shannonmorales.jpgSi hubo una era de hegemonía de Estados Unidos en América Latina en los últimos 150 años, esta se acabó. Estados Unidos ya no es determinante en la región. Sin embargo, América Latina reaparece en el radar de Washington coincidiendo con el aumento de las materias primas, los alimentos, la energía, y, en particular, el petróleo.

(Desde La Paz) LA LLEGADA DEL JEFE DE LA DIPLOMACIA de Estados Unidos para América Latina, Thomas Shannon, a Bolivia, para tratar de mejorar con el presidente Evo Morales la crítica relación bilateral, tras la expulsión de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) de algunas regiones cocaleras y el cuestionamiento del gobierno al rol del embajador norteamericano, ha renovado la reflexión sobre el papel de Washington en América Latina. “El tener los ojos puestos en los conflictos de Oriente Medio le habría ocasionado a Washington la pérdida de influencia en la región”

Para algunos analistas, el próximo presidente que emerja de las elecciones de noviembre se encontrará con las mejores condiciones geoestratégicas de Estados Unidos, ya que con gran habilidad ejerce su autoridad mediante la superioridad tecnológica, la preponderancia económica y la capacidad militar.

Para otros, la actual crisis económica evidencia una posición debilitada de Estados Unidos en el mundo, pero sobre todo en América Latina, ya que el tener los ojos puestos en los conflictos de Oriente Medio le habría ocasionado la pérdida de influencia que antes tenía en la región.

UNA SUPREMACÍA… ANTICUADA

En 2003, Estados Unidos no pudo persuadir a los dos miembros latinoamericanos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que respaldaran la resolución que buscaba justificar la invasión a Irak. “La Doctrina Monroe, que duró 150 años afirmando la supremacía de Estados Unidos en la región, está rancia” En octubre del mismo año, los presidentes Kirchner y Lula, decidieron enviar una misión conjunta a Bolivia para buscar una salida a la crisis del gobierno de Sánchez de Lozada. Los mismos países jugaron un rol importante en la solución al golpe de Estado en Venezuela y en la última elección para secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde perdió el aspirante apoyado por Estados Unidos.

Estos ejemplos coinciden con un informe, elaborado por un grupo independiente de expertos patrocinado por el Consejo sobre Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations), sobre las relaciones de Washington con la región que señala que Si hubo una era de hegemonía de Estados Unidos en América Latina, se acabó.

“Si América Latina ya no tiene prioridad estratégica para Estados Unidos, ¿qué significa la reactivación de la IV Flota creada en 1943 e inutilizada en 1950?” El documento asevera que la política estadounidense ya no puede ser basada sobre la suposición de que Estados Unidos es el actor exterior más importante en América Latina. Establece que la Doctrina Monroe, que duró 150 años afirmando la supremacía de Estados Unidos en la región, está rancia.

El problema ahora, añade, es que el marco básico de la política en Washington no ha cambiado lo suficiente para reflejar esa nueva realidad. Sugiere que los formuladores de política hacia la región tienen que cambiar la manera de pensar: América Latina no es de Washington para perderla; tampoco es de Washington para salvarla. El destino de América Latina está, en gran medida, en las manos de América Latina.

UNA NUEVA ERA GEOPOLÍTICA

Desde esta perspectiva hoy en día, la política estadounidense es sólo uno de varios factores que compiten para influir en la región, y varios países grandes del área ya han diversificado sus relaciones al grado de que Estados Unidos ya no es determinante.

Pero, si América Latina ya no tiene prioridad estratégica para Estados Unidos, ¿qué significa entonces la reactivación de la IV Flota creada en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, e inutilizada en 1950?

Tanto Shannon, como antes el jefe del Comando Sur, “Una nueva dinámica se ha insertado en el propio sistema internacional y está en proceso de transformación” el almirante James Stavridis, aseguraron que se dispuso reactivar la flota para dar respuesta a desastres naturales, realizar operaciones humanitarias, de asistencia médica, y también para combatir el narcotráfico y cooperar en temas ambientales y en tecnología. Pero las explicaciones no convencen a los países de la región.

Sea cual fuere el objetivo, América Latina reapareció en el radar de Washington, lo que coincide con el ingreso a una nueva era geopolítica. Desde la segunda Guerra Mundial existieron tres eras geopolíticas donde el rol de Estados Unidos es central: la Guerra Fría, la Caída del Muro de Berlín y la guerra en el Oriente Medio.

Hoy en día la guerra emprendida por Estados Unidos y que compone esta tercera etapa está perdiendo impacto en el sistema internacional.

¿FIN DE LA UNIPOLARIDAD?

El aumento de precios de los productos básicos, en particular el petróleo, ha sustituido la importancia que tenía la Guerra. Esto no quiere decir que ésta no siga haciendo estragos. Significa que una nueva dinámica se ha insertado en el propio sistema internacional y está en proceso de transformación. “Estados Unidos es un exportador de alimentos, lo que potencia su posición en el intercambio comercial a nivel mundial”

Obviamente, los ganadores en este juego son los que exportan petróleo, y los perdedores son los que lo importan. La victoria no es sólo económica sino también política. La capacidad de controlar el destino de las exportaciones se transforma en poder político.

La situación de Estados Unidos en este escenario vuelve a ser contradictoria; hay quienes consideran que esto significa el fin de la unipolaridad, y otros creen que esta situación es un empujón para Estados Unidos, partiendo del criterio que este país es efectivamente un importador de petróleo, pero su vulnerabilidad relativa a los altos precios de la energía no es nada como lo fue en 1973, durante el embargo de petróleo árabe. Al mismo tiempo, Estados Unidos es un exportador de alimentos, junto con Canadá, Australia y otros, lo que potencia su posición en el intercambio comercial a nivel mundial.

Lo evidente es que la historia se está moviendo y entramos a otro ciclo que configura de manera diferente las relaciones internacionales y el papel de Estados Unidos en América Latina.