mccainenfox.jpgEntre los demócratas, nadie duda de que Barack Obama será el próximo presidente de Estados Unidos. Pero, ¿y si ganan el miedo, las mentiras y las ofensas de la campaña republicana?


(Desde Miami) ENTRE MIS COLEGAS Y AMIGOS INDEPENDIENTES, progresistas y demócratas hay un aire de triunfalismo casi sesentista. No hay quien dude de que, contra viento y marea, Barack Obama se haga con la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre. Los veo festejando en las calles con vestidos multicolores, cantando Give Peace a Chance y portando una coronilla de flores en la cabeza. Muy simpáticos.

Pero yo llevo años jugando un placentero papel de abogado del diablo. Por fortuna, ese rol no me ha entregado desgraciadas respuestas sino muy amigables debates. En los últimos días he estado animando uno, sustentando en estas preguntas que siguen. De ese debate han participado numerosos de mis amigos, desde los más florales defensores del influjo Obama a los más duros y recios conservadores, gente de armas (verbales) tomar.

PE LLORARÁ

Qué suceda con un triunfo potencial de McCain, no lo sé. “Bloggers extremistas pasan tiempo discutiendo a Obama como supremacista negro y hay WASP más moderados a quienes también da resquemor que un negro demócrata demasiado inclinado a la izquierda llegue a su Casa Blanca” Sólo tengo dos certezas y no son propias ni muy serias. Una, la industria inmobiliaria del norte de España estará de parabienes porque alguien dará el batacazo vendiéndole la casa de sus sueños a Meryl Streep, escandalizada nueva habitante de San Sebastián si el GOP mantiene el control de la Casa Blanca. Dos, las revistas del corazón quemarán flashes y agotarán portadas con una enrojecida Penélope Cruz. Pe, pobrecilla, dijo al semanario italiano Il Venerdì que no se imagina cuántas horas llorará si triunfa The White Hair Old Guy.

Más responsablemente, las preguntas que me atosigan:

1. Los demócratas han sumado más votantes nuevos inscritos en numerosos estados –en algunos, 3 por cada 1 republicano–, ¿pero irán ellos a votar en número suficiente (hasta y) el 4 de noviembre? La logística conservadora siempre fue mejor para poner su gente en las urnas el día de la votación; los demócratas operan mejor en las anticipadas.

2. Hasta hoy, han votado casi 22 millones de personas. Ellas representan –según estimaciones– 1/3 de los votantes totales y se estima que han sido más demócratas que republicanos. Una buena proporción, afroamericanos. ¿Podrán los republicanos activar el movimiento de sus bases para honrar la historia?

3. En términos generales, se estima que entre 4 por ciento y 7 por ciento del padrón aun no decidió su voto, ciertos sondeos mencionan hasta un 13 por ciento. Algunas encuestas asignan una leve preferencia de los indecisos por Obama (49 por ciento a 43 por cienro), en absoluto mayoritaria. Con una diferencia de entre 4 y 9 puntos a favor de Obama, y dependiendo de la afluencia de votantes, McCain conserva chances. ¿A quién favorecen los independientes?

4. Obama ha hecho inteligentes y necesarios esfuerzos para excluir el tema del debate, pero para las bases republicanas más conservadoras la raza es un issue central de la campaña. “¿Es el discurso del cambio suficiente discurso para empujar los votos que Obama necesita en esos estados? ¿Tiene suficientes recursos McCain para empujar la última semana allí?” Bloggers extremistas pasan tiempo discutiendo a Obama como supremacista negro y hay WASP más moderados a quienes también da resquemor que un negro demócrata demasiado inclinado a la izquierda llegue a su Casa Blanca. El planteo puede recibir todos los adjetivos descalificativos que deseemos –absurdo, medieval, patético, cavernícola, estúpido…– pero el racismo soterrado es tan real como una fuerza de la naturaleza. ¿En qué proporción se expresará el extremista voto racista?

5. ¿Bastará el voto crisis para superar el extremismo de ese voto?

6. La demografía es más crítica hoy que en el pasado. En 2004, según CNN, el electorado estaba integrado por 77 por ciento de blancos, 11 por ciento de negros, 8 por ciento de latinos y 2 por ciento de asiáticos y otros grupos. Entonces, Bush ganó entre los blancos a Kerry (58-41) y perdió con los afroamericanos (88-11), latinos (53-44) y asiáticos (56-44). Esa demografía probablemente haya cambiado, merced a un mayor número de negros y blancos registrados. Pero, a resguardo de eso, las cifras indican que una leve alteración en el voto blanco (un punto porcentual más de blancos votando por McCain, por ejemplo) requiere una mayor correlación entre afroamericanos (deben equiparar con siete puntos) o latinos (ocho puntos) que voten a Obama. ¿Cuántos más blancos y negros se sumarán a la elección y cuántos menos votantes blancos harán un crossover a las filas demócratas?

