thumbamericassummitDe la crisis se sale en conjunto, con el aporte de todos. La cita en Trinidad y Tobago es una de las oportunidades que las Américas, las tres, no deben, ni pueden, desperdiciar.


(Desde Montevideo) LA V CUMBRE DE LAS AMÉRICAS se celebrará en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril. Será el primer foro hemisférico en el que el presidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, podrá dialogar con sus colegas de América Latina y el Caribe, y presentar su propuesta de promover una asociación basada en el respeto mutuo que sea beneficiosa para las respectivas sociedades del hemisferio.

La Casa Blanca buscará comenzar una nueva época en sus relaciones diplomáticas con la región vecina –que comienza a recibir las secuelas de la crisis financiera mundial– dejando atrás el unilateralismo que primó durante la administración del presidente George W. Bush, es especial tras los atentados terroristas del 11-S.

DEMOCRACIAS SÓLIDAS

Conforme a la Carta Democrática Interamericana, la administración estadounidense se concentrará en levantar y fomentar democracias sólidas, guiadas en todo lo que hagan por un sentido profundo de la justicia, la igualdad social y el respeto incondicional por los derechos humanos y el imperio de la ley. La democracia no consiste sólo en elecciones. Consiste también en una administración pujante y transparente y en una sociedad civil próspera. Y no sólo en eso: la democracia asimismo obliga a tratar de eliminar, lo más eficazmente posible, las lacras de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social. Esa es la filosofía con la que se presentará el jefe de la Casa Blanca en las Américas, ante sus vecinos del sur del río Bravo.

Jeffrey Davidow, Asesor de la Casa Blanca para la Cumbre
La cumbre en Puerto de España será también la primera reunión de los 34 jefes de gobierno democráticos de América Latina, el Caribe, Canadá y Estados Unidos desde la polémica Cumbre que tuvo lugar en el 2005 en Mar del Plata, Argentina, en donde el ex presidente republicano George W. Bush y sus iniciativas fueron el blanco de los sectores de la izquierda más radical.

Desde 1994, las cumbres se han celebrado sin regularidad. Hasta la fecha se han realizado cuatro Cumbres de las Américas, dos de ellas con carácter extraordinario, y una serie de cumbres a nivel ministerial celebradas desde 1994. La administración del presidente demócrata Bill Clinton auspició la primera reunión regional de dirigentes en la Cumbre de Miami hace 15 años.

El presidente Obama le ha dado trascendencia a este foro. Nombró al embajador Jeffrey Davidow como Asesor de la Casa Blanca para la Cumbre de las Américas. El diplomático supervisará los preparativos para la participación del presidente en la Cumbre y, en conjunción con el Departamento de Estado, ayudará a administrar la diplomacia relacionada con la Cumbre en la región.

El embajador Davidow ha pedido licencia para ausentarse de su cargo de presidente del Instituto de las Américas, en la Universidad de California, en San Diego y servir como asesor para la Cumbre.

LA PREOCUPACIÓN DE DAVIDOW

En su carrera de 34 años como funcionario del servicio exterior, el embajador Davidow fue secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental y embajador en México, Venezuela y Zambia, además de servir en varias otras embajadas de Estados Unidos en América Latina y África antes de retirarse en 2003.

El presidente estadounidense anunció que participará en la reunión multilateral con un espíritu de igualdad, quiere hablar con sus colegas, quiere oír cómo otros países están manejando la crisis.

Una de las principales preocupaciones y prioridades a las que se enfrentan los 34 países que participarán en la reunión será la crisis económica mundial, y si Estados Unidos tendrá o no en cuenta las necesidades de América Latina. La reactivación económica de Estados Unidos no sólo moderará y reducirá los problemas en América Latina. Washington también puede ayudar a resistir las peligrosas medidas proteccionistas que frenan las importaciones o la inversión extranjera, y promover al mismo tiempo la gestión de las economías en forma responsable en estos tiempos de crisis.

Estados Unidos también debería utilizar su influencia para fomentar la ampliación de los recursos y la flexibilidad para instituciones financieras multilaterales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (IMF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (IADB), y coordinar sus planteamientos de política económica con los gobiernos de la región.

