olmertassad.jpgLa gran pregunta es si realmente se logrará un acuerdo entre Israel y Siria que no sólo devuelva a Damasco el Golán, sino que traiga paz en el verdadero sentido de la palabra. Con Irán de fondo y con la alianza entre Siria e Irán de por medio, es difícil concebirlo, dice la autora.

(Desde Jerusalén) EL ANUNCIO FORMULADO el miércoles 21 de mayo sobre el reinicio, pocos días antes, de las negociaciones de paz entre Israel y Siria –por ahora en forma indirecta, con la mediación de Turquía– puso fin a ocho años de estancamiento, desde la interrupción de los contactos en 2000. Pero no está claro todavía, que realmente logre poner fin a los problemas.

La agenda es mucho más compleja de lo que se refleja en los informes promedios en los medios internacionales, que suelen dejar la impresión de que todo se reduce a una retirada israelí de los altos del Golán. Ese es sí el punto exigido por Siria, pero la agenda general, no es monotemática.

“Israel tiene sus propias exigencias: que Siria deje de apoyar a las organizaciones terroristas con sede en Damasco

Israel tiene sus propias exigencias: que Siria deje de apoyar a las organizaciones terroristas con sede en Damasco, que no abastezca de armas y ayuda constante a Hezbolá en Líbano y que se aleje de su alianza con la República Islámica de Irán.

Pero la mayor sombra que está de fondo, es el constante apoyo de Irán a todo esfuerzo desestabilizador de Oriente Medio. Su influencia es clave y por tanto, constituye el mayor obstáculo al logro de la paz en la zona en general, también en el plano israelo-sirio.

LA SEDE EN DAMASCO

El primer punto afecta directamente la esfera israelo-palestina. Las principales organizaciones terroristas más radicales, entre ellas Hamás y Yihad Islámica, tienen en Damasco su sede central de operaciones. Fue desde allí que comenzaron a operar en el marco del llamado Frente del Rechazo, ya cuando se iniciaron hace una década y media las negociaciones de paz entre Israel y la OLP.

Los elementos más extremistas, opuestos al inicio mismo del proceso de paz y no simplemente a tal o cual frontera o a un entendimiento determinado, hallaron siempre en Damasco una base protectora. Eso, sostiene Israel, debe acabar.

Pero Teherán, cabe suponer, seguirá apoyando, financiando y armando a numerosos de esos grupos.

ARMAS PARA HEZBOLÁ

Siria es además un elemento clave en el funcionamiento de la organización radical libanesa Hezbolá, aliada de Irán. Si bien Hezbolá tiene su propia agenda y difícilmente se la pueda ver como títere de alguien, claro está que sus intereses, como movimiento fundamentalista islámico, coinciden en casi todo con los de Irán, que le utiliza como proxy en el mosaico libanés.

“Informes de las Naciones Unidas indican claramente que armamento de Irán y Siria llega a manos de Hezbolá y altera con ello la frágil estabilidad regional

Asiduos cargamentos de armas enviados desde Irán, aterrizaron durante años en el aeropuerto de Damasco y desde allí eran enviados a la Beqa, el Valle de Líbano, a manos de Hezbolá, aunque también llegan directamente a manos de la organización chií en territorio libanés.

Informes de las Naciones Unidas indican claramente que armamento de Irán y Siria llega a manos de Hezbolá y altera con ello la frágil estabilidad regional lograda con la resolución 1701 que puso fin a la guerra entre Israel y Hezbolá, en agosto de 2006.

Ya en junio de 2007, menos de un año después de aquella guerra, el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon exhortó a Siria e Irán en un informe oficial, a dejar de transferir misiles anti-tanques y anti-aéreos a Hezbolá a través de la frontera sirio-libanesa.

El propio Hezbolá declaró en más de una ocasión que ya tiene ahora mucho más misiles que los que obraban en su poder cuando comenzó la guerra el 12 de julio de 2006. No son fabricación propia sino que llegan de Damasco y Teherán. Según fuentes de Inteligencia israelíes, ya hace un año se estimaba que Hezbolá había acumulado más de 20.000 misiles. Cabe recordar que al estallar la guerra entre las partes en julio de 2006, Hezbolá tenía en su poder 12.000.

