retiradairak.jpgEl éxito del plan de Obama de retirar finalmente las tropas de Irak dependerá de su capacidad para negociar con Irán y su aliado Siria la estabilización del país árabe tras la salida militar. La decisión es de alto riesgo, pero muy valiente.

PARA MUCHOS FUNCIONARIOS de la nueva administración de Estados Unidos, la guerra de Irak está concluida, y han fijado la fecha unilateralmente del 31 de agosto de 2010 para su final. A menos que se produzcan acontecimientos tan dramáticos como el 11-S, la estrategia está trazada ya y adquirió forma en el discurso del presidente Barak Obama.

El lector desprevenido puede alegrarse, sin duda alguna, al saber de una guerra menos. Aun así, no deberíamos olvidar que el ex presidente Bush también declaró misión cumplida después de derrocar a Saddam Hussein en 2003. Al igual que Bush, el presidente Obama ha declarado el fin de la misión en Irak. El 31 de diciembre de 2011 los casi 150.000 infantes de marina llevarán a cabo la retirada final.

DECISIÓN DE ALTO RIESGO, PERO MUY VALIENTE

El presidente Barak Obama dio a conocer días pasados el anuncio oficial sobre el plan de retiro de Estados Unidos de Irak y puso fecha definitiva para que el Gobierno iraquí se haga cargo de sus instituciones y su seguridad. Los efectos y consecuencias de la medida habrá que buscarlos en las reacciones posteriores de los regimenes de Irán y Siria, así como en Al Qaeda y sus grupos yihadistas afines, pero no hay que perder de vista cómo y cuánto puede afectar a Estados Unidos, y a Europa misma, ese plan de retirada definitivo. Según Washington, después de agosto de 2010, la misión de las fuerzas militares estadounidenses se circunscribirá a la tarea de capacitar, equipar y asesorar a las fuerzas de seguridad iraquíes, apoyando asimismo las operaciones de protección de civiles y fundamentalmente la reconstrucción y la reconciliación política dentro de Irak.

A primera vista, el plan parece sólido y lógico, y responde a una estrategia primaria de Estados Unidos: Mantener el posicionamiento político en el que (según el presidente Obama) el proceso político-institucional iraquí avance hasta el punto de garantizar la seguridad del país.

REVISAR EL ESCENARIO ACTUAL PUEDE SER ESCLARECEDOR

En este marco, el público en general y los legisladores estadounidenses deberían comprender que para tener éxito en la siguiente fase, Irak debe ser capaz de soportar las futuras –y a mi juicio, seguras– presiones que le sobrevendrán de parte de sus enemigos: “Creer que estos grupos dejarán de atacar sería tan ingenuo como peligrosamente suicida, sólo hay que revisar el presente y los postulados y acciones de los yihadistas en últimos años” la Republica Islámica de Irán, Siria y Al Qaeda, quienes tienen sus propios planes para cuando culmine la retirada de Estados Unidos. Pero, si las fuerzas terroristas que operan contra de la Coalición y el Gobierno iraquí desaparecen tan pronto como Estados Unidos se marche de Irak, el plan de retirada será un éxito indiscutido. No obstante, en cualquier escenario estratégico posterior a la retirada deberíamos pensar y preguntarnos: ¿Qué pasara si la otra parte no coopera? ¿Y si Al Qaeda y sus bandas armadas Salafistas, así como los Pasdarán, la fuerza Al-Quds, Hezbolá y los servicios de inteligencia de Teherán y Damasco deciden otra cosa?

El caso es que el 31 de agosto de 2010, las propias fuerzas de Irak deberán ser capaces de controlar y proteger su país. El papel de Estados Unidos se reducirá a misiones de apoyo de las fuerzas armadas iraquíes en lo concerniente al combate contra la insurgencia yihadista si esta continuara operando.

A mi juicio, creer que estos grupos dejarán de atacar sería tan ingenuo como peligrosamente suicida, sólo hay que revisar el presente y los postulados y acciones de los yihadistas en últimos años, cualquier expectativa en tal sentido no se presenta esperanzadora. “Lo que debe esperarse tras el retiro de Estados Unidos es que el nivel de acciones violentas y agresiones contra las instituciones y la población de Irak, se acrecienten y que la violencia se prolongue por bastante tiempo” Lo más lógico de esperar es que los yihadistas redoblen sus esfuerzos tácticos-militares ante el retiro norteamericano.

En cualquier caso, es muy complejo predecir lo que los grupos terroristas piensan hacer en Irak. La forma más fácil de prever las acciones de grupos radicales como Al Qaeda y sus satélites yihadistas es revisar sus mensajes, discursos y declaraciones, así como las operaciones que ejecutan diariamente sus kamikazes sobre el terreno. Todo indica que estos grupos continuarán sus ataques y redoblarán la apuesta, independientemente de lo que planifique Washington o las frágiles instituciones iraquíes. Los grupos salafistas que integran el triángulo suní han efectuado declaraciones que pueden apreciarse en varias webs yihadistas desde Pakistán hasta Indonesia e incluso en Gaza –casi en tono de burla sobre el retiro estadounidense– ratificando que perseguirán la voluntad de Alá y que esta prevalecerá cuando acaben con el gobierno apóstata del nuevo Irak y establezcan la sha’ria del califato que propugnan. Por tanto, lo que debe esperarse luego del retiro de Estados Unidos es que el nivel de acciones violentas y agresiones contra las instituciones y la población de Irak, lejos de disminuir se acrecienten y que la violencia se prolongue por bastante tiempo.

