binladen.jpg Al Qaeda está perdiendo el apoyo de destacados clérigos islamistas y antiguos yihadistas por las acciones llevadas a cabo durante estos últimos años, que han dejado un espantoso saldo de muerte (especialmente en el mundo islámico), destrucción y miseria que ha terminado afectando a la propia coherencia de su discurso. ¿Significa esto que Al Qaeda va a desaparecer como fruto de las críticas recibidas por parte de sus antiguos partidarios? En el corto y medio plazo, desde luego, no.

(Desde Sevilla) AL QAEDA, MÁS ALLÁ DE SU FACETA como organización terrorista, es ante todo, un referente ideológico, un llamamiento a la movilización, que persigue una radical transformación del panorama político y social del mundo musulmán. El atractivo y la consistencia de estas ideas es el eje sobre el cual gira la capacidad de Al Qaeda de alcanzar sus objetivos últimos. Sin embargo, desde hace aproximadamente un año vienen sucediéndose una serie de episodios que nos permiten especular sobre una posible debacle ideológica del movimiento yihadista global.

Las acciones de los muyahidín durante estos últimos años, han dejado tras de sí (especialmente en el mundo islámico), “Hasta los más radicales han quedado perplejos al comprobar que el movimiento yihadista ha atacado con saña a otros musulmanes” un espantoso saldo de muerte, destrucción y miseria que ha terminado afectando a la propia coherencia de su discurso. Si bien es cierto que muchos musulmanes estuvieron dispuestos a justificar los atentados del 11 de septiembre, como una legítima respuesta frente a los abusos y a la arrogancia norteamericana, estas mismas personas han encontrado enormes dificultades para seguir justificando el resto de acciones de Al Qaeda y los grupos que orbitan a su alrededor.

Hasta los islamistas más radicales han quedado perplejos al comprobar que el movimiento yihadista, lejos centrar todas sus fuerzas en el odiado enemigo cruzado y sionista, ha atacado con saña a otros musulmanes, matando en tierra islámicas a mujeres, niños, y ancianos.

LA CRÍTICA DE AL OUDAH

Uno de los principales reveses que ha sufrido el discurso yihadista, tuvo lugar en el sexto aniversario de los atentados de septiembre de 2001. El jeque saudí Salman Al Oudah, un clérigo muy admirado en el pasado por Bin Laden, fue entrevistado en la influyente cadena de televisión árabe MBC. Cuando fue preguntado acerca de su opinión sobre la llamada guerra al terrorismo, no dudo en dirigirse al líder terrorista de la siguiente manera: Mi hermano Osama, ¿cuánta cantidad de sangre ha sido derramada? ¿Cuántas personas inocentes, niños, ancianos y mujeres han sido asesinadas en nombre de Al Qaeda? ¿Te sentirás feliz de encontrarte ante Alá todopoderoso cargando en tus espaldas estos cientos de miles o millones de víctimas?

“Esta dura acusación contra Bin Laden cobra una fuerza adicional” El verdadero impacto de estas declaraciones, procede no tanto de la dureza de sus palabras, sino de las credenciales de quien las formula. Al Oudah, es considerado uno de los padres del Sahwa, un movimiento revivalista islámico, que tuvo una rápida extensión en Arabia Saudí en la década de los ochenta.

Sus duros sermones en contra de la presencia de tropas americanas en suelo saudí, contribuyeron en la decisión de Bin Laden de denunciar la ilegitimidad de la clase gobernante del país. De hecho, la encarcelación de este disidente fue uno de los argumentos esgrimidos por Bin Laden para efectuar un llamamiento público a realizar ataques contra Estados Unidos.

En 2004, Al Oudah fue uno de los 26 clérigos firmantes de un edicto que declaraba la legitimidad religiosa de la resistencia violenta contra la ocupación norteamericana en Irak. Esta dura acusación contra Bin Laden cobra, por tanto, una fuerza adicional, en la medida en que su bagaje radical disipa sobre él cualquier acusación de simpatía hacia Estados Unidos, o de instrumentalización por parte de la casa real saudita.

