uribegarcia.jpgLas trifulcas agitan las relaciones entre los países andinos: acusaciones entre Perú y Bolivia, disputas entre Ecuador y Colombia, y el posible acuerdo entre Lima y la UE a espaldas de la CAN. Chávez, mientras, en silencio. La razón es sencilla: crece la tensión entre quienes buscan establecer Tratados de Libre Comercio con el mundo y mejorar su Economía y aquellos que los rechazan, dice la autora.

 

 

(Desde Madrid y Lima) MUCHOS GOBERNANTES ANDINOS no pierden la oportunidad de enzarzarse en disputas estériles que, aunque muchos no quieran reconocer, casi siempre están fundadas en las ansias de despertar el nacionalismo exacerbado como cortina de humo frente a los problemas internos de la política nacional.

El penúltimo rifirrafe se produjo la primera semana de junio. El presidente boliviano, Evo Morales, dijo que su homólogo peruano, Alan García, era muy gordo y poco antiimperialista en comparación con su primer mandato (1985-1990). Desde luego la reacción no se hizo esperar. “Morales acusó a Perú de querer destruir la Comunidad Andina de Naciones por su intención de modificar las normas para implantar acuerdos comerciales bilaterales”

El ministro de Asuntos Exteriores de Perú, José Antonio García Belaúnde, llamó al embajador de Bolivia en Lima, Franz Solano, para expresarle su repulsa por las declaraciones del presidente Evo Morales. El canciller peruano, asimismo, manifestó que esos excesos del Presidente de Bolivia afectan la relación fluida entre los dos gobiernos además de frenar el desarrollo de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Más allá de los insultos, con todo lo ofensivos que puedan ser, Morales acusó al Ejecutivo Perú de querer destruir la Comunidad Andina de Naciones por su intención de modificar las normas para implantar acuerdos comerciales bilaterales.

García Belaúnde creyó que los ataques de Morales hacia el Perú cesarían con una nota de protesta cuando el presidente boliviano afirmó que las autoridades peruanas eran manejadas por la CIA por solicitar la extradición del ex asesor del Gobierno Boliviano Walter Chávez, de nacionalidad peruana, acusado de pertenencia al grupo terrorista peruano Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

EL ESPECTADOR DE CARACAS

Los desencuentros peruanos-bolivianos se suman al desencuentro mayor de los últimos tiempos en la zona andina: la disputa que mantienen los gobiernos ecuatoriano y colombiano desde que, el uno de marzo pasado, fuerzas del Ejército Colombiano abatieron al ex número dos de las FARC “A razón de los últimos altercados, Chávez, que, como se sabe, casi nunca se calla, permanece en una cómoda posición de espectador” (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), alias Raúl Reyes.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha realizado incluso una gira europea para reclamar el respeto a la soberanía territorial de su Gobierno. El presidente colombiano, Álvaro Uribe, subraya los datos contenidos en el ordenador de Reyes, que indicarían que las FARC habrían financiado parte de la campaña presidencial de Correa.

 

 

 

 

Mientras tanto observa desde Caracas el presidente venezolano, Hugo Chávez. Curiosamente, a razón de los últimos altercados, Chávez, que, como se sabe, casi nunca se calla, permanece en una cómoda posición de espectador. Curioso porque para muchos Chávez y su política constituyen el origen profundo de las discrepancias.

EL TRATADO DE LA DISCORDIA

Si ampliamente conocida es la razón del distanciamiento entre Colombia y Ecuador, “Alan García: la UE contradice su principio de libre comercio imponiendo que los países negocien de bloque a bloque” los motivos que empujan a Morales a insultar a su par peruano son diversos pero, actualmente, se fundamentan en un tema de verdadero calado.

Y es que Alan García ha pedido que la Unión Europea (UE) permita que Perú negocie con Bruselas un Tratado de Libre Comercio al margen de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

Las conversaciones para llegar al citado TLC llevan años y, en los últimos tiempos, han entrado prácticamente en un punto muerto por las constantes dilaciones y los obstáculos que interponen los representantes de Bolivia. Venezuela y Ecuador. Colombia y Perú deben cargar con el lastre aunque sus economías y su voluntad política cumplan con los requisitos exigidos por la UE.

“La economía y el comercio, sin duda, fundamentan la base principal de las divergencias de criterio y de la ideología que en el área andina comparten” En su visita a Madrid de enero pasado, Alan García lo dijo por primera vez con contundencia: la UE contradice su principio de libre comercio imponiendo que los países negocien de bloque a bloque. Estamos condenados a negociar un tratado de libre comercio con países que no creen en el libre comercio, señaló García ante los directivos de las principales empresas españolas.

El mandatario peruano pidió sin rodeos que la UE permita negociar un TLC a Perú en solitario. Y puso como ejemplo los tratados de libre comercio que la UE ha suscrito con países latinoamericanos al margen de bloques: Chile y México.

LOS DOS BLOQUES

Cabe preguntarse a quién realmente favorecen las disputas para tratar de determinar quién es el autor del despropósito” La economía y el comercio, sin duda, fundamentan la base principal de las divergencias de criterio y de la ideología que en el área andina comparten, por un lado, Venezuela, Bolivia y Ecuador y, por otro, Perú y Colombia.

Resulta difícil pronosticar en qué acabará la negociación del TLC. Lo que sí parece claro es que las palabras subidas de tono y los desencuentros seguirán siendo el pan de cada día en las relaciones al interior de la CAN. Así las cosas, cabe preguntarse a quién realmente favorecen para, como en las novelas de crímenes, tratar de determinar quién es el autor del despropósito.

Ya lo dice el dicho: a río revuelto, ganancia de pescadores.