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Conozca cómo funciona la mafia en América Latina y sepa hasta qué punto las organizaciones criminales han contagiado a amplios sectores de la sociedad, con fuerte presencia desde México hasta Argentina, incluyendo a Colombia.

(Desde Bogotá) LAS HISTORIAS DE ROBERTO SAVIANO en su obra Gomorra sobre la estructura criminal de la camorra (mafia de Nápoles que en la actualidad es más poderosa que la Cosa Nostra siciliana), dejan en evidencia la forma como el crimen organizado de cultura mafiosa se ha globalizado, y cuya área de influencia llega a Latinoamérica infectando a todos los sectores de la sociedad, desde México hasta Argentina, pasando desde luego por Colombia.

Como lo advierte Saviano, estas organizaciones criminales, no solo se dedican al tráfico de drogas, armas o personas, sino que han logrado introducirse en todos los sectores de la sociedad, con empresas legalmente constituidas que participan en licitaciones públicas, pero que por sus métodos criminales gozan de ventajas ilegales sobre el mercado, imponiendo su ley de sangre que cada año cobra miles de victimas y que encuentra en la política un escenario de conveniencia y desinterés que permite a la cultura mafiosa sustituir al Estado en muchas de sus funciones.

LA ACEPTACIÓN DE LA GENTE

Esta cultura, como lo afirma Saviano, pero además como se puede evidenciar en países como Colombia, goza de la aceptación de la gente, permitiendo que se sobrepongan los antivalores criminales sobre los valores sociales dentro de los principios del Estado de Derecho.

Sin embargo, no se puede desconocer que este fenómeno se da en gran medida porque las organizaciones criminales han logrado asumir, a su estilo mafioso, las actividades que el Estado ha dejado de ejercer efectivamente por culpa de las políticas mediocres y por las inoperantes burocracias. Basta ver toda la crisis generada en Colombia por los sistemas de captación de recursos y lavado de activos que funcionan bajo el sistema de pirámides como DMG encargadas presuntamente de lavar dinero del narcotráfico y que le pagaban a la gente de las regiones más deprimidas del país hasta el 300 por ciento de rendimientos por el dinero que depositaban.

LA MULTINACIONAL CRIMINAL COLOMBO-ITALIANA

Las relaciones de las mafias italianas de la Camorra y Ndrangheta con Colombia han quedado ampliamente demostradas en los últimos años. Estableciendo una empresa transnacional de carácter criminal que ha llegado a amplísimos sectores de la vida pública y privada colombiana.

Los vínculos empresariales del crimen organizado colombo italiano son fuertes y guardan estrecha relación. Como lo afirmó en una entrevista, el procurador nacional antimafia de Italia, Pier Luiggi Dell Osso: “las grandes mafias colombianas están detrás del tráfico de cocaína. Tienen enlaces con los mafiosos calabreses, sobre todo con Ndrangheta. Asimismo, los camorristas italianos buscan contactos con delincuentes colombianos para procurarse la cocaína” y si tenemos en cuenta que la camorra domina el tráfico de armas y droga en Europa, entendemos los vínculos criminales con Colombia.

Es evidente entonces que el crimen organizado mafioso se globalizó, y como lo afirma Dell Osso “se comunican telemáticamente, (…) tienen la posibilidad de proyectarse de un territorio a otro y de hacer mejores sinergias. (…) Ellos se mueven como mejor les parece sin respetar los Estados”.

LOS NARCOPARAMILITARES

Para empezar, encontramos la relación de narco – paramilitares colombianos con mafiosos de las organizaciones italianas, a través de los vínculos de la camorra con Salvatore Mancuso, ex jefe de una organización criminal de fachada “paramilitar” extraditado a Estados Unidos, y descendiente de la segunda familia más importante de la mafia calabresa: los Mancuso; tal como lo deja al descubierto Saviano en su libro. Esta organización criminal, reconocida por sus métodos sangrientos, por secuestrar y extorsionar, contaba con un familiar que en Colombia no dudo en implantar los mismos métodos en regiones muy deprimidas del país, y que con su influencia, logró penetrar en la política nacional y local, los empresarios, los militares, la policía, los organismos de seguridad y hasta la rama judicial.

De hecho, actualmente en Colombia se están investigando al menos 70 parlamentarios por sus vínculos con los grupos narco paramilitares, sin contar los que faltan por tener vínculos con los narco terroristas de las FARC y con las captadoras pirámide, que no resultan ser más que investigaciones sobre los estrechos vínculos de la mafia con la política nacional colombiana.

