moralesevo2.jpgPara el vicepresidente Álvaro García Linera, Bolivia está en la etapa de transición de un viejo Estado neoliberal a un Estado nacional, popular, productivo, descentralizado e igualitario.

(Desde Buenos Aires) EN LA HISTORIA DE BOLIVIA como República soberana, hubo unas 20 reformas constitucionales, destacándose entre ellas las llevadas a cabo en los años: 1825, 1826, 1938, 1967 y asimismo la última, apoyada por el 62 por ciento del voto popular, el pasado 25 de enero.

Es importante recalcar que, en materia democrática, esta última reforma fue la primera que fue aceptada, de manera directa, por el voto de casi los 4 millones de bolivianos en condiciones de emitir su derecho (el 90 por ciento asistió a las urnas). Esta reformada Carta Magna fue discutida, modificada, vuelta a discutir y otra vez vuelta a modificar en los últimos dos años por la Asamblea Constituyente.

“Para la oposición, en cambio, el triunfo del No, en la zona rebelde de la Media Luna, es levantado como victoria” De todas maneras, tras conocerse los resultados, todos se declararon ganadores en esta elección. El gobierno de Evo Morales, porque obtuvo los votos más que necesarios, para que el nuevo texto constitucional entre en vigor, y, si bien no llegó al 67 por ciento de votos obtenidos en 2008, usando la consulta popular lo confirmó en su cargo de presidente, tampoco en la denominada región de la Media Luna (integrada por los Departamentos más ricos del país: Tarija, Pando, Santa Cruz y Beni) el rechazo a la nueva Carta Magna alcanzó el aproximado 80 por ciento que recibieron los estatutos de autonomía, votados en su momento, en desacato al Gobierno central. Para la oposición, en cambio, el triunfo del No, en la zona rebelde de la Media Luna, es levantado como victoria, e intenta cobrar mayor impulso, por el apoyo que permanentemente le brindan los principales medios de comunicación de ese país.

UN 2009 NO MENOS COMPLICADO

El año 2008 fue, hasta el momento, el ciclo más difícil que le tocó encarar al primer presidente indígena de Bolivia, desde que llegara la Palacio Quemado en enero de 2006 (mediante referéndum revocatorio de mandato que ratificó a Evo Morales, al que sucedió el consenso político con la oposición que pacificó el país, y posteriormente la masacre de campesinos en Pando, cuando murieron al menos 18 personas en la represión ordenada por el prefecto Cívico Leopoldo Fernández; matanza comprobada por la comisión investigadora de la Unasur, entre otros hechos). “Ni siquiera les bastó a los sectores más retrógrados del país andino, el crecimiento vertiginoso de las reservas internacionales, gracias a la nacionalización de los hidrocarburos” 2009 no será menos importante, si proyectamos que para final de este año habrá muy probablemente una nueva Constitución y si no hay sorpresas, otro mandato del primer presidente indígena en el país andino.

A esta situación, hay que sumar la denuncia realizada hace algunas semanas, por parte del ministro de gobierno Alfredo Rada, quien aseguró que está en marcha un plan de magnicidio contra la figura del primer mandatario, en el que se utilizaría a ejecutores nativos o de extracción popular y que sería perpetrado en el occidente boliviano, donde Morales tiene mayor adhesión. Estas denuncias, si se toman en cuenta el profundo rechazo, y la intolerancia por parte de los sectores conservadores de la Media Luna y de La Paz, ante la mayoritaria población indígena y, más aún, los peores sentimientos que le generan Evo Morales, en la máxima comandancia de ese país, y sumando los tristes y criminales hechos conocidos en estos últimos tres años –desde que asumiera el MAS la presidencia– la hipótesis de magnicidio, no se presenta como muy lejana.

En definitiva, no será un camino de rosas el que le esperará al presidente Evo Morales, hasta fin de este año, cuando se vote nuevamente para elegir presidente. Ni siquiera les bastó a los sectores más retrógrados del país andino, disfrazados de falsos discursos democráticos y nacionalistas, el crecimiento vertiginoso de las reservas internacionales, gracias a la nacionalización de los hidrocarburos, que subieron de 1.700 millones de dólares en 2006, a más de 7.700 millones de dólares el año que pasó, y que pusieron al país en una posición económica más sólida. Y mucho menos, desde ya, son reconocidos los distintos planes sociales como el bono Juancito Pinto que ayuda económicamente al 95 por ciento de los niños en edad escolar, o la erradicación del analfabetismo en Bolivia a través del programa Yo sí puedo o la Operación Milagro que operó de la vista a más de 300 mil personas.

LOS PRINCIPALES CAMBIOS CONSTITUCIONALES

“Esta nueva Constitución avala, por primera vez, la existencia de las 36 naciones indígenas y de los afro-bolivianos” En el primer párrafo del nuevo Preámbulo de la Carta Magna boliviana, se plantea que: En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.

En sus 411 artículos, entre otros puntos, esta nueva Constitución avala, por primera vez, la existencia de las 36 naciones indígenas y de los afro-bolivianos; sienta las bases para la transformación profunda del Estado colonial; respalda, tal y como pedían los sectores más conservadores de la derecha boliviana, las autonomías departamentales; y consagra la nacionalización de los recursos naturales como el gas y el petróleo.

Además, y para tener una dimensión un poco más cercana del profundo racismo y la tenebrosa intolerancia que se vive en el país andino, a partir de la entrada en vigencia de la nueva Carta Magna, cualquier descendiente de las 36 naciones indígenas, que representan a la mayoría poblacional de ese país, podrá, por ejemplo, hacer carrera militar y llegar al puesto de General, distinción que sólo era concedida, desde siempre, a la minoría blanca.

REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

Esta verdadera revolución democrática, se presenta con todos los ingredientes de la nueva izquierda latinoamericana: una llamada –por momentos apabullante– a la población para que refrende o rechace con su voto las principales acciones de gobierno, para que éstos consoliden sus proyectos, lo más democráticamente posible. Lamentablemente, la reciente historia sudamericana, esta plagada de golpes militares que derrocaron distintos gobiernos constitucionales, algunos más populares, otros menos, como así también de diversos gobiernos democráticos –como en la pasada década de los noventa– que gobernaban a espaldas de sus electores. En esta oportunidad, existe un renacer de la participación popular masiva en las urnas.

Para el vicepresidente Álvaro García Linera, Bolivia está en la etapa de transición de un viejo Estado neoliberal a un Estado nacional, popular, productivo, descentralizado e igualitario. Los bolivianos de hoy estamos resolviendo lo que los bolivianos de las generaciones pasadas no pudieron resolver, la gran herida histórica de la patria, la desigualdad entre indios y mestizos, entre indígenas y mestizos, afirmó cuando se conocieron los últimos resultados electorales.