TRABAJAR REGIONALMENTE

Los resultados de la cumbre de las Américas tendrán que ir de la mano con la estrategia impulsada desde Londres por las naciones del G-20 hace pocos días. El camino para hacer frente a la crisis económica internacional, respetando los sistemas democráticos, hay que construirla desde Londres hasta Trinidad y Tobago, pasando por otros foros, y trabajarlo regionalmente. “Sé que Estados Unidos tiene parte de la responsabilidad por el caos que todos enfrentamos. Pero sé también que no tenemos que escoger entre un capitalismo caótico e implacable y una economía opresiva dirigida por el gobierno. Esa es una elección falsa que no servirá a nuestro pueblo ni a ningún otro”, dijo el presidente Obama al describir la situación que se vive.

Estados Unidos, llega a la cumbre en uno de sus períodos más complejos de su historia por la crisis que se ha extendido a todo el planeta. Esto significa los 787.000 millones de dólares que recientemente se han aprobado como paquete de estímulo económico, en medio de un gran esfuerzo por crear o salvar 3,5 millones de puestos de trabajo en los próximos 18 meses por medio de inversiones específicas del gobierno. Muchas de las inversiones podrían complementar otras metas de la administración al desarrollar fuentes de energía alternativas, redesarrollar la infraestructura, y establecer una plataforma para reformas principales en el sistema de salud de Estados Unidos.

Paralelamente al estímulo económico, la administración ha iniciado una operación de rescate financiero para que el crédito fluya de nuevo, restaurando la confianza en los bancos al inyectar capital en el sistema, ayudando a eliminar los activos tóxicos de las hojas de balance e introduciendo nuevos reglamentos de gobierno para tratar el asunto de las inversiones especulativas que contribuyeron a la crisis.

Para tratar el asunto de las hipotecas de la vivienda existen medidas adicionales, así como una propuesta de presupuesto de 3,7 billones de dólares que completan el plan de la administración. El plan está dirigido en última instancia a crear una vía hacia un futuro más sostenible económicamente. Así llega la potencia norteamericana a la Cumbre.

VECINOS Y SOCIOS ECONÓMICOS

A los líderes de la región les preocupa la crisis económica y financiera estadounidense y sus repercusiones en la región, pero también esperan escuchar la postura del presidente Obama en lo relativo a Cuba, el crimen organizado y el tráfico ilícito de drogas, la inmigración y el comercio internacional. El gobierno de Cuba, que no participará oficialmente en la reunión, ha sido invitado por el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, a una visita oficial a la isla. El tema estará en Puerto España.

Obama tiene una oportunidad única para presentar sus ideas y para comenzar de nuevo en una región de enorme importancia y posibilidades.

Los países de América Latina y el Caribe compran una quinta parte de todas las exportaciones de Estados Unidos y suministran una quinta parte de sus importaciones. Las ventas anuales de esa potencia a América Latina son cuatro veces mayores que sus exportaciones a China.

Estados Unidos obtiene actualmente más del 50 por ciento de sus importaciones de energía del hemisferio occidental, y más de la mitad provienen de proveedores latinoamericanos y caribeños.

Sus socios en la cumbre querrán saber qué planes tiene Washington para restaurar la estabilidad y el crecimiento, puesto que las decisiones económicas que se tomen en Estados Unidos afectarán a los ciudadanos de América Latina y el Caribe.

CAÍDA DE LA DEMANDA

Casi el 25 por ciento del producto bruto mundial se genera en Estados Unidos, por ello el éxito de Estados Unidos será importante para la mejora de las condiciones en las Américas en general, así como para la crisis mundial.

El comercio de América Latina y el Caribe con Estados Unidos creció en esta década. La región exportó a su socio industrializado del norte por 196.000 millones de dólares en 2001 y por 374.000 millones en 2008, y a su vez importó por 143.000 millones en 2001 y por 252.000 millones de dólares en 2008, según la Comisión de Comercio Internacional estadounidense.

A los ingresos que así obtuvo América Latina y el Caribe contribuyó el auge en los precios de sus materias primas, por las que Estados Unidos repartió unos 35.000 millones de dólares en 2001 y casi 130.000 millones en 2008, pero una caída de la demanda acarreará una disminución en los ingresos de la región este año.

Por cierto que uno de los países cuyo comercio más creció con Estados Unidos fue Cuba, que compró a ese país por sólo siete millones de dólares en 2001, por 447 millones en 2007 y por 718 millones en 2008, en especial alimentos y medicinas, y pese al embargo que pesa sobre la isla.

Con 34 países y 600 millones de personas, la región de América Latina y el Caribe representa un sector dinámico del mundo, con recursos, culturas y diversidades étnicas únicas. Un mercado para nada despreciable.

