obamaexpectativas.jpgComprenda por qué las enormes expectativas depositadas en el presidente electo de Estados Unidos suponen, precisamente, el principal problema de Obama.

(Desde Santiago de Chile) EL PRINCIPAL PROBLEMA que enfrentará Obama son las expectativas que su victoria electoral ha creado, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mudo. En efecto, el interés se hizo presente prácticamente en todo lugar del orbe, y la verdad es que si estas grandes expectativas no son satisfechas, habrá frustración.

En este sentido hay un problema clásico de la política que opera sobre todo cuando se espera que un simple cambio de gobernante, y aún de régimen, generará grandes modificaciones.

LÍMITES

“Los norteamericanos esperan que enfrente su crisis económica y sobre todo, impida que la debacle financiera se traslade a la economía real” Obama ya hizo historia al transformarse en el primer afroamericano en llegar a la presidencia en un país marcado por el racismo. Pero, al día siguiente, más allá de su carisma y de sus impresionantes dotes de orador, lo que puede hacer Obama es limitado por varias razones: en primer lugar, Estados Unidos es una potencia que tiene intereses globales que no se van a ver modificados en lo esencial por quien ocupa la Casa Blanca.

En segundo lugar, en lo interno, su sistema opera con frenos y contrapesos, y aunque como comandante en jefe el poder presidencial es total, está contrabalanceado por las atribuciones de los Estados y gobernadores dado su carácter federal, por el de un Congreso con grandes poderes, sobre todo, en lo presupuestario, y por una Corte Suprema, cuyos fallos tienen prácticamente el carácter de leyes.

Por sobre todo, “Enfrentado a un Irán nuclear, las opciones de Obama, no van a ser muy distintas a las de cualquier otro mandatario” los problemas que tiene que hacerse cargo Obama aún antes de asumir, le dejan un espacio de maniobra limitado. En primer lugar, lo que los norteamericanos esperan de él es que enfrente en forma muy frontal su crisis económica y sobre todo, impida que la debacle financiera se traslade a la economía real, es decir, que la quiebra de bancos no llegue a las industrias y sobre todo, al empleo.

En lo internacional, su margen es limitado en las guerras de Irak y sobre todo, de Afganistán, ya que la segunda es hoy mucho más difícil que la primera, desde el punto de vista estrictamente militar. En Irak las presiones son muy fuertes por parte de aquellos aliados árabes suníes que como Arabia Saudí y Egipto, se sienten amenazados al igual que Turquía por el programa nuclear de Irán, y que a diferencia de Israel no tienen como responder a un ataque de esa naturaleza, por lo que es más probable que las tropas permanezcan al menos hasta 2011 y no los 16 meses de los que habló Obama en la campaña.

VIRAJE HACIA EL CENTRO

“Obama ha demostrado gran realismo en sus designaciones y ha entendido que debe hacer recortes presupuestarios” En otras palabras, no hay duda que con Obama Estados Unidos va a recuperar prestigio internacional con rapidez, al igual que su política exterior va a considerar al multilateralismo, va a utilizar el poder blando y no sólo el poder de las armas, y va a cerrar con rapidez ese monumento a la violación de los derechos humanos que es Guantánamo, pero enfrentado a un Irán nuclear, las opciones de Obama, no van a ser muy distintas a las de cualquier otro mandatario.

Pero más allá de lo internacional que figuró poco en la elección, el tema principal por el que los electores estadounidenses van a observar el éxito o el fracaso, es la crisis económica. Hasta el momento, Obama ha demostrado gran realismo y prudencia en sus designaciones, en su mayoría colaboradores experimentados provenientes de la administración Clinton, “En Estados Unidos hoy no hay dinero para proporcionar seguro médico universal como tampoco para sustituir al petróleo por energías sustentables” y ha entendido que conjuntamente con un paquete reactivador en el mejor estilo Keynessiano, debe hacer recortes presupuestarios.

Ello da una pista en el sentido que se mueve cada vez más al centro en sus decisiones, recordando el proceso que tuvo lugar con Lula en Brasil, donde la promesa de cambio se redujo a una administración económica con acento en lo social, pero sin alteraciones significativas a lo que existía.

Es el fin de la arrogancia de la era Bush, pero el Si, podemos de Obama está condicionado a una economía donde se puede poco. En efecto, en Estados Unidos hoy no hay dinero para proporcionar seguro médico universal como tampoco para sustituir al petróleo por energías sustentables. Más aún, recursos que se podrán haber ocupado en educación y salud, al menos para su primer año, ya se han evaporado en el rescate del Citicorp.

LA TRASCENDENCIA DE LA RESOLUCIÓN DE LA CRISIS

En resumen, “La manera como se resuelva esta crisis va a influir incluso en la modificación o mantención del estatus de Estados Unidos a nivel mundial”Estados Unidos es como un trasatlántico que no le puede mover con rapidez, a gusto del piloto. De ahí el peligro que significan expectativas demasiado altas. Por ejemplo, que en África se espere que el color de la piel de Obama suponga un nuevo amanecer para el continente, cuando lo cierto es que la crisis financiera internacional los va a perjudicar aún más, con el encarecimiento del crédito y la disminución de las ayudas. Lo mismo se puede decir de minorías norteamericanas que, como la negra, esperan superar las limitaciones raciales de siglos de historia.

Ahí radica el principal peligro para Obama: expectativas demasiado altas en torno a lo que puede hacer considerando el carácter de potencia de Estados Unidos y sus intereses a través del mundo; su éxito, además, está condicionado por la forma en la que se enfrente la crisis económica.

Más aún, la manera como se resuelva esta crisis va a influir incluso en la modificación o mantención del estatus de Estados Unidos a nivel mundial.