negociacion.jpgLos continuos ataques de Hamás y las respuestas israelíes no auguran un futuro mejor para Oriente Medio. Mientras cada nueva operación militar provee una solución a muy corto plazo, la verdadera solución del conflicto llegará solamente cuando las partes vuelvan a creer en el poder de la diplomacia, dice el autor.

La diplomacia es la continuación de la guerra mediante el uso de otros métodos (Chou En-lai, 1954)

(Desde Jerusalén) UNO DE LOS PRINCIPALES OBJETIVOS de un acto terrorista es el mantener una causa, conflicto o ideal en el centro de la opinión pública. El precio a pagar para lograrlo implica –generalmente– la muerte de víctimas inocentes, en algunos casos la muerte de los mismos victimarios y en otros el sufrimiento de la población a la cual pertenece el grupo terrorista.

Hamás tiene muy claras las reglas del juego. En nuestro mundo mediático cuando este grupo comienza a perder espectadores, decide montar un nuevo espectáculo, la paz, es aparentemente aburrida para algunos actores de este agitado Oriente Medio.

Desde que se formalizara el fin de la tregua entre Israel y Hamas el 19 de diciembre pasado, los ataques que comenzaron a mediados del mes de noviembre se intensificaron dramáticamente. La lluvia de misiles que cae sobre el territorio israelí es una de las tantas formas de expresión política que puede tomar el terror moderno, en este caso generando pocas muertes pero causando mucho pánico.

UNA TREGUA PROBLEMÁTICA

Tras el fin de la frágil tregua, la escalada de las hostilidades parece inevitable. Mientras que Hamás necesita fortalecerse frente al mundo árabe y poder demostrar a sus fanáticos votantes dentro de la Franja de Gaza que el culpable de todos los males que los aquejan es Israel, el Estado judío no puede darse el lujo de no responder frente a las constantes agresiones contra sus ciudadanos.

Si bien la tregua de seis meses ha permitido a ambos pueblos llevar una vida mejor durante este período, lamentablemente, este silencio no ha sido positivo para los intereses estratégicos de ninguna de las dos partes del conflicto.

REARME DE HAMÁS

Israel se vio altamente perjudicado. Durante estos meses Hamas tuvo el silencio suficiente para rearmarse, mejorar sus misiles, ampliar el rango de los mismos, y preparar el terreno frente a una eventual invasión israelí, perjudicando así la capacidad de defensa de Israel. “Los objetivos de Israel y de Hamás son exactamente los mismos: la desaparición del enemigo” A pesar de los seis meses de pseudo tranquilidad que había en la región, Gilad Shalit aún continúa en manos de Hamas, otro gran fracaso para el Estado judío. Desde el comienzo de esta tregua Israel ha tenido buenos motivos para llevarla a su fin, la sospecha de que Hamás lograra en algún momento llegar con sus misiles a la ciudad de Ashdod hoy es una realidad.

Por su parte Hamas también se vio afectado: la cooperación entre Al Fatah e Israel, los arrestos conjuntos en Cisjordania de activistas de Hamas, la retirada de tropas israelíes de algunas áreas controladas por Al Fatah, el apoyo egipcio al bloqueo israelí, el silencio por un lado y las ofertas de paz efectuadas a Israel por ciertos países árabes han puesto a esta organización fundamentalista en una situación en la cual la tregua se convierte en un problema y no en un paso positivo para cumplir con sus objetivos.

LA DESAPARICIÓN DEL ENEMIGO

Los objetivos de Israel y de Hamás son exactamente los mismos: la desaparición del enemigo. Mientras quienes comparten el objetivo israelí son Estados Unidos, Egipto y Fatah; por el lado de Hamas, tanto Irán como Hezbolá buscan la desaparición del enemigo sionista. “El objetivo de Hamás es vanagloriarse de la capacidad de su resistencia frente al enemigo sionista”

La tregua no fue alcanzada gracias a una madura voluntad de ambas partes de frenar la violencia y comenzar a recorrer un nuevo camino que lleve a la paz, la tregua fue acordada debido a que ninguno de los dos bandos sabía ya, allí por el mes de junio, cómo continuar enfrentando al enemigo. Mientras que Israel fue testigo de continuos ataques contra Sderot, que llevaron a la desesperación de la población, las actividades del ejército israelí generaban –en esos días– grandes bajas en las fuerzas de Hamás.