Un comentario al margen sobre el tema de las armas de Hezbolá. En este análisis, el contexto relevante es el de la visión israelí de dichas armas como nueva amenaza en su contra, pero los sucesos de las últimas semanas en territorio libanés en el marco de la crisis política local que se solucionó momentáneamente después de más de un año y medio sin Presidente, dejaron en claro que contrariamente a lo que siempre dijo, Hezbolá no tiene sus armas sólo para la resistencia contra Israel. Cuando ello sirve a sus intereses, las usa también contra los propios libaneses. Y en eso, es apoyado también por Siria, que no hace paz con la idea de no controlar Líbano y continúa intentando mover las cuerdas, también a través del grupo integrista.

LA ALIANZA CON IRAN

El vínculo entre Siria e Irán no se da por casualidad. Al coincidir intereses en lo referente al apoyo desestabilizador al terrorismo y al envío de armas a Hezbolá, lo que hay de fondo es un pacto estratégico ordenado entre ambos países, que muy simbólicamente se convirtió en un acuerdo militar de Mutua Defensa justamente cuando ya habían comenzado las conversaciones indirectas entre Israel y Siria en Turquía.

Pocos días después de anunciado el retorno al diálogo israelo-sirio, llegó a Teherán el Ministro de Defensa sirio Hassan Turkmani en visita oficial, invitado por su par Mostafa Mohammed Najjar, según informó la agencia noticiosa oficial iraní IRNA. El objetivo de la visita es hacer el seguimiento de los acuerdos de Defensa conjuntos, ver la forma de intensificar los vínculos de Defensa y mantener conversaciones sobre los más recientes eventos regionales e internacionales, decía el comunicado.

Esos eventos regionales incluían por cierto las negociaciones entre Israel y Siria, a las que el Presidente Mahmud Ahmadinejad de Irán ya había reaccionado diciendo que le provocaron gran insatisfacción. Si realmente hubo sorpresa allí o no, no es lo más importante.

“Difícilmente pueda considerarse ahora que lo que realmente interesa a Siria es la paz con Israel, ver a israelíes visitando Damasco o enviando a sus escritores a seminarios literarios en Jerusalén o Tel Aviv

Las Guardias Revolucionarias de Irán, cuyo jefe también se reunió con el Ministro sirio Turkmani, analizaban cómo reaccionar. Claro que en términos iraníes, eso podría ser interpretado como dónde y cuándo atacar.

Y eso es precisamente lo que Israel quiere neutralizar a través de un acuerdo de paz con Siria, considerando que si se le logra firmar, se estaría alejando a Damasco del eje del mal.

NO ES TAN SENCILLO

Difícilmente pueda considerarse ahora que lo que realmente interesa a Siria es la paz con Israel, ver a israelíes visitando Damasco o enviando a sus escritores a seminarios literarios en Jerusalén o Tel Aviv. El interés sirio por el momento es más que nada que se le considere como participante en un proceso negociador a fin de que ello le de legitimidad ante Estados Unidos. Lograr un acuerdo, es algo muy diferente.

Pero la gran pregunta es si realmente se logrará un acuerdo que no simplemente devuelva a Siria el Golán, sino que traiga paz en el verdadero sentido de la palabra.

“Pero hoy las relaciones entre Irán y Siria son mucho más profundas que en su comienzo”

Un documento firmado es una cosa. Otra muy diferente es una vida en verdadera paz. Con Irán de fondo y con la alianza entre Siria e Irán de por medio, es difícil concebirlo.

La alianza entre Siria e Irán tiene ya casi tres décadas y a diferencia de lo alegado por algunos analistas, no fue una respuesta al gobierno de Saddam Hussein en Irak. Según recordó recientemente el analista David Schenker en un estudio publicado por el Institute for Contemporary Affairs de Jerusalén, ya antes de la revolución islámica en Irán, el entonces Presidente sirio Hafez el-Assad –padre del actual, Bashar– ofreció al Ayatollah Khomeiny resguardarse del Shah en territorio sirio. Cuando se instauró el régimen chií en Teherán, Siria fue el primer país árabe en reconocerle.

