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¿Hillary Clinton de Vice?

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¿Acompañará Hillary Clinton a Barack Obama? La respuesta, que debería ser simple, es de hecho muy complicada, y es la decisión más delicada que Obama deberá tomar antes de llegar a la Casa Blanca, en caso que gane los comicios, lo que hoy no está nada de claro. La conveniencia resolverá el algoritmo.

 

(Desde Santiago de Chile) ¿ACOMPAÑARÁ HILLARY CLINTON a Barack Obama como candidata a vicepresidenta en noviembre? La respuesta, que debería ser simple, es de hecho muy complicada, y es la decisión más delicada que Obama deberá tomar antes de llegar a la Casa Blanca, en caso que gane los comicios, lo que hoy no está nada de claro.

“La moraleja para todo político y toda campaña en cualquier parte del mundo, es que las elecciones se ganan cuando se cuentan los votos, y no antes” En efecto, la campaña presidencial norteamericana ha entregado y seguirá entregando sorpresas. Tres ya han sido muy notorias. La primera fue el triunfo de Barack Obama en la postulación demócrata, ya que cuando se inició el proceso, pocos dudaban que Hillary sería coronada prácticamente sin esfuerzo.

Aparentemente, lo creía su propia campaña y es lo único que explica el exceso de confianza (¿o soberbia?) que los llevó a subestimar los caucuses o asambleas partidarias, que Obama ganó con facilidad una tras otra, obteniendo sólo allí una diferencia de 146 delegados en etapas primarias de la campaña, lo que nunca pudo remontar la senadora Clinton.

No sólo Barack utilizó de forma brillante las potencialidades de las tecnologías informáticas, sino que la moraleja para todo político y toda campaña en cualquier parte del mundo, es que las elecciones se ganan cuando se cuentan los votos, y no antes.

PUERTA CERRADA PARA HILLARY, VENTANA ABIERTA PARA McCAIN

La segunda sorpresa es que lo que parecía una elección segura y tranquila para los demócratas se ha transformado en una competencia abierta, donde en el día de hoy, McCain tiene posibilidades reales de triunfo, según encuestas recientes. “Las primarias demócratas atrajeron una cantidad impensada de votantes, entusiasmados precisamente por la competencia y el nivel del debate”

Agregando que la verdadera campaña por la Casa Blanca está recién empezando y es una elección totalmente diferente a las primarias, es indudable que, a pesar del descrédito del gobierno de Bush, la dureza de la interna demócrata abrió una posibilidad cierta para alguien a quien no se le daban mayores posibilidades al inicio del proceso como es el caso del senador McCain, demostrando que los analistas políticos han tenido tantas o más equivocaciones que los meteorólogos.

En tercer lugar, las primarias demócratas atrajeron una cantidad impensada de votantes, entusiasmados precisamente por la competencia y el nivel del debate, demostrando lo bien que le hacen a toda democracia esos dos elementos. “Hillary en la Casa Blanca en ningún caso sería una acompañante silenciosa y dócil, no hay duda que seguiría trabajando por la Presidencia”

Considerando los tres factores mencionados ¿será Hillary la candidata a vicepresidenta, tal como parece ser la preferencia de la mayoría de los demócratas?

A favor está el hecho que es una dupla de enorme potencial mediático, y que es una forma rápida de unir a un partido que indudablemente quedó dividido después de meses agotadores, y con cierto porcentaje de votantes que aunque apoyaron a Hillary considerarían la posibilidad de votar por McCain en Noviembre, sin olvidar el hecho que alrededor de 18 millones de estadounidenses votaron por ella lo que le dio 1826 delegados, de acuerdo a las normas partidarias.

¿SUMA O RESTA?

Hasta ahí las certezas, pues, más allá que Hillary en la Casa Blanca en ningún caso sería una acompañante silenciosa y dócil, ya que al tener su propia agenda, no hay duda que seguiría trabajando por la Presidencia, hay otros temas que influyen en la decisión de Obama.

“Las minorías son sólo significativas cuando están altamente concentradas, por lo que el voto negro no es decisivo para efectos de la elección presidencial” Uno de ellos, es si la compañía de Hillary le ayuda a ganar la elección presidencial. En efecto, con la calculadora en la mano, deben estar los asesores del candidato tratando de resolver este tema, toda vez que siempre se ha concebido al (a la) candidata a la vicepresidencia como una suma que le agrega los votos y los Estados que no puede ganar el presidenciable solo. El ejemplo clásico es de alguien que ganó por muy poco: John Kennedy [1] derrotó en 1960 a Richard Nixon [2] gracias a los votos que le aportó en los Estados sureños su vicepresidente Lyndon Jonson [3], con quien se detestaban mutuamente.

