gazahoy.jpgNosotros, ciudadanos palestinos de Israel, tenemos un especial interés en un acuerdo de paz entre nuestro pueblo y nuestro Estado, dice el autor. El mundo árabe está preparado para aceptar a Israel con sus fronteras anteriores a 1967.

(Desde Jerusalén) UNA VEZ MÁS, MI PAÍS entró en guerra contra mi gente. El ser un palestino ciudadano de Israel nunca ha sido fácil, y ha sido especialmente difícil estas últimas semanas, durante la ofensiva israelí en Gaza.

Por un lado, los líderes de Hamás nos pidieron abrir un frente interno contra Israel; por otro, los judíos de Israel nos pidieron lealtad incondicional y patriotismo. No podíamos satisfacer a ninguna de las partes. Más bien, fuimos forzados a tomar una postura equilibrada: acometiendo nuestro deber civil de custodiar el orden público y mantener la confrontación alejada de nuestro país, perseverando mientras asimismo en nuestro deber moral y nacional de oposición a la guerra y a su naturaleza salvaje.

UNA DEMOSTRACIÓN DE FUERZA

Al comienzo de la ofensiva israelí, muchos esperaban que se tratara de una campaña militar de 2 ó 3 días diseñada para reorganizar las cartas políticas y diplomáticas en la región. De hecho, Israel tomó ventaja al abrirse una temporal ventana a la oportunidad: “Mahmoud Abbas ha perdido mucha de su credibilidad y popularidad entre su propio pueblo, y entre el mundo árabe en general” Europa estaba aún inmersa en el sopor de las vacaciones invernales, y la administración Bush quiso dar a Israel un regalo de despedida. Además, el público israelí fue reclutado para la misión, cuyo principal objetivo era recordar en la región que no tiene miedo a desafiar a nadie, y de que es totalmente capaz de emprender una fuerte venganza. De algún modo, era una demostración de fuerza, una advertencia de que, si no es respetado, Israel puede volverse loco y romper las reglas. Y de hecho el liderazgo israelí se volvió loco durante estas pasadas semanas: ningún sabio liderazgo se preocupó por el largo período jamás soñado en el que se infligió tanto dolor y devastación sobre sus vecinos de al lado, y causando tantas víctimas. Seguramente, llevará muchos años restaurar incluso la mínima fe entre israelíes y palestinos.

Muchos aducen que era necesario debilitar a Hamás y reducir su influencia sobre los palestinos moderados, para permitir posteriormente colaborar en las negociaciones de paz con Israel. La verdad del asunto es que los palestinos moderados han salido debilitados del conflicto, como resultado de no haber apoyado a su gente. Mahmoud Abbas ha perdido mucha de su credibilidad y popularidad entre su propio pueblo, y entre el mundo árabe en general. Necesitará un gran acuerdo de ayuda si quiere remontar de su actual bajo podio.

MANTENER LA CORDURA… Y LA LEGITIMIDAD

En medio de todos los acontecimientos de las pasadas semanas, nosotros, los palestinos ciudadanos de Israel, hemos tenido que mantener nuestra cordura. Nuestra conciencia nos recomendaba ejercer la prudencia y contención para no desatar la escalada en la situación y traspasarla a Israel. Nos recordaron la vida posterior a la guerra, desde el día en que la guerra termina, en que nos reencontraremos una vez más en la incómoda situación de ser una minoría nacional palestina en Israel. Pese a todo, era una pugna, y la pasión llevó a muchos de nuestros jóvenes a involucrarse en las protestas para terminar con la locura y detener a Israel en su continuidad con la ofensiva. “El plan de paz árabe debe ser devuelto a la vida y presentado a los israelíes, para que éstos no puedan esconderse de la realidad: el mundo árabe está preparado para aceptar a Israel con sus fronteras anteriores a 1967” Muchas manifestaciones se llevaron a la práctica, y más de 700 de nuestros jóvenes más excelentes fueron arrestados, con muchos de ellos aún en prisión.

Nuestro liderazgo político había reclamado las manifestaciones, pero también habían pedido que no fueran violentas, y que evitáramos enfrentamientos con la policía israelí, capaces no sólo de provocar víctimas como en octubre de 2000, también de ensanchar la brecha entre los palestinos israelíes y los judíos. Varios grupos racistas usaron esta brecha para reclamar la deslegitimación de la ciudadanía árabe de Israel, en última instancia preparando el terreno para una posible transferencia de nuestra población fuera de las fronteras israelíes. Estos grupos incluso tuvieron éxito con su moción en el comité de elecciones contra los únicos dos partidos políticos árabes, prohibiéndoles participar en las próximas elecciones del 10 de febrero. Este intento de transferencia política podría al final terminar en una transferencia física muy temerosa, si bien se están tomando acciones en la Corte Suprema para cambiar la decisión del comité.

TRAER DE VUELTA EL PLAN DE PAZ ÁRABE

Nosotros, ciudadanos palestinos de Israel, tenemos un especial interés en un acuerdo de paz entre nuestro pueblo y nuestro Estado. “Continuaremos lamiendo las heridas abiertas de los habitantes de Gaza y enviándoles comida para comer, medicamentos para aliviar su dolor, mantas para mantenerles cálidos, cemento para ayudarles a rellenar los agujeros de sus muros, y amor para que sepan que no están solos” No queremos seguir siendo ciudadanos condicionales sospechosos de constituir una quinta columna. Queremos ser respetados como totales ciudadanos de Israel, pero al mismo tiempo no queremos renunciar a nuestra capacidad de afectar a la política del país, especialmente aquélla respecto a nuestros hermanos, el pueblo palestino.

Queremos influir en la perspectiva israelí hacia los palestinos en particular, y hacia los árabes en general. El plan de paz árabe debe ser devuelto a la vida y presentado a los israelíes, para que éstos no puedan esconderse de la realidad: el mundo árabe está preparado para aceptar a Israel con sus fronteras anteriores a 1967. Los líderes israelíes no se han dado por enterados, así que pueden continuar justificando su agresividad hacia los palestinos. Cuanto más tiempo lo hagan, más irán debilitando las voces moderadas en el mundo árabe. A pesar de flexionar sus músculos, Israel debería mostrar su buena voluntad aceptando el acuerdo de plan árabe y dando los pasos necesarios para implementarlo.

Mientras tanto, continuaremos lamiendo las heridas abiertas de los habitantes de Gaza y enviándoles comida para comer, medicamentos para aliviar su dolor, mantas para mantenerles cálidos, cemento para ayudarles a rellenar los agujeros de sus muros, y amor para que sepan que no están solos.

Es también hora de la unidad palestina, sin ella los palestinos nunca recibirán su propio Estado.