EMPRESAS CRIMINALES

Saviano en una de las entrevistas publicadas en su página web, señala que las organizaciones criminales en Italia dominan un tercio del país, y como se puede ver a través de distintos medios de comunicación y considerando las investigaciones y los políticos presos, esta realidad no dista mucho de la colombiana.

Las “gestiones” empresariales del transnacional criminal colombo-italiano han llegado hasta las altas Cortes colombianas. Es el caso de los vínculos entre el Ex Presidente y actual magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, Alfredo Escobar Araujo con Giorgio Sale. Sale cuya estructura familiar y criminal cercana a Mancuso y a la mafia calabresa italiana, fue recientemente desmantelada gracias a la cooperación judicial entre ambos países, contó con capturas en Colombia, España e Italia. Sale y sus hijos fueron capturados acusados de lavar activos de la mafia calabresa.

Los vínculos de Sale en Colombia llegaron a amplios sectores, que iban desde políticos y funcionarios públicos, hasta empresarios y magistrados.

EL MAFIOSO Y EL HONORABLE MAGISTRADO

Estos vínculos han sido revelados por las autoridades a través de una serie de videos y conversaciones telefónicas que demuestran la cercanía del mafioso con el “honorable” magistrado, su esposa Margarita Fernández de Castro que se desempeñaba como Secretaria General de la Procuraduría de Colombia y el hermano de ésta, Antonio Fernández de Castro quien se desempeñó como Director Nacional de Bienes de la Dirección Nacional de Estupefacientes, encargada de administrar los bienes incautados a los narcotraficantes en el país.

Vale señalar que el magistrado Escobar Araujo, interpuso una acción de Tutela contra el director de la Revista Semana, Alejandro Santos, y quien está a punto de ir preso, pese haber hecho las correcciones que resultaban pertinentes por haber publicado información sobre algunas de las “amistades” del magistrado Escobar. Dicha tutela está en manos de un juez que se encuentra en condiciones jerárquicas inferiores a Escobar, dada la naturaleza del cargo que Escobar ocupa en el organismo jurisdiccional, encargado de investigar disciplinariamente a los jueces y funcionarios judiciales, así como de incidir en el nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, la misma entidad que hoy investiga el tema de las relaciones de Congresistas con los narco-paramilitares.

LAS OPERACIONES EN COLOMBIA

Las operaciones de las organizaciones criminales en Colombia, abarcan importantes sectores y regiones, para solo poner un ejemplo, en el departamento de Santander se fundó un partido político denominado Convergencia Ciudadana y que en la actualidad tiene siete senadores, dos gobernadores, diez Representantes a la Cámara, más de ochocientos concejales y más de setenta alcaldes, así como veintiséis diputados, cuyo fundador y ex senador de la República, Luis Alberto Gil está detenido por sus presuntos nexos con los narco paramilitares, al igual que los ex congresistas José Manuel Herrera y Alfonso Riaño del mismo partido y con influencia en el departamento de Santander, cuyo ex gobernador de ese partido, Hugo Aguilar , ya fue llamado a rendir indagatoria por también tener presuntos nexos con los paramilitares y cuyo hijo, Richard Aguilar, de 26 años, fue designado recientemente como Cónsul de Colombia en Chile.

Por su parte, el actual Presidente del Partido Convergencia Ciudadana, el Senador Samuel Arrieta, ha sido relacionado con la empresa de estructura piramidal DMG que presuntamente estaba encargada de lavar activos del narcotráfico y que generó una grave crisis económica y social en el sur del país .

DAVID MURCIA GUZMÁN Y LA DMG

DMG es la viva imagen de la cultura mafiosa reinante en Colombia. Con vínculos en todas las esferas de la vida nacional, con reconocidos periodistas contratados para el manejo de la imagen, con inversiones en empresas privadas que participaron y alcanzaron a adjudicarse licitaciones públicas, y que contaba con prestigiosos lobbystas y abogados que contactaban a esta organización criminal con políticos, funcionarios y servidores públicos.

Lo más grave es que lograron el respaldo popular, y la gente promovió marchas y bloqueó municipios para exigir la libertad del fundador de DMG, David Murcia Guzmán, quien estaba en Panamá. Tenía entre sus activos lujosos coches y se hospedaba en pisos completos de los hoteles más exclusivos de ciudad de Panamá. De igual forma, Guzmán que empezó sus actividades en el departamento del Putumayo, región que sufre de la presencia narco terrorista de las FARC por el cultivo de la cocaína, contaba hasta con aviones privados y estaba a punto de invertir en importantes proyectos empresariales en Panamá. Un modus operandi como el de la Ndrangheta, que ya cuenta entre sus activos con importantes restaurantes y cafés en Roma.

