isaf22.JPGEl envío por parte de Obama de 30.000 soldados más a Afganistán no soluciona nada.

(Desde Madrid) LLEGÓ LA HORA DE AFGANIZAR AFGANISTÁN. Tras siete años de presencia militar en el país asiático por parte de las tropas norteamericanas y las de la OTAN a través de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad), el laberinto afgano no parece que tenga salida para las tropas internacionales.

Desde el año 2003, la situación en Afganistán se ha deteriorado progresivamente. El éxito inicial con el derrocamiento del régimen talibán ha sido reemplazado por una insurgencia violenta que, junto a talibanes y otros grupos, han puesto sus esfuerzos en derrocar al gobierno del país. Los afganos y las tropas de la coalición han sufrido numerosas bajas y algunos países han comenzado a considerar su salida de Afganistán. El fracaso de la misión ha hecho que se replantee la estrategia en la zona.

La corrupción, el narcotráfico, la inseguridad y la mezcla entre talibanes, Al Qaeda, señores de la guerra y simples delincuentes dan lugar a un cóctel explosivo que, de momento, hacen imposible la pacificación de la zona. El tráfico de drogas se ha incrementado con la colaboración de los señores de la guerra y funcionarios del gobierno afgano. Afganistán se ha convertido en un narco-Estado en las mismas narices de la Coalición.

UNA OPERACIÓN EN ENTREDICHO

En la actualidad hay casi 65.000 soldados de la OTAN desplegados en la zona, la mayor parte estadounidenses (casi 33.000). Además, los afganos cuentan con un ejército de cerca de 70.000 hombres, poco más de la mitad funciona de manera autónoma, y una policía ineficaz. Si lo comparamos con Irak donde operan 160.000 soldados de la coalición y la fuerza de seguridad nacional de 600.000 efectivos, las cifras de Kabul se quedan más que cortas. “Es necesaria la estabilidad de Pakistán, pues su área fronteriza con Afganistán es un hervidero”

De todos modos, la operación, en la que están involucrados Estados Unidos y 39 naciones aliadas bajo el paraguas de la OTAN, no parece que pueda tener éxito a corto o medio plazo. Afganistán ha sido inexpugnable a todos los intentos de conquista desde Alejandro Magno. Ni británicos ni soviéticos pudieron dar el golpe de gracia a un país en el que se controlaban las ciudades pero no el campo, y todos los invasores terminaban siendo expulsados. La sociedad afgana es tribal, conservadora a nivel religioso, además de corrupta, dirigida por élites cerradas y se halla raída por el comercio del opio.

Por eso, conseguir el objetivo de la estabilidad no sólo es una labor militar. Implica también mayor ayuda económica, un mejor gobierno con menos nivel de corrupción, y más asistencia política; sin olvidar a los vecinos regionales como Pakistán en cuya frontera (2.640 kilómetros) se refugian las milicias talibanes y donde Al Qaeda tiene sus bases.

En la zona fronteriza con Pakistán, se extiende el terror talibán a áreas paquistaníes como el valle del Swat donde los asesinatos y la represión son la moneda común del día a día. Es necesaria la estabilidad de Pakistán, pues su área fronteriza con Afganistán es un hervidero en el que Estados Unidos y la UE deben actuar de manera coordinada para mejorar la calidad de vida. La insurgencia afgana tiene sus raíces en Baluchistán, la áreas tribales y en la provincia fronteriza del noroeste. Las condiciones socioeconómicas deben mejorar en esa zona y la presión hacia el presidente Zardari también debería ponerse de manifiesto.

VIOLENCIA EN AUGE

“Los talibanes se han reagrupado y, pese a la presencia de casi 70.000 soldados internacionales, en el último año han crecido tanto el alcance como la escala de sus actos terroristas” El envío por parte de Obama de 30.000 soldados más no soluciona nada. Los 200.000 actuales nada pueden hacer en comparación con los 600.000 que hay en Irak. Y eso que Afganistán no es Irak donde al menos había una clase media en la época de Sadam Hussein. La creación de un Estado afgano requiere una estrategia nueva en la que habría que negociar con los talibanes y con el gobierno de Karzai para acabar con la corrupción y el tráfico de drogas. Además, habría que actuar en el campo donde se refugia la insurgencia.

En un país con una tasa de analfabetismo 70 por ciento y más de un 40 por ciento de pobres, la inseguridad y la continuidad de los atentados minan la moral de una población civil, que también aguanta los errores militares de los aliados, dentro de la que son reclutados los nuevos terroristas. Y es que más de 2.100 civiles fueron asesinados en Afganistán en 2008, un 40 por ciento más que en 2007, después de que la escalada de violencia se extendiera a zonas nuevas, tanto por ataques talibanes como por bombardeos de las fuerzas extranjeras, según la ONU. “El conflicto armado está cada vez más caracterizado por el uso de suicidas con bomba, aparatos explosivos improvisados, secuestros y ataques aéreos” Esto representa un importante incremento en un país donde la violencia está en los niveles máximos desde que en 2001 fueran derrocados los integristas islámicos.

