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Las empresas están conformadas por personas por lo que el enfoque de negocio debe estar primariamente cargado de una fuerte comprensión de lo humano, dice el autor. El organigrama de la empresa, desde el máximo accionista, al último empleado de la compañía debe desarrollar esta concepción, algo más elevada y completa que la visión insuficiente de la rentabilidad. Ser verdaderamente éticos y equilibrados es el mejor negocio en el mundo global actual. Sepa por qué.

(Desde Madrid) LA CRISIS DE LAS HIPOTECAS SUBPRIME está arrojando conclusiones en distintos ámbitos del mundo empresarial. Lo que a primera vista es ya obvio, es decir, el bosque de argumentos que aparecen en los medios como factores explicativos de esta crisis: una ingeniería financiera desmesurada e incomprensible, falta de una mayor regulación financiera, incentivos perversos y asimétricos en las retribuciones, exceso de confianza inmerecido en algunos intermediarios financieros (como son las agencias de calificación y rating), “Hay que avanzar, lenta y reflexivamente, pero con fuerza, hacia una democratización de los estamentos que conviven dentro de la empresa”empieza a generarnos una amable visión sobre algunas carencias estructurales que subyacen dentro del actual modelo de negocio empresarial.

La Unión Europea ha puesto en el punto de mira los sueldos de los altos ejecutivos por su influencia en el agravamiento de la crisis financiera internacional. El Eurogrupo, que reúne a los ministros de Economía de la zona Euro, analizó en su última reunión en qué medida la remuneración de los directivos, en función de los beneficios a corto plazo, puede contribuir a la adopción de riesgos desproporcionados y al desequilibrio del sistema financiero. Varios países europeos como Alemania y Holanda están preparando medidas contra los pluses y primas supermillonarias.

LOS SUPERSUELDOS SON CONTRAPRODUCENTES

La crítica a los supersueldos, ya se había suscitado en el seno del Eurogrupo, por razones éticas y morales, por su presidente, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, líder del Partido Popular Social Cristiano. El verano pasado (boreal), Juncker planteó la necesidad de un debate sobre la distribución de la renta al señalar la contradicción de las propuestas de líderes políticos y económicos. Pedimos a los interlocutores sociales la moderación salarial, pero los trabajadores ven que mientras a ellos les proponemos que sean moderados otros actores en la economía están disfrutando de aumentos ilimitados, señaló.

El presidente del Eurogrupo se sumó así a la línea defendida por el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y a la postura del Parlamento Europeo. La Eurocámara ha expresado también su preocupación por las políticas de remuneración de los altos ejecutivos que tienden a crecer de manera desproporcionada con los salarios ordinarios, lo que supone dar una señal equivocada y desmotiva el apoyo a una política salarial responsable.

DEMOCRATIZACIÓN DE LOS ESTAMENTOS

El modelo de negocio actual, aunque está experimentando cambios en la forma todavía adolece de un cambio endémico. En gran parte, la responsabilidad sobre este cambio está en manos de muchas de las empresas que marcan tendencia a nivel global, pero tampoco debemos olvidarnos de la responsabilidad que deben ejercer instancias públicas, asociaciones, o movimientos sociales.

Las empresas están conformadas por grupos o equipos de seres humanos por lo que el enfoque de negocio debe estar primariamente cargado de una fuerte comprensión de lo humano. Es responsabilidad de todos, es decir, de todo el organigrama de la empresa, desde el máximo accionista, al último empleado de la compañía desarrollar esta concepción, algo más elevada y completa que la visión insuficiente en la que únicamente prima el beneficio empresarial.

También debe existir una mayor concienciación sobre las implicaciones que tiene estar inmersos en un sistema democrático. Hay que avanzar, lenta y reflexivamente, pero con fuerza, hacia una democratización de los estamentos que conviven dentro de la empresa. “A pesar de los tibios avances, es un peligro real el que la RSC acabe por ser una herramienta rentable de legitimación de la empresa, y no un medio para conseguir cambios”A día de hoy, el modelo resulta demasiado simple, y las asimetrías en cuanto al poder de negociación de cada uno de estos estamentos tiene efectos colaterales altamente dañinos: altos porcentajes de absentismo laboral, trabajadores cada vez más desmotivados, y una elevada y preocupante alza de trastornos psicosomáticos.

Se debe dotar al empleado de más medios de expresión y de comunicación dentro de la empresa. También es responsabilidad del trabajador, buscar nuevos órganos de expresión dentro de una compañía. Así, las tradicionales instituciones de contrapeso en una empresa, los sindicatos o trade union, deben complementarse con otras formas colectivas de representación de intereses. En este punto, los colectivos más jóvenes debemos asumir el mando de la participación activa dentro del complejo entramado empresarial.

EL NUEVO ACTIVISMO ACCIONARIAL

A pesar de todo, en el horizonte de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) empiezan a aparecer nuevas olas de esperanza. Así, el llamado activismo accionarial (infiltrarse en el seno de la compañía para que no se pisoteen derechos humanos, sociales o ambientales) se consolida en España y todo indica que va a hacerse habitual en las grandes empresas.

En marzo de este año, las ONG Justicia y Paz y Setem tomaron la junta del BBVA y le afearon las inversiones en Defensa, además de proyectos controvertidos en América Latina. Igualmente, Isabel Tamarit, de Intermon Oxfam, expuso sus quejas sobre la actuación de la multinacional española Repsol en América Latina en la última junta de accionistas.

No obstante, a pesar de estos tibios avances, es un peligro real el que la RSC acabe por ser una herramienta rentable de legitimación de la empresa, y no un medio para conseguir cambios. El Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), vinculado a la Universidad Politécnica de Cataluña, es más pesimista. Su análisis le da la vuelta a la toma de las juntas de accionistas por parte de las ONG. Más bien serían las grandes empresas las que estarían tomando las ONG con la añagaza del dinero para la responsabilidad social corporativa.