EL DOCTOR FADL Y SU RACIONALIZACIÓN DE LA YIHAD

Éste no ha sido el único ataque cualificado que ha recibido la organización terrorista en los últimos tiempos. El año pasado, Sayyid Iman Al Sharif, conocido como el Doctor Fadl, uno de los ideólogos que más influencia ha ejercido en la creación de Al Qaeda, publicó desde una prisión egipcia un libro que supondría una auténtica conmoción para la organización de Bin Laden. El historial del Doctor Fadl no tiene nada que envidiar al de ninguno de los actuales líderes del movimiento yihadista. “El Doctor Fadl califica como ilegítimos los atentados de los últimos años, incluyendo los ataques contra civiles en occidente” Se le considera el creador del takfirismo, una doctrina radical que defiende la calificación como no creyentes (y por tanto, susceptibles de ser asesinados) a todos aquellos musulmanes que no apoyen activamente la yihad armada. Según esto, todo verdadero musulmán tiene la obligación de combatir a aquellos gobernantes que no aplican la sharia o ley islámica. Cualquier musulmán que rehúya esta obligación, y por tanto se someta y acepte estos gobiernos, pierde su condición de creyente.

Este recurso intelectual ha sido una de las principales bazas utilizadas por los actuales yihadistas para salvar el escollo teológico que supone matar a otros musulmanes. De hecho, sus obras son una de las lecturas más frecuentemente se pueden encontrar (como en el caso de la célula del 11-M) en los ordenadores de las diferentes redes yihadistas desarticuladas a lo largo y ancho del mundo.

Resulta, por tanto, más que significativo, que en su último libro titulado Racionalización de la Yihad, se puedan encontrar afirmaciones como: la yihad ha sido manchada con graves violaciones de la ley divina durante los últimos años (…) hay quienes matan a cientos, incluyendo mujeres y niños, musulmanes y no musulmanes en nombre de la yihad. “El impacto de este libro en los ambientes islamistas fue tal que Al Zawahiri se vio forzado a responder en un nuevo libro”. Una reacción sin precedentes en la historia del grupo terrorista. En esta obra de más de doscientas páginas, El Doctor Fadl, que en su momento llegó a justificar los atentados de septiembre de 2001, no duda en calificar ahora como ilegítimos los atentados que han tenido lugar en los últimos años, incluyendo los ataques contra civiles en occidente. Esta misma convicción le llevó conceder una entrevista a un periódico árabe donde llamaba a Bin Laden y Ayman Al Zawahiri seres inmorales.

El impacto de este libro en los ambientes islamistas fue tal que el número dos de Al Qaeda, se vio forzado a responder a su antiguo mentor en forma de un nuevo libro llamado La Exoneración. Una reacción sin precedentes en la historia del grupo terrorista. En esta obra de más de doscientas páginas, Al Zawahiri trata de deslegitimar las palabras del jeque encarcelado, como las propias de una persona que trata desesperadamente de obtener el favor de las autoridades egipcias, para que le permitan salir de prisión. De hecho llega incluso a ironizar sobre las motivaciones del Doctor Fadl, preguntándose si la electricidad con la que alimenta el fax desde el cual envió el manuscrito, es la misma que alimenta la silla eléctrica del centro.

DESENGAÑO DE ANTIGUOS YIHADISTAS

Sin embargo, las críticas a la actual línea seguida por los grupos yihadistas, no se agotan en estos dos personajes. El jeque palestino, Abu Muhammad al-Maqdisi, uno de los más influyentes ideólogos radicales, y antiguo mentor del ya desaparecido líder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqawi, ha imprimido un cierto giro a sus antiguas posturas, y ha empezado a criticar la yihad en Irak. Según él, ha tenido lugar un improductivo uso de la violencia, especialmente por el asesinato de musulmanes chiíes: Los manos de los guerreros de la yihad deben permanecer limpias.

