huelgaperuvsalan.jpgAlan García ha afrontado su primera huelga nacional convocada por unos cuestionados y poco representativos sindicatos. A pesar de que el apoyo al paro ha sido muy escaso, las reclamaciones sindicales reflejan el descontento de gran parte de la población que no se beneficia del elevado crecimiento macroeconómico del país (9 por ciento en 2007), dice la autora.

(Desde Madrid y Lima) PERÚ SE PASEA POR LOS FOROS INTERNACIONALES presumiendo de presentar uno de los mayores crecimientos de América Latina. En 2007 batió su récord desde 1994, con un incremento del Producto Interior Bruto (PIB) de un 8,99 por ciento. El presidente Alan García espera que durante el presente 2008 el índice se sitúe en el 6,5 por ciento, a pesar de la crisis generalizada, y que su país alcance el grado de inversión internacional como Brasil, superando incluso a Chile, la economía más saneada de Sudamérica.

“América Latina no es la región más pobre pero sí la que presenta menor equidad” Con estas cifras, Perú representa uno de los paradigmas de la gran paradoja de América Latina, región conocida por no ser la más pobre pero sí la que presenta mayor inequidad en el mundo. Y es que las cifras de la pobreza siguen contrastando con las del crecimiento, la inversión o el comercio.

Perú, como la mayor parte de países de su entorno, es un gran exportador de materias primas, sobre todo de minerales como el zinc, la plata y el oro, que han registrado una importante subida en sus precios en los últimos meses.

DESCIENDE LA POBREZA, PERO DE FORMA INSUFICIENTE

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, “El país sigue siendo caldo de cultivo para propuestas mesiánicas que fomentan el nacionalismo” dependiente del Estado peruano, la pobreza en Perú se situó a finales de 2007 en un índice del 39,3 por ciento. Este porcentaje se divide entre los peruanos que se considera que viven en extrema pobreza, que representan un 13,7 por ciento del total, y el resto, catalogados como pobres pero no en grado extremo.

La citada entidad señala que entre 2006 y 2007 se produjo una disminución de la pobreza en general en 5,2 puntos (descendiendo desde el 44,5 por ciento al 39,3 por ciento), y que la pobreza extrema disminuyó del 16,1 por ciento al 13,7 por ciento. “La huelga sindical expresa el sentimiento de gran parte de peruanos que no entienden a qué se refieren los analistas e inversores internacionales” Unos descensos que siguen siendo insuficientes y, en todo caso, tan pequeños que pueden tributar del consabido margen de error de las encuestas.

Así las cosas, no extraña que una gran parte de la población peruana se sienta marginada del boom de crecimiento e inversión del que presumen sus gobernantes, secundados, todo hay que decirlo, por la mayor parte de medios de comunicación. Está claro que el crecimiento no chorrea lo suficiente.

De allí que el país siga siendo caldo de cultivo para propuestas mesiánicas que fomentan el nacionalismo extremo y excluyente, como lo es por definición.

LA OPACIDAD DE LOS INDICADORES MACROECONÓMICOS

En este contexto, el 9 de julio la Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP) convocó a un paro nacional. Es cierto que la CGTP está muy desprestigiada, sumamente politizada y que su grado de representatividad es más que cuestionable, con apenas el 3 por ciento de los trabajadores peruanos afiliados. “La protesta no fue un éxito, debido al discurso enrevesado de sus líderes así como al aire extremista que irradian los movimientos sindicales en Perú”

Y, aunque su exigencia ha sido desarticulada, reclamando temas dispares como una subida salarial en el sector privado o protestando contra el Decreto Legislativo que facilita la venta de las tierras de las comunidades campesinas, no deja de expresar el sentimiento de esa gran parte de peruanos que no entienden a qué se refieren los indicadores macroeconómicos y los analistas e inversores internacionales, entusiasmados con la estabilidad jurídica que hoy presenta Perú y que lo diferencia de otros países de su entorno.

La protesta fue seguida de forma bastante parcial y no se puede decir ni mucho menos que fuera un éxito. Tiene que ver con ello no sólo el discurso enrevesado de sus líderes así como el aire extremista que irradian los movimientos sindicales en Perú. Y hubo 21 policías heridos y 216 detenidos por fomentar el desorden y por agresiones; entre los desmanes un grupo de incontrolados quemó la sede del gobierno regional de Madre de Dios (Puerto Maldonado), en la región de la selva.

LAS PROMESAS DEL GOBIERNO

Al margen de la cuestionable credibilidad y representatividad de la CGTP, el caso es que el actual Gobierno de “Los peruanos, como muchos latinoamericanos, se preguntan cuándo la macroeconomía reflejará las cifras de la equidad” Alan García enfrentó su primer paro nacional desde que asumió el mando, en julio de 2006. Se trata de una llamada de atención al Ejecutivo para que trabaje efectivamente de una vez por todas por la eliminación de la pobreza y de la brecha que separa del desarrollo a gran parte de los peruanos.

La primera reacción del Gobierno ha demostrado que tiene reflejos. García dijo, el mismo día del paro, que comprende las quejas de muchísimos peruanos y reconoció que existe insatisfacción tal vez en el 60 por ciento de la población. Intentaremos, prometió, hacer lo más posible para paliar el descontento.

Una insatisfacción que da pie, por ejemplo, a que el procesado ex presidente Alberto Fujimori se encuentre en el segundo puesto en la lista que, según las encuestas, indica quién tiene más popularidad entre los políticos. Los peruanos, como muchos otros latinoamericanos, se preguntan cuándo la macroeconomía reflejará también las cifras de la equidad.