hamasseguidores.jpg Las guerras asimétricas son muy difíciles de ganar y Hamas lo sabe y lo utiliza a su favor. Su estrategia de beligerancia de desgaste y de baja intensidad continuará.

(Desde Montevideo) TODA TREGUA ENTRE ISRAEL Y HAMAS parece a priori condenada al fracaso o a una vida efímera. Al menos, mientras que el grupo islamista no acepte las tres condiciones del llamado Cuarteto (conformado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU): el reconocimiento del derecho del Estado de Israel a existir con seguridad, el cese completo del terror y la violencia, y el cumplimiento de todos los acuerdos preexistentes entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina.

Hamas (fervor, en árabe, y también el acrónimo de Harakat al-Muqawama al-Islamiya: movimiento de resistencia islámico) es una organización palestina de carácter nacionalista y religioso (islámico, dentro de la rama suní). El objetivo de Hamas es el establecimiento, con capital en Jerusalén, de un Estado teocrático islámico en la región histórica de Palestina, lo que comprendería todo el actual territorio de Israel, más Cisjordania y la Franja de Gaza. La carta de principios del movimiento de resistencia islámica, hecha pública el 18 de agosto de 1988, es muy explícita y así se mantiene hasta hoy. Su objetivo prioritario es destruir Israel.

MISILES INCESANTES

Efectivamente, desde la finalización de la operación israelí Plomo Fundido, las organizaciones en la Franja de Gaza –lideradas por Hamas– siguen lanzando misiles y obuses de mortero, contra blancos civiles y militares en Israel. Los misiles son dirigidos contra objetivos que permitan maximizar el número de muertes civiles, lo cual es definido como terrorismo por la legislación internacional.

“Hamas tiene unos 13.000 miembros, divididos en varias unidades y se calcula que las Brigadas de Azedín Al-Kasam tienen unos 25.000 combatientes” Pese al fin de la escalada militar abierta, Hamas sigue invirtiendo todos sus esfuerzos en el intento de recuperar su poderío, con ayuda de Irán con la que comparte el objetivo de destruir a Israel, en vez de reconstruir la infraestructura en la Franja de Gaza. Incluso, el portavoz de la UNRWA, Christopher Gunnes, reconoció que uniformados de Hamas se apoderan de la mayor parte de la ayuda humanitaria que ingresa a Gaza tras el fin de la escalada militar abierta.

Gaza está bajo el dominio de Hamas desde junio de 2007, cuando sus fuerzas islamistas derrocaron del poder a la Autoridad Palestina, dirigida por Fatah, que ha mantenido el control sobre los territorios de Cisjordania y que es el gobierno reconocido de los territorios palestinos por la comunidad internacional y con el que dialoga el gobierno israelí.

La organización islámica se divide, principalmente, en dos ramas. La política surgida de la lista Cambio y Reforma que se presentó a las últimas elecciones, ostenta el poder en Gaza. Mientras el brazo armado, las Brigadas de Azedín Al-Kasam, son las encargadas de mantener la lucha contra Israel. Hamas tiene unos 13.000 miembros, divididos en varias unidades y se calcula que las Brigadas de Azedín Al-Kasam tienen unos 25.000 combatientes, equipados con rifles de asalto, granadas, armas antitanque y unos 40.000 cohetes.

1988: EMPIEZA EL CONFLICTO

El pasado 14 de diciembre, el líder de Hamas, Khaled Meshaal, anunció que no renovaría la tregua de seis meses de duración que Egipto había negociado entre Hamas e Israel. “En 1988, Hamas hacía público un extenso manifiesto cuyo eje central es la destrucción del Estado de Israel a través del Jihad”

Anunciamos que la calma entre nosotros y el enemigo sionista ha terminado por completo y no será renovada como resultado de la negativa de la ocupación a cumplir sus condiciones y obligaciones fundamentales, señaló en un comunicado las Brigadas de Azedín Al-Kasam.

El 19 de diciembre Hamas comenzó a disparar tres tipos de misiles y morteros diferentes contra las comunidades del sur israelí. Israel emprendió ataques aéreos masivos en la franja el 27 de diciembre y luego comenzó una ofensiva por tierra en Gaza el 3 de enero. La campaña militar se extendió durante 22 días.

Sin embargo, ese no fue el comienzo del conflicto. La confrontación la inició el grupo islamista cuando en 1988. “El Día del Juicio no llegara hasta que los musulmanes no luchen contra los judíos y den su muerte…, dice el artículo 7” Ese año, Hamas hacía público un extenso manifiesto cuyo eje central es la destrucción del Estado de Israel. En 36 artículos, promueven como principal objetivo la destrucción del Estado judío a través del Jihad (la guerra santa islámica). En el preámbulo del documento rector afirma: Israel (…) continuará existiendo hasta que el Islam lo destruya, de la misma manera que ha destruido a otros en el pasado.

Hamas rechazó siempre un acuerdo de paz con sus vecinos israelíes. Las iniciativas, y las llamadas soluciones pacificas y conferencias internacionales contradicen los principios del Movimiento de Resistencia Islámica… Estas conferencias no son más que un medio para designar infieles como árbitros en las tierras del Islam… No existe ninguna solución al problema palestino sino por medio del Jihad. Las iniciativas, las propuestas y las conferencias internacionales no son sino una pérdida de tiempo, un ejercicio inútil, según el artículo 13 de su carta de principios.