Esta situación era una excusa más que suficiente para que ambas partes decidan tomar un descanso. Por lo tanto el fin de la misma, estratégicamente hablando, no cambia en lo más mínimo la situación.

LA VICTORIA RESIDE EN LA SUPERVIVENCIA

Al ser considerado un grupo terrorista por la mayor parte del mundo occidental –a menos de que Hamás decida cambiar su plataforma ideológica y su forma de actuar tal como lo hiciera en el pasado la OLP– la verdadera victoria de este grupo reside en la supervivencia.

“Las cercanas elecciones parlamentarias israelíes son un factor crucial en el comportamiento de ambas partes del conflicto” Los indicios en el terreno son claros: el objetivo supremo de Hamás no es brindarle una mejor vida a sus ciudadanos o lograr elevar el nivel académico de su numerosa juventud, sino vanagloriarse en sus multitudinarios desfiles y de la capacidad de su resistencia frente al enemigo sionista.

Este modelo, utilizado por Hezbolá en Líbano para justificar su presencia, incluye en su forma más simple cuatro asunciones:

1) La paz no es una opción: esta implicaría el fin la razon D´être de la organización;

2) Uso de las bajas como signo de fortaleza: los terroristas muertos son expuestos como mártires y valientes héroes decididos a entregar sus vidas por la causa;

3) Sacar provecho de la asimetría existente: expresar que la superioridad militar israelí es irrelevante frente a la voluntad y convicción palestina;

4) Combinar actividad social con actividad terrorista: tanto Hezbolá como Hamás presentan un modelo social alternativo, brindando algunos beneficios sociales a la población, de esta forma intentan conseguir la adhesión de las masas y continuar sobreviviendo popularmente.

EL SILENCIO COMO FORMA DE EXPRESARSE

En esta peligrosa historia el no responder, a pesar de la poca popularidad que genera en la población israelí, es sin duda el peor resultado para Hamás. “La historia nos demuestra que los grandes líderes se miden por lo que hacen y no por lo que dicen” De esta forma el mundo árabe y Occidente no tendrían la oportunidad de ver por las pantallas de televisión los, ya tradicionales, multitudinarios funerales y las fabricadas imágenes de los mártires que tanto atraen a las cámaras de televisión.

Las cercanas elecciones parlamentarias israelíes son un factor crucial en el comportamiento de ambas partes del conflicto. En épocas de campañas electorales los políticos se ven tentados diariamente por los micrófonos y cámaras para expresar lo que el pueblo quiere escuchar. Mientras que la oposición israelí aprovecha la frágil situación de los habitantes del sur del país para fabricar slogans que le permitan por medio del corazón y no de la razón atraer votantes impulsivos, el gobierno debe tomar decisiones que no comprometan sus resultados en las urnas. Pero la historia nos demuestra que los grandes líderes se miden por lo que hacen y no por lo que dicen.

MINUTOS DE AIRE EN LA PRENSA

Si bien una respuesta militar israelí contundente podría –en este momento– elevar los índices de popularidad de algún que otro candidato, teniendo en cuenta los factores analizados anteriormente, la misma se convertiría en otro sangriento episodio de esta triste novela. Como ya lo hemos expresado; el terror busca desesperadamente obtener minutos de aire en la prensa internacional, una respuesta contundente israelí garantizará el logro de este objetivo, mientras que repuestas puntuales y menos mediáticas llevarán a largo plazo a que Hamás nuevamente busque una tregua. La tregua no es una solución definitiva, pero todos sabemos que no todos los problemas son solubles.

Los continuos ataques de Hamás y las respuestas israelíes no parecen augurar un futuro mejor para la región, mientras cada nueva operación militar provee una solución a muy corto plazo la verdadera solución del conflicto llegará solamente cuando ambos pueblos vuelvan a creer en el poder de la diplomacia.