7. Con la crisis encima, con Sarah Palin de bochorno en bochorno, hay estados que aun no han bendecido completamente a Obama. El battleground está planteado en Missouri, Florida, Nevada, Carolina del Norte u Ohio, que otorgan 78 electores. La ventaja de Obama en esos distritos es de entre 1 y 3 puntos porcentuales; los indecisos son entre 4 por ciento y 6 por ciento del padrón. Técnicamente, son estados desafiables o en empate virtual, que se definirían por recuento. Como fuere, si McCain obtuviera 47 de esos delegados (Florida, con 27, y Ohio, con 20, que en el pasado han definido para los republicanos), recortaría la ventaja actual de Obama, según las encuestas, a no más de 50 delegados. ¿Logrará Obama inclinar la balanza en los próximos días si se calma (relativamente) el frente económico y los republicanos contienen las andanadas sobre Palin?

8. ¿Es el discurso del cambio suficiente discurso para empujar los votos que Obama necesita en esos estados? ¿Tiene suficientes recursos McCain para empujar la última semana allí?

9. ¿Es la profesión de fe de los medios, analistas, intelectuales y celebridades progresistas por Obama una medida de las cosas o, como dicen los medios y blogs republicanos, sólo una expresión de la izquierda enquistada en los medios que no refleja el sentimiento común, presuntamente centrista, de los estadounidenses?

“En los últimos dos meses, más allá de sus mayores recaudaciones y sendas victorias en los debates televisivos, Obama ha obtenido los favores de estados clave para la elección” 10. ¿Primarán las costas Este y Oeste o el anillo bíblico del centro y los fundamentalistas del sur?

11. ¿Alcanzará la infantería de Obama, que recorre casas y calles sin descanso, como jóvenes militantes veinteneros insuflados por la creencia en un cambio al alcance de la mano? ¿O primarán los discursos y la tribuna de los púlpitos de los pastores evangélicos y cistianos que ametrallan multitudes en el interior profundo del país, sin tanto distingo ya entre blancos y latinos?

12. ¿Gana la elección la mayoría extrovertida de los medios o la mayoría silenciosa de los pueblos rurales?

13. Pilar Marrero, colega blogger, editora de política de La Opinión, el mayor diario en español de Estados Unidos, y ferviente creyente en el triunfo de Obama, me ha sugerido que debo optar por el té de tilo, que, tranquilo, el triunfo de McCain es más improbable que ver al Atletic de Bilbao campeón de La Liga. Me ha contado que Obama planea celebrar el 4/11 con un rally al aire libre mientras McCain prevé una jornada de expectativa por los resultados bajo los techos del Hotel Biltmore, en Phoenix, y que saludaría a la prensa vía video. Me pregunta Pilar: ¿es esa la fiesta que prepara alguien para su consagración como presidente? El punto es sólido, mas repregunto: ¿qué otra cosa podría hacer con las encuestas en contra? ¿Y si es una señal de cautela?

14. Algunas encuestas afirman que McCain contiene más a los republicanos que Obama a los demócratas. ¿Quién le cree a las encuestas?

En la práctica, pocos analistas arriesgan un pronóstico serio favorable al viejo héroe de guerra. Politico, el sitio de análisis y discusión pública, basado en encuestas de RealClear Politics, parece descontar la victoria de Obama sobre McCain. Incluso Karl Rove, estratega republicano, que ha publicado desde marzo la evolución de los electores de uno y otro candidato, muestra la casi irrefutable tendencia en favor del demócrata.

SÓLO 270 ELECTORES

Obama dejó las primarias con 205 electores a favor para oscilar hoy entre los 286-364, dependiendo de las encuestas; el republicano, mientras, hizo agua pasando de 241 votos de colegio en marzo a 160-174 esta semana. “Es más probable que un votante republicano migre hacia Obama por la crisis económica que por razones menos prosaicas como las habilidades de Palin como VP y potencial presidenta” Rove se basa en encuestas telefónicas y no incluye las compulsas en Internet, donde Obama tiene una estrategia aun más agresiva que McCain. Con sólo 270 de esos electores, Obama asumiría el 9 de enero de 2009 como el 44º presidente de Estados Unidos.

