zzobamacambios.jpg¿Podrá el presidente Barack Obama inaugurar una nueva era superando la crisis económica y transformado profundamente la sociedad estadounidense como lo han hecho Teddy Roosevelt (liberalismo), Franklin Delano Roosevelt (Welfare State) o incluso Reagan (neoliberalismo)?

(Desde Monterrey, México) A POCOS DÍAS DE ASUMIR EL MANDATO PRESIDENCIAL, Barack Husssein Obama tomó la iniciativa de iniciar cambios relevantes en la política exterior norteamericana, en particular su decisión de cerrar la cárcel en la base militar de Guantánamo, Cuba.

“El ex presidente ha dejado un país en la peor crisis económica y financiera desde 1929 y una imagen internacional manchada” A menos de una semana de haber tomado su cargo, el nuevo presidente ya había comenzado a dar respuesta a los asuntos más espinosos en política exterior dejados por su antecesor, George W. Bush. Se trata de reconstruir un país tanto a nivel interno como a nivel externo y tanto en la imagen como en lo económico y financiero.

En este trabajo nos enfocamos en particular a la política exterior de Obama, sin embargo la imagen del nuevo presidente será determinada en Estados Unidos por su acción en el plano interior y en particular en la resolución de la crisis económica.

UN PAÍS HUNDIDO

El ex presidente ha dejado un país hundido en la peor crisis económica y financiera desde 1929 y una imagen internacional totalmente manchada por los abusos de la Casa Blanca, las prisiones clandestinas, la violación a los derechos humanos y dos guerras sin salidas claras, por lo menos una de ellas iniciada sobre bases injustificables.

“No se trata solamente de una decisión simbólica, sino de retornar a la legalidad administrativa que había desaparecido desde 2002” La primera decisión de Obama fue anunciar el cierre de la cárcel ilegal de Guantánamo, que funciona sin ninguna base jurídica, solamente por la voluntad del ejecutivo norteamericano y que se ha convertido en el símbolo de una administración que violó sistemáticamente los derechos humanos y no respetó ningún artículo de la convención de Ginebra sobre los prisioneros de guerra como el trato humano o el respeto a la dignidad del hombre. Con esta decisión, el nuevo presidente norteamericano retoma la tradición de la legalidad de un país que había perdido el rumbo durante los 8 años de Bush.

Con la orden de la nueva administración de suspender los procedimientos judiciales de los tribunales arbitrarios de Guantánamo, no se trata solamente de una decisión simbólica, sino de retornar a la legalidad administrativa que había desaparecido desde 2002 con la existencia de cárceles fuera de la ley. Guantánamo dañó la imagen de Estados Unidos por su no respeto de los Derechos Humanos ni del Derecho Internacional y puso además a los aliados en una situación incómoda.

CRITICAS DESDE DENTRO

Sin embargo, la decisión de Obama no puede simplemente limitarse al cierre de la base, sino que debe decidir del futuro de los detenidos, sobre todo a los confesos, pero bajo tortura. Ningún derecho reconoce las declaraciones obtenidas bajo presión e inclusive el detenido debería ser excarcelado por vicio de fondo en el procedimiento. “Con los nombramientos de Mitchell y Holbrooke, la nueva administración norteamericana hace prevalecer la diplomacia sobre los cañones” Con esta acción, el presidente norteamericano no solamente pone fin a una procedimiento que viola el más mínimo derecho de los países democráticos, sino que resitúa a Estados Unidos en su tradición jurídica, aunque la decisión de liberar a notorios terroristas puede ser ampliamente criticada desde dentro del país, pero daría a la democracia norteamericana su brillo anterior.

De la misma manera, la orden presidencial se extiende para prohibir el uso de la tortura o de los métodos coercitivos para obtener declaraciones y sobre todo, el cierre de todas las cárceles clandestinas que habían florecido durante el gobierno anterior y la práctica autorizada por el vice-presidente Cheney, con el respaldo del secretario de la Defensa, Rumsfeld, de detener sin juicio durante meses o años a los sospechosos, una práctica prohibida en Gran Bretaña desde la Edad Media con el Habeas Corpus.

GEORGE MITCHELL Y RICHARD HOLBROOKE

Apenas tomada la decisión del cierre de Guantánamo, Obama encaró el segundo tema de su agenda, la crisis de Oriente Medio, enviando a George Mitchell a Tierra Santa y a Richard Holbrooke a Afganistán. Con estos nombramientos, la nueva administración norteamericana hace prevalecer la diplomacia sobre los cañones. En efecto, el primero fue una pieza clave para iniciar el proceso de paz en Irlanda del Norte. “La decisión de acelerar la salida de las tropas de Irak no parece viable a corto plazo”

En el caso de Afganistán, Obama parece decidido a quitar su apoyo al presidente Hamid Karzai, impuesto por la administración Bush, pero poco eficiente en la lucha contra los Talibanes y que además ha dividido al país. La atención se centrará más en capturar a los líderes talibanes y a Osama Bin Laden que a tratar de controlar un país como parecía ser la política anterior. Con la decisión de ir reduciendo las fuerzas en Irak, el nuevo gobierno podría respaldar más la lucha en Afganistán.