Hoy es el único país árabe que mantiene una alianza estrecha con Teherán. A pesar del aislamiento que ello le provoca en el mundo árabe, Siria continúa con esta línea, lo cual dificulta concebir que la abandone a cambio de un acuerdo de paz con Israel.

Pero hoy las relaciones entre Irán y Siria son mucho más profundas que en su comienzo. Irán presta ayuda financiera y tecnológica a programas militares convencionales y no convencionales de Siria, pero no se limita a ello sino que procura estar presente en varias áreas, a fin de garantizar la dificultad de un rompimiento futuro.

El ya citado investigador Schenker señala en su estudio que de acuerdo a fuentes sirias –y recordando que el tema de información fidedigna es problemático en Siria por el carácter secreto de su conducción– Irán ha invertido allí aproximadamente 1.500 millones de dólares. Entre los proyectos más destacados, se cuentan dos fábricas de automóviles que son un emprendimiento conjunto sirio-iraní, un acuerdo para una refinería a construir por Irán, Venezuela y Malasia y una fábrica de cemento de Irán en la ciudad de Hama.

De acuerdo a algunos analistas citados en el estudio mencionado, la inversión de Irán en Siria asciende a cerca del 10 por ciento de todas las inversiones extranjeras en el país.

Legítimo es por cierto cooperar y desarrollar relaciones entre estados en distintos planos. El problema es cuando de fondo hay también otros brazos de influencia, que no son usados para el normal intercambio entre países sino como palanca para concretar, mediante la violencia, ambiciones políticas o ideologías religiosas extremistas.

Y AHORA SÍ, EL GOLAN…

No sólo de los altos del Golán se trata, aclarábamos al comienzo de este análisis. Pero claro que también del Golán.

Y la discusión al respecto no puede limitarse al hecho que Israel conquistó esa zona en una guerra y por ello, simplemente, la debe devolver.

El Golán fue territorio judío ya siglos atrás, ya el Rey Salomón había nombrado tres ministros para esa región y hay allí hasta ahora ruinas de sinagogas antiguas. Pero a pesar del trasfondo histórico de vínculo judío con el lugar, el Golán quedó fuera del territorio adjudicado a Israel en la resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, que aprobó la partición de Palestina en un estado árabe y otro judío.

Israel no niega que el Golán era parte de las fronteras políticas de Siria. Pero el problema que envuelve el debate sobre el futuro de esta zona, es que los israelíes recuerdan qué uso daba Siria al Golán cuando lo tenía en su poder, aprovechando la ventaja topográfica de la altura para cañonear constantemente a los poblados israelíes ubicados abajo, en el valle.

“Para Siria, el Golán en manos de Israel, es una afrenta al orgullo nacional

Cuando los altos del Golán fueron conquistados por Israel en el frente sirio entre el 9 y 10 de junio de 1967, en un operativo que comenzó el cuarto día de la guerra de los Seis Días, el gobierno tenía en claro que había precedido a la decisión al respecto, la presión de los poblados judíos que se hallaban en la mirilla de Siria. Una delegación de los 31 poblados de la Alta Galilea llegó a reunirse con el gabinete del Premier Levi Eshkol en medio de la guerra y el jefe del Consejo Regional, Yaakov Eshkoli, al que se le dio tres minutos para hablar, aclaró: si no nos quitan de encima la amenaza constante de Siria, abandonamos nuestras casas en todos los kibutzim y luego nos seguirá la gente de la ciudad de Kiriat Shmona.

Para Siria, el Golán en manos de Israel, es una afrenta al orgullo nacional. No aceptará ningún tipo de acuerdo con los israelíes, mientras no recupere lo que considera suyo.

La gran pregunta es qué garantías puede tener Israel de que el Golán no volverá a ser una base de ataques como era antes de la guerra de los Seis Días, con el agravante de que hoy, podría convertirse inclusive –si tienen razón los escépticos y no los optimistas– en una base de Irán controlando desde lo alto a Israel.