Por otro lado, veteranos muyahidines como Noman Benotman, compañero de Bin Laden en la yihad contra los soviéticos, y antiguo líder del Grupo Combatiente Islámico Libio, no sólo ha colaborado con el gobierno de su país, para convencer a sus antiguos compañeros para que inicien un proceso de diálogo y desmovilización, “Un buen número de los activistas de esta campaña son antiguos yihadistas desengañados de sus anteriores creencias” sino que también ha firmado una carta donde critica abiertamente el actual liderazgo de Al Qaeda, el cual habría llevado a la organización a golpear, cada vez más, a civiles inocentes, sobre todo musulmanes.

También es posible encontrar en otros niveles, nuevos indicadores de este lento declive de la legitimidad religiosa e ideológica de Al Qaeda. Desde hace años, las autoridades saudíes han puesto en marcha un programa de desmovilización yihadista conocido como la Sakinah (tranquilidad de inspiración religiosa). Una campaña protagonizada por un grupo de clérigos que tratan de confrontar a través de Internet, los argumentos presentes en las webs yihadistas. A través de conversaciones online, intentan llevar a los ciber-yihadistas al convencimiento de que se hallan en un profundo error, y están siendo víctimas de una interpretación contaminada del Islam.

Sin embargo, lo verdaderamente relevante de cara a evaluar la fortaleza ideológica de Al Qaeda es comprobar cómo un buen número de los activistas de esta campaña son antiguos yihadistas, desengañados de sus anteriores creencias. Según los datos del gobierno saudí, dicha campaña constituye un éxito en la medida en que la consistencia de la argumentación yihadista es muy débil y resulta fácilmente desmontable.

UN APOYO SOCIAL EN DECLIVE

No obstante, la verdadera clave para afirmar que Al Qaeda está perdiendo la batalla de las ideas, se encuentra en la constatación durante los últimos años, “En la gran mayoría de los países investigados se percibe un continuo (y en ocasiones espectacular) descenso del respaldo explícito a Bin Laden” de cómo el grupo está perdiendo apoyos en las diferentes sociedades del mundo musulmán. Esta tendencia puede detectarse a través de los estudios de opinión que durante los últimos tiempos vienen realizando empresas e instituciones como Pew Research Center o World Public Opinion. Si tomamos como válidos estos datos, podemos apreciar como la organización terrorista ha dilapidado una más que considerable base de apoyo social, la cual alcanzó su valor más elevado inmediatamente después de los atentados del 11S.

En la gran mayoría de los países investigados se percibe un continuo (y en ocasiones espectacular) descenso del respaldo explícito a Bin Laden y su organización. Así, por ejemplo, de 2003 a 2007, el apoyo a Bin Laden cayó en Marruecos desde un 49 por ciento a un 27 por ciento, en Pakistán de un 45 por ciento a un 24,5 por ciento y en Indonesia de un 58 por ciento a un 21 por ciento.

¿Significa esto que Al Qaeda va a desaparecer como fruto de las críticas recibidas por parte de sus antiguos partidarios? En el corto y medio plazo, desde luego, no. Esta tendencia no es irreversible, y el futuro puede deparar nuevos e imprevistos acontecimientos que refuercen el discurso y la capacidad de movilización de Al Qaeda. Incluso aunque el apoyo social al terrorismo yihadista continuase degradándose de manera ininterrumpida en los próximos años, eso no significaría el fin del Al Qaeda y el movimiento yihadista global. El terrorismo es el negocio de los pequeños números, y un reducido pero fanatizado grupo de activistas puede mantener en jaque a nuestras sociedades durante décadas. No obstante, estos datos dan pie a una cierta esperanza, en la medida en que más allá de la propia supervivencia del grupo, la consecución de sus objetivos últimos se contempla, cada vez más, como un objetivo inalcanzable.