Para Oriente Medio y en particular en Gaza, la orientación es relanzar el proceso de paz y sobre todo abrir las fronteras de la franja para permitir la ayuda internacional.

LOS TEMAS PENDIENTES

A pesar de una toma de decisión con bastante valor político, la tarea es ardua para Obama. Su decisión de acelerar la salida de las tropas de Irak no parece viable a corto plazo. Aunque se ha convertido en una necesidad poner fin al conflicto, una retirada precipitada, podría conllevar a mayores daños para la región. Sin una participación activa de Irán, existe poca probabilidad de llegar a un acuerdo satisfactorio sobre el futuro del país. Irak depende más de la voluntad de Teherán que tiene un peso decisivo en el seno de la mayoría chíi del país y por ende en evitar una guerra civil después de la retirada estadounidense.

Sin embargo, el compromiso persa en la cuestión iraquí deberá pasar por una negociación entre Washington y Teherán y en particular por la resolución de la cuestión nuclear iraní.

En el caso afgano, no solamente se trata de aumentar el número de soldados en la zona, sino solucionar la cuestión paquistaní. En efecto, la resistencia de los talibanes se debe más al respaldo de las tribus pastunes paquistaníes, que a su acción interna en el país. La cooperación de Islamabad es fundamental para lograr la pacificación del Waziristán, pero el precio debe ser la reconsideración de las relaciones indo-estadounidenses y sobre todo el acuerdo nuclear firmado entre Bush y Nueva Delhi en 2006 que preocupa a Pakistán por el desequilibrio atómico que implica.

EL FINAL DE LA ERA NEOLIBERAL

“La tarea urgente para Obama, además de la economía, es darle a Estados Unidos un nuevo brillo a la imagen desgastada por Bush” También la prioridad de Obama, en particular en América Latina debe ser la nueva relación con Cuba y con Venezuela, muy desgastadas por una administración norteamericana belicosa.

Así, entre las tareas urgentes para Obama, además de la economía, destaca el darle otra vez a Estados Unidos un nuevo brillo a la imagen desgastada por 8 años de una administración que logró unificar a la opinión pública internacional en su crítica contra el actuar de la principal potencia mundial.Sin embargo, para poder entrar por la puerta grande de la Historia, Obama deberá no solamente atacarse a resolver los temas pendientes de la agenda internacional o sacar al país de la crisis económica actual, sino abrir una nueva era para Estados Unidos. “Frente a la situación actual, la tarea de Obama es inmensa” Con Teddy Roosevelt, Estados Unidos inauguró la era del liberalismo triunfante que se consolidaría en la década de los años veinte, a pesar de un intermedio idealista en la figura de un Woodrow Wilson. La crisis de 1929, puso fin a la era imperialista y permitió a Franklin Delano Roosevelt establecer un nuevo modelo de sociedad, el Welfare State que perduraría hasta la década de los años setenta, con demócratas o republicanos en el poder.

El desgaste del modelo rooseveltiano y el cada vez mayor déficit norteamericano iniciado con la invasión a Vietnam en 1965, abrieron las puertas a la ruptura reaganiana y al establecimiento de la era neoliberal. Tanto el periodo liberal (a partir de 1901) como el modelo de Reagan (a partir de 1981) tendrán menos de 3 décadas de existencia (respectivamente 1929 y 2009). Frente a la situación actual, la tarea de Obama es inmensa.

POCO TIEMPO PARA UNA TAREA GIGANTESCA

El manejo de la crisis es algo importante, pero Estados Unidos necesita mucho más que eso. “Obama puede terminar su mandato sin una visión prospectiva, logrando pasar la crisis, pero sin profundos cambios en la sociedad norteamericana” FDR (Roosevelt) reconstruyó Estados Unidos no sólo haciendo que atravesemos a salvo la depresión y la guerra, sino también convirtiéndonos en una sociedad más justa y segura. Por un lado, creó programas de seguro social, en especial el Seguro de Desempleo, que ha protegido a los trabajadores estadounidenses hasta el día de hoy.

Por otro, supervisó la creación de una economía mucho más igualitaria, creando una sociedad de clase media que duró décadas, hasta que las políticas económicas conservadoras trajeron la nueva era de la desigualdad que reina hoy. Usted tiene una oportunidad de emular los logros de FDR, y el juicio final sobre su presidencia descansará sobre si usted aprovecha o no esa oportunidad, escribe Paul Krugman en una carta abierta al nuevo presidente norteamericano.

En efecto, Obama puede transcender la historia inaugurando une nueva era como lo realizó FDR o inclusive Reagan y Teddy Roosevelt, aunque desde la perspectiva liberal, o simplemente terminar su mandato sin una visión prospectiva, logrando pasar la crisis, pero sin profundos cambios en la sociedad norteamericana. Tiene poco tiempo para una tarea gigantesca.