Y todo parece decir que así será. En los últimos dos meses, más allá de sus mayores recaudaciones y sendas victorias en los debates televisivos, Obama ha obtenido los favores de estados clave para la elección. Según sondeos citados por Reuters, hoy gana los mismos colegios que el fallido John Kerry en 2004 y suma a la lista Colorado, Virginia, los muy hispanos Nuevo México y Nevada, Missouri e Indiana, donde George W. Bush triunfó en 2004. A McCain le es difícil colar mensajes en los medios cuando el comando demócrata gasta hasta 3 y 4 veces más que el suyo en esas jurisdicciones.

¿NOMBRAMOS A OBAMA PRESIDENTE?

¿Cosa juzgada? ¿Nombramos ya a Obama nuevo presidente de Estados Unidos. ¿Entonces por qué seguir con la idea, quizás peregrina, de un triunfo del Maverick de Arizona? Una expresión americana suele decir que las cosas pueden cambiar a medianoche y, al final del día, encuestas no son elecciones.

Siempre hay riesgos potenciales. Obama parece depender de sí mismo para ganar la contienda, dado que la crisis le ha proporcionado una alfombra roja. La estrategia de golpes y acusaciones no parece favorecer a McCain. Mucho menos los dislates, bravuconadas y 150 mil dólares en maquillajes y vestidos de Sarah Palin.

Hoy por hoy, es más probable que un votante republicano migre hacia Obama por la crisis económica que por razones menos prosaicas como las habilidades de Palin como VP y potencial presidenta. Pero también es probable que –seamos francos– a ese mismo republicano le cueste hacer el swap sabiendo quién estará al frente de la nación. En pocas palabras, si al conservadurismo americano le duele aceptar a un demócrata en 1600th Pennsylvania Avenue, ese dolor puede ser menos tenue si es mujer que si es mulato, se llama Barack Obama y lo aman en Europa.

MUY POCO PARECIDOS A GEORGE CLOONEY

El votante medio americano dista de leer The New York Times o seguir las cavilaciones bienpensantes de George Clooney, Brangelina y Sean Penn. “Hoy se habla de cómo hacer pagar a banqueros y ricachones, cómo auxiliar a las familias con hipotecas impagas, como extender y abaratar el sistema de salud y cuál es el mejor modo para activar el empleo americano y recuperar las pensiones” En los últimos 40 años, la base republicana, denostada por la prensa progresista, ha sido más fiel a sus presidenciables que la demócrata. En numerosas familias de escaso apego por la diversidad, los ataques a Obama han calado como verdades. Ciertamente, al tradicionalismo alla Samuel Huntington no le agrada un candidato negro de padre keniata y madre abandónica, educado en escuelas de las élites con algunas becas públicas, altivo y con un lenguaje bastante más articulado que la media. Muchos republicanos levantan polvaredas provocando anagramas cacofónicos entre Obama-Biden y Osama-Bin Laden. Y no es chiste.

En un país que adora las estadísticas, muchos republicanos se entusiasman en los foros de FreeRepublic, un sitio de recalcitrante derecha, mirando números. Según algunos, a inicios de octubre de 2000 encuestas daban a Al Gore el triunfo sobre Bush por 11 puntos y algunas otorgaban una cabeza y 5 por ciento a Kerry en 2004. El final de batalla de Bush con Gore fue reñido y polémico mientras que a Kerry le empató sobre el final del mes.

LOS TIEMPOS HAN CAMBIADO

Pues, sí, McCain aun tiene oportunidades matemáticas, aunque también son tiempos distintos. La crisis ha polarizado pasándole una factura enorme al Maverick de Arizona y eliminó de la agenda uno de sus mejores bazas, la guerra contra el terrorismo. Hoy no se habla sino de cómo hacer pagar a los banqueros y ricachones, cómo auxiliar a las familias con hipotecas impagas, como extender y abaratar el sistema de salud y cuál es el mejor modo para activar el empleo americano y recuperar los fondos de pensiones.

Todo parece decir que las culpas son todas republicanas y las soluciones únicamente demócratas y que el camino a la presidencia del primer hombre negro en la historia de Estados Unidos depende de nada más firmar un expediente ya completo.

McCain sólo tiene una (pequeña) luz de esperanza en las variables de la siempre sibilante política. Especialmente en esa que se escurre de las discusiones centrales por los entrecijos, fuera de la revista de los medios y la ética.

¿Ganarán el miedo, las mentiras y las ofensas de la campaña republicana?

Nota a a pie de página: Para comprender la dimensión de la quijotesca tarea del Maveryck, se puede consultar Five Thirty Eight, sitio creado por Nate Silver, un reputado jovencito autor de un algoritmo (¿casi infalible?) para predecir el comportamiento futuro de jugadores y equipos de béisbol. Su última creación es determinar, lo más precisamente posible, quién se queda con la presidencia de Estados Unidos. Ya acertó con el triunfo de Obama en las primarias por un escasísimo margen de error.