CALDO DE CULTIVO EN LA POBREZA

Y es que en Colombia como en Italia, la mafia tiene su “caldo de cultivo” en aquellas regiones con mayores retrasos estructurales y con altos índices de pobreza y desempleo. Se valen del oportuno desinterés de vastos sectores políticos, que se benefician con los métodos mafiosos para sus propios fines, como la compra de votos a cambio de celulares con cámara que cuenta Saviano y que en Colombia, si es que ya no existe, no demora en implantarse. Esperemos que por lo menos se adopten medidas como ya lo hicieron las autoridades italianas para evitar este nuevo sistema en las próximas elecciones parlamentarias y a la presidencia.

De igual forma, y compartiendo el anhelo frustrado que en algún momento tuvo Saviano, espero que para las elecciones de 2010 la lucha contra el crimen organizado transnacional y criollo ocupen un lugar importante en la agenda política y pública, pues el trasfondo de los problemas estructurales de violencia del país, está en allí. A la mafia no le importan las derechas o las izquierdas, o los socialdemócratas o conservadores, ni mucho menos el populismo socialista del siglo XXI, con los que estén dispuestos hace alianzas político criminal para sacar adelante su “sistema”. Frente a esto no se puede ser indiferente, por que la indiferencia y la errada percepción de que el problema de las organizaciones criminales es invencible el que hace que en el fondo lo sea.

Hacer creer que no se puede vencer a las organizaciones criminales es dejar en el olvido y en la infamia el dolor de las víctimas de estos empresarios de la muerte y promotores de la corrupción.

EL ENFOQUE PREVENTIVO

Cuando el problema no es aceptado, se le permite a estas organizaciones continuar con sus actividades, penetrando a la sociedad y haciendo de los jóvenes sin oportunidades y excluidos de la vida política, social, cultural y económica, sus sicarios, sus mulas para cargar la droga a otros países y sus prostitutas o pre pagos como se les conoce en Colombia.

Es hora de desideologizar el problema de las transnacionales criminales, con una voluntad política y empresarial firme, crear mecanismos judiciales y financieros que permitan intervenir internacionalmente sus operaciones tanto en sus negocios ilícitos como en los lícitos. Es indispensable fortalecer las operaciones multinacionales antinarcóticos y optimizar los procedimientos de cooperación judicial en las áreas de información y bases de datos. Se debe dotar prontamente a las autoridades judiciales de los elementos para que puedan capturar a estos criminales, su dinero y sus acciones en cualquier parte del mundo.

Adicionalmente, no basta con poner presos a los mafiosos y delincuentes. Es necesario avanzar consolidada y conjuntamente hacia un enfoque preventivo, que parta de la inclusión de los jóvenes de aquellas regiones más deprimidas, logrando hacer que los dineros y recursos incautados, no queden a disposición de funcionarios parientes de políticos amigos de mafiosos, sino que se puedan invertir directamente en proyectos orientados hacia los jóvenes, ya sea en educación, cultura o financiando bancos de microcrédito para la generación de empresas y programas de formación.

NO A LA INDIFERENCIA

A nivel internacional es hora de aprovechar las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, pues a un problema global, soluciones globales. El marco de estas relaciones es un escenario propicio para poner en práctica estas y otras propuestas innovadoras para enfrentar al crimen organizado, pero además, para promover un conjunto de normas internacionales que permitan encarar estos problemas e impulsar procesos eficaces en lo judicial represivo y en lo político preventivo.

Todos los mafiosos sus amigos, socios, empleados, auspiciadores, promotores y benefactores deben desenmascararse, ponerse a luz pública y sus bienes y riqueza deben servir para tratar de resarcir en algo el daño causado y para acabar con este flagelo. Que no parezca que en Colombia la condena pública a las organizaciones criminales se murió con Luis Carlos Galán, víctima de las acciones terroristas de la macabra asociación entre la mafia y la política.

La comunidad internacional no puede ser indiferente, las organizadas estructuras de la mafia, contribuyen a acabar con las democracias, a impulsar políticos populistas totalitarios y a dictadores, además en su momento no tendrán problema en crear alianzas mundiales con organizaciones terroristas fundamentalistas.