APOLOGÍA DEL ANTISEMITISMO

El movimiento fundamentalista también condena al tratado de paz entre Israel y Egipto, según el artículo 32. Egipto fue, en gran medida, apartada del ámbito de la lucha debido al traidor Acuerdo de Camp David. Los sionistas intentan conducir a otros países árabes a acuerdos similares con el objeto de alejarlos de la lucha… Abandonar la lucha contra el sionismo es una alta traición, y despreciado será quien perpetre un acto igual.

La carta del grupo terrorista también instiga al antisemitismo. El Día del Juicio no llegara hasta que los musulmanes no luchen contra los judíos y den su muerte…, dice el artículo 7. “El enfrentamiento no terminará hasta que el grupo palestino extremista no abandone los principios que lo rigen: la destrucción de Israel”

Los enemigos se encuentran tramando hace mucho tiempo… y acumularon abundantes e influyentes riquezas materiales. Con su dinero tomaron control sobre los medios mundiales de comunicación… Con su dinero incitaron revoluciones en varios puntos del planeta… Estuvieron por detrás de la Revolución Francesa, de la Revolución Comunista y de casi todas las revoluciones de las que hemos escuchado… Con su dinero formaron organizaciones secretas –tales como la masónica, los clubes Rotary y de Leones– que se expandieron en todo el mundo con el objeto de destruir sociedades y llevar a cabo los intereses sionistas… Ellos estuvieron por detrás de la Primera Guerra Mundial… y formaron la Liga de las Naciones a través de la cual pueden controlar el mundo. Estuvieron detrás de la Segunda Guerra Mundial y por medio de la misma lograron grandes ganancias financieras… No hay guerra en la que no se encuentren puestos sus dedos, sostiene Hamas en el artículo 22.

La trama sionista no tiene fin, y luego de Palestina, aspirarán a expandirse desde el Nilo hasta el río Eufrates. Cuando hayan terminado de apropiarse de la zona en la que pusieron sus manos, seguirán adelante para seguir su expansión…, indica el artículo 32. Agrega que Hamas se considera a sí mismo como la delantera y vanguardia en la lucha contra el sionismo mundial… Los grupos islámicos en todo el mundo árabe deben hacer lo mismo, puesto que son los mejor preparados para su futuro rol en la lucha contra los provocadores judíos.

PROYETO POLÍTICO

El conflicto con Hamas no se inició con la incursión israelí en Gaza, ni siquiera en los últimos ocho años cuando los islamistas palestinos intensificaron sus ataques misilísticos contra los judíos desde la franja; comenzó con la decisión del grupo terrorista islámico de destruir el Estado de Israel según se afirma su carta política. “Desde 2001, Hamas y otros terroristas en Gaza han lanzado más de 10.000 cohetes y morteros contra Israel” En consecuencia, el enfrentamiento no terminará hasta que el grupo palestino extremista no abandone los principios que lo rigen: la destrucción de Israel.

Hamas se considera a sí mismo como la delantera y vanguardia en la lucha contra el sionismo mundial… Los grupos islámicos en todo el mundo árabe deben hacer lo mismo, puesto que son los mejor preparados para su futuro rol en la lucha contra los provocadores judíos, según dice el artículo 32 de su carta política.

Sin lugar a dudas sus acciones van en consecuencia con su proyecto político. Desde 1989, la organización terrorista –como ha sido catalogada por la Unión Europea y los Estados Unidos– ha llevado a cabo más de 100 ataques de gran envergadura contra Israel, causando la muerte de más de 500 personas.

Desde 2001, Hamas y otros terroristas en Gaza han lanzado más de 10.000 cohetes y morteros contra Israel. Durante la tregua de seis meses acordada con Israel, con mediación egipcia, Hamas lanzó cerca de 400 cohetes y morteros contra Israel. Un conflicto calificado de baja intensidad –pero de alta intensidad para la población israelí del sur–, que por cierto no le preocupó en exceso a la comunidad internacional.

ESTRATEGIA DE DESGASTE Y BAJA INTENSIDAD

Sin duda habrá acuerdos, conferencias, enviados, reuniones y liberaciones para permitir nuevas treguas entre israelíes y palestinos, pero la solución de fondo está aún demasiado lejos. En los últimos años ha habido períodos de calma que han durado meses, pero mientras Hamas controle Gaza, no habrá paz para los israelíes y para los palestinos que quieren convivir con sus vecinos.

Las guerras asimétricas son muy difíciles de ganar y el grupo terrorista lo sabe y lo utiliza a su favor. Su estrategia de beligerancia de desgaste y baja intensidad continuará, con renovadas fuerzas irregulares, y amparado en sus redes sociales y religiosas para controlar la calle árabe, la que luego utiliza como escudos humanos a la hora de los enfrentamientos abiertos. El problema se sigue llamando Hamas. Lo dice su violenta historia. Todo lo que sucede hoy es la consecuencia de sus acciones y su proyecto político, estampado en su carta de principios que lo rige desde su fundación.