Los talibanes se han reagrupado y, pese a la presencia de casi 70.000 soldados internacionales, en el último año han crecido tanto el alcance como la escala de sus actos terroristas. El año pasado comenzaron a congregarse en fuerzas mayores para lanzar ataques, además de emboscadas y misiones suicidas. La provincia de Helmand es un bastión de los talibán y una de las principales regiones productores de droga de Afganistán, la mayor fuente de opio del mundo.

Por otro lado, los ataques aéreos de las tropas extranjeras, que han matado a civiles, han ocasionado reacciones airadas entre los afganos y resentimiento ante la presencia de las mismas.

UNA SOLUCIÓN AFGANA CON AYUDA INTERNACIONAL

El conflicto armado está cada vez más caracterizado por el uso de suicidas con bomba, aparatos explosivos improvisados, secuestros y ataques aéreos, todos los cuales han incrementado las bajas civiles, según el documento de petición de fondos de la ONU. “La solución debería ser afgana con ayuda internacional para mejorar la gobernabilidad con asistencia política y económica” Los soldados extranjeros sufrieron en 2008 su mayor cifra de muertos en la guerra contra el movimiento talibán en Afganistán, y con el inminente despliegue de miles de efectivos adicionales, este año podría ser aún peor. Cerca de 270 soldados extranjeros, 127 de ellos estadounidenses, murieron en combate en el 2008, frente a 169 muertes en el 2007. Cientos de soldados extranjeros resultaron heridos en ataques que los insurgentes llevaron a cabo en el 2008, la mayoría mediante bombas a orillas de las carreteras que, de acuerdo con el embajador estadounidense, fueron alrededor de 2.000 el año pasado

El general Petreus, responsable de la campaña afgana de Estados Unidos, intentará reconciliarse con los moderados del régimen talibán, como ya hizo en Irak con los suníes. En esta tarea debería contar con la ayuda del presidente Karzai, de etnia pastún como los talibanes, con los que mantuvo buenas relaciones en los años 90.

Por eso la solución debería ser afgana con ayuda internacional para mejorar la gobernabilidad con asistencia política y económica. Así parece haberlo comprendido el general Petraeus, como se recoge en las directrices para el país asiático recogidas en la Conferencia de Seguridad de Munich celebrada en febrero. Apuesta por ganar el apoyo de la población afgana ayudando a la reconstrucción, promoviendo la economía y mejorando la seguridad. Para ello el máximo responsable militar es partidario de negociar, respetar a las autoridades locales y tener una policía eficaz.

PERÍODO CRÍTICO

Y es que Afganistán está entrando en un periodo crítico. Como dice el documento de Rand Corporation, que recoge las líneas para revitalizar las relaciones de seguridad transatlántica, si la situación no progresa de manera evidente en 2011, será difícil que muchos miembros de la Coalición mantengan el esfuerzo para reconstruir y estabilizar el país. “El incremento del número de tropas se debería destinar a construir una capacidad militar y policial afgana”

Por eso la estrategia actual debe ser revisada y poner más énfasis en la reconciliación. Hay que diferenciar entre talibanes, que suponen una amenaza local, y Al Qaeda, que es una organización terrorista internacional. Además se debe emplazar a un diálogo entre los talibán y el gobierno de Karzai y promover un nuevo equilibrio entre el poder central y local en Afganistán y la seguridad en toda la regiones.

En el documento de la organización se hace una propuesta específica: desoccidentalizar el esfuerzo de estabilización del país creando un Grupo de Contacto que englobe a China, la UE, India, OTAN; Pakistán, los Estados Unidos y Naciones Unidas.

Mientras, la operación Libertad Duradera de Estados Unidos continua, la misión de la OTAN (ISAF) se enfrenta a la posibilidad de fracasar. Y esto podría significar el fracaso de la propia OTAN como organización, pues afectaría a su credibilidad y reputación. Por eso, la estrategia actual debe cambiar y poner más énfasis en la mejora de la calidad de vida de los afganos. Para ello hay que establecer instrumentos de gobierno que refuercen las estructuras tradicionales con el fin de dar un mínimo de estabilidad, prevenir el retorno de terroristas e integrar a los talibanes más moderados. Hay que establecer el orden en las zonas tribales, clanes y en las áreas rurales del país. El incremento del número de tropas se debería destinar a construir una capacidad militar y policial afgana

Afganistán debe ser afganizado mediante la ayuda internacional, de manera sutil y sin que sientan la presión del occidentalocentrismo que tanto daño ha causado y del que tan pocos resultados se han obtenido.