La razón es una sola: según el sistema norteamericano, no existirá el voto directo en noviembre, como tampoco el proporcional de las internas demócratas. Lo que existe es un Colegio Electoral, donde en relación directa a su población, los Estados envían compromisarios a votar por su candidato, y el punto de fondo es que el que gana un voto más en la mayoría de los Estados, se lleva la totalidad de esos votos electorales. “Estados Unidos tiene una tradicional división entre Estados republicanos y demócratas, y que son los que en definitiva deciden el resultado”

De ahí surgen dos consecuencias: la primera es que las minorías son sólo significativas cuando están altamente concentradas (por ejemplo, los judíos en Nueva York y los cubanos en Florida), por lo que el voto negro en la mayoría de los Estados no es decisivo para efectos de la elección presidencial, aunque vote en forma casi unánime por un candidato, generalmente demócrata.

La segunda es que desde hace décadas, Estados Unidos tiene una tradicional división entre Estados rojos y azules, republicanos y demócratas, donde son pocos los Estados que se cambian de una elección a otra, y que son los que en definitiva deciden el resultado, cuando las fuerzas son equiparadas.

PERO, ¿CUÁNTO SUMA?

“Es dudoso que haya un trasvase de votos republicanos, ya que en la lista de odios políticos republicanos, los Clinton deben seguir en el primer lugar” Por ello, la pregunta que debe estar haciéndose Obama y sus asesores es cuánto le aporta Hillary, más allá de la obvia unión del partido, que seguramente la va a conseguir de todas maneras. En otras palabras, si los latinos, mujeres y obreros blancos que prefirieron a la senadora Clinton se traspasarían a McCain en números suficientes como para poner en peligro los estados tradicionalmente demócratas.

Aún más relevante debe ser el hecho de responder a la pregunta de si Hillary le aporta a Barack votos republicanos, y la respuesta es probablemente negativa, ya que, en general, por reñida que haya sido la lucha interna, la senadora apela esencialmente al mismo electorado que Obama. Incluso es dudoso que haya un trasvase de votos republicanos, ya que en la lista de odios políticos de los republicanos, los Clinton deben seguir figurando en el primer lugar. “La suspensión le permite a Hillary seguir recolectando fondos, lo que es vital para ella, ya que terminó su campaña con números rojos”

Incluso, la presencia de Hillary podría ayudar a McCain a conseguir el apoyo de un electorado con grandes recursos, muy motivado y disciplinado que no lo ha apoyado con entusiasmo: los grupos evangélicos que fueron tan importantes para la elección de Bush, y que harían lo posible para evitar que ese equipo demócrata llegue a la Casa Blanca.

Por todo ello, la decisión es complicada y lo que parece simple no lo es, ya que existen razones objetivas para complicar la aparición del ticket Obama-Hillary, siendo la fundamental que no hay evidencia alguna de que esta dualidad le aporte a él los votos que necesita para ganar.

¿Y QUÉ PASA CON HILLARY?

La que fuera candidata por el partido demócrata tiene sus propios problemas. Por ahora sólo suspendió su campaña, lo que no significa que esté pensando en volver ya que su retiro es completo y total. La suspensión tiene que ver con un tema a la vez legal y mundano, ya el uso de ese término le permite seguir recolectando fondos, lo que es vital para ella, ya que la información disponible indica que terminó su campaña con números tan rojos que bordearían los 30 millones de dólares.

En resumen, si es candidata a vicepresidenta ¿esperará tranquilamente los cuatro u ocho años que Obama podría estar en la Casa Blanca, considerando el respaldo que obtuvo en las primarias?

O, por otro lado, si da un paso al costado o no es considerada, ¿no quedaría como la candidata en campaña desde el día uno en caso que McCain retenga la Casa Blanca para los republicanos?

Esto último no sería ninguna novedad, ya que como lo demostró el caso de John Kerry [4], Dukakis [5] y tantos otros, el candidato presidencial deja de ser el líder partidario el día de la derrota.

Como se ve, la decisión en relación a la vicepresidencia no es nada de fácil para Obama, pero es igualmente complicada para Hillary, por lo que se decidirá por una sola palabra, igualmente aplicable a ambos: conveniencia.