DEBILITAR LA FINANCIACIÓN Y LA IDEOLOGÍA?

Los yihadistas cuentan con un corredor de acceso a Irak sumamente seguro desde la frontera Siria y disponen de respaldado de círculos ideológicos y financieros dentro de Arabia Saudí. Por lo tanto, el éxito del plan del presidente Obama dependerá de la capacidad de su administración para poner fin y detener el flujo de yihadismo desde ambos países. Evaluar la reacción y la conducta de Irán (en referencia al retiro estadounidense) es mucho más complejo. “En cierto sentido el éxito del plan de Obama dependerá de la capacidad de América para disuadir a Irán y su aliado Siria de no destrozar Irak tras su salida” La élite política de Washington hoy está muy satisfecha de informar que el realismo prevalecerá en Teherán tan pronto como la Administración Obama se siente a hablar en la mesa de negociación con el régimen de los Mullahs. La nueva administración de Estados Unidos está convencida que el plan de retiro de Irak conseguirá apoyo por parte de Irán, que Teherán cooperará y que Irak será capaz de controlar su frontera oriental a pesar de la influencia de los grupos pro-iraníes.

Si los asesores del presidente Obama están en lo cierto, será un éxito sin precedentes tras más de 30 años de relaciones críticas entre la Revolución Islámica y Washington. Si ellos se equivocan, será nefasto para la región, para Israel, para Occidente y desde luego para Estados Unidos.

Hasta aquí, lo que se ha visto es que Irán se ha sentado en varias oportunidades a hablar con la ONU, la UE y con Mohamad Al-Baradei de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), hasta los ha escuchado a veces, pero al mismo tiempo, continuó con sus planes y acciones sobre el terreno hasta que fue cumpliendo con sus objetivos. ¿Cuales han sido esos objetivos? Infiltrarse y penetrar en Irak aprovechando la influencia de la mayoría chií de la población iraquí tanto en Bagdad como en Basora aun con la presencia de tropas estadounidenses y británicas. Nada hace presuponer que luego de la retirada de las fuerzas de Estados Unidos vayan a cesar en sus acciones en utilizar todo el poder de los elementos a su disposición: los grupos especiales, el Ejército Mahdi del Sheikh Mukhtada Al-Sadr, los asesinatos, la infiltración en el gobierno, etcétera. Así, en cierto sentido el éxito del plan de Obama dependerá de la capacidad de Estados Unidos para disuadir a Irán y su aliado Siria de no destrozar Irak tras su salida.

ESCENARIOS POSTERIORES

En realidad, el Plan de 2010 es un reto y puede tener éxito, pero está condicionado por un contexto regional importante. El plan de Obama puede funcionar si su Gobierno logra disuadir a Teherán y Damasco de ocupar –con yihadistas– el vacío en Irak. Esta ecuación es el secreto que se cierne sobre el Plan de retiro gradual, el presidente tiene que elegir y ofrecer algo a cambio a los Mullah iraníes si desea un escenario en calma. ¿Qué ofrecerá Obama que satisfaga a Teherán para que desista de su estrategia expansionista regional y para que descarte sus planes atómicos? Es una incógnita por develar y difícil de establecer considerando los propósitos y las acciones de Irán desde que el presidente Ahmadinejad llegó al poder cuatro años atrás. Con lo cual un escenario pacificado y con instituciones democráticas fortalecidas en el corto plazo es casi una entelequia.

El peor escenario para Irak sería que la disminución de las fuerzas estadounidenses allí y el retiro final en 2011 allane el camino para que Irán y Siria (directa o indirectamente) tomen el control en territorio iraquí.

EN MANOS DE OBAMA

Para concluir, diría que todo está en manos del presidente Obama. Si él dispone de un plan global contra el terrorismo islamista, su futuro y más importante socio en al región, el recientemente electo Bibi Netanyahu y también Shimón Péres están ansiosos por conocerlo, la dirigencia israelí sabe muy bien que es mucho lo que se juega si acompaña estos planes del presidente estadounidense en relación a la amenaza nuclear en ciernes sobre su país. Según declaraciones recientes del comando militar del régimen iraní, los misiles de Irán ahora pueden alcanzar plantas nucleares israelíes. Hoy Irán tiene misiles de rango de 2.000 kilómetros, basados en ese detalle no menor, toda la geografía del Estado de Israel, incluyendo las instalaciones nucleares del gobierno israelí están en el rango de nuestras capacidades de misil, declaró el 3 de marzo en árabe al portal del Al Jazzera el comandante Mohammad Ali Safari, información que confirmaron los periodistas de la Agencia Reuters, Zahra Hosseinian y Edmund Blair.

En cualquier caso, si el presidente Barak Obama tiene éxito con su Plan de 2010 será un paso muy grande hacia la victoria en la guerra de las ideas y un tiempo maravilloso para la democracia del pueblo iraquí. Pero, si transcurrido un tiempo vemos que los esfuerzos de la Administración estadounidense se han basado exclusivamente en esquivar la confrontación con los yihadistas, el anuncio y la ejecución del plan no será más que el comienzo de una retirada humillante y de connotaciones peligrosísimas.