SALIR DE LA RECESIÓN

El vicepresidente Joseph Biden viene sosteniendo que para el continente americano es importante que Estados Unidos reactive su economía. La solidez económica de Estados Unidos es beneficiosa para el hemisferio y puede convertirse en el motor que impulse el crecimiento. Todos los países del mundo dependen unos de otros.

El mejor escenario para los países de la región es que en el corto plazo, en unos meses, Estados Unidos comience a salir de su crisis y que su recuperación se consolide en 2010 y 2011. En Estados Unidos, la actividad económica caerá drásticamente a corto plazo, pero el país podría comenzar a salir de la recesión a principios de 2010, según señala el informe de la OCDE.

“Estados Unidos está listo para unirse a un esfuerzo mundial a favor de nuevos puestos de trabajo y crecimiento sostenible. Juntos, podemos aprender las lecciones de esta crisis y forjar una prosperidad perdurable y segura para el siglo XXI”, sostiene el presidente Obama.

La actividad económica mundial disminuirá en promedio casi un 4,3 por ciento este año, lo cual disparará la tasa de desempleo a más de 10 por ciento, mientras que el comercio internacional caerá en más de un 13 por ciento, dijo OCDE en su último informe.

Por eso la retórica entre la región y Estados Unidos debería llegar en algún momento a acuerdos concretos. Debería dejar atrás las frases y los buenos discursos de los foros multilaterales y enfocarse en lo que sí se puede hacer en sectores específicos.

EL PROTECCIONISMO COMERCIAL

En el terreno económico, el proteccionismo comercial estadounidense que gana terreno ha sido puesto en tela de juicio por numerosos países latinoamericanos y el futuro de los pendientes acuerdos de libre comercio entre Estados Unidos y algunos países latinoamericanos es algo incierto.

Ante la evidencia de que el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ya no es una opción viable, debieran identificarse nuevos mecanismos que podrían utilizarse para potenciar el libre comercio hemisférico. Así también podrían enviarse señales favorables por parte de ese país adoptando una serie de medidas específicas como es la del compromiso de renovar el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP); la reincorporación de Bolivia a la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Drogas (ATPDEA); así como promover la pronta aprobación de los Tratados de Libre Comercio con Panamá y Colombia.

Debiera lograrse el compromiso por parte de Estados Unidos de evitar medidas proteccionistas en perjuicio de los bienes y servicios de América Latina y el Caribe manteniendo abierto ese mercado e, igualmente, la conveniencia de concretar planteamientos comunes a nivel hemisférico para revitalizar la Ronda de Doha.

MÉXICO, BRASIL Y CHILE

A pesar de que la crisis económica global ha ofrecido oportunidades y una nueva plataforma para el mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, pero en lo político, debido a la diferencia en objetivos estratégicos, no será cosa fácil encauzar las relaciones de Estados Unidos con los países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Sin embargo, después de las designaciones de Dan Restrepo en el Consejo de Seguridad y de la posible nominación de Arturo Valenzuela como Secretario Adjunto para la región, Washington no verá a América Latina a partir de las relaciones con Cuba y esto puede dar un renovado impulso a la maltrecha imagen estadounidense en el hemisferio sur.

Estados Unidos necesita la cooperación de varios países en muchos asuntos, por ejemplo, el cambio climático, la energía renovable, la lucha antidrogas, la inmigración y la seguridad, entre otros. Para esto, Washington manifestó su esperanza de que Brasil, México y Chile lleguen a ser los referentes preferenciales de Estados Unidos para desarrollar sus relaciones con América Latina.

¿OTRO SHOW CON HUGO?

La Cumbre de las Américas hará coincidir por primera vez a Chávez y al presidente estadounidense, cuyos países han mantenido tensas relaciones durante los años recientes, y desde setiembre de 2008 retiraron a sus embajadores de Caracas y Washington.

El mandatario venezolano prometió que llevará “buena artillería” a la cita hemisférica, al convocar una cumbre extraordinaria de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) el 16 de abril en Caracas. Ese mecanismo de cooperación está integrado por Bolivia, Cuba, República Dominicana, Honduras, Nicaragua y Venezuela, y donde está invitado Paraguay. Todo parece indicar que el mediático y populista mandatario venezolano, Hugo Chávez, tiene intención de no pasar desapercibido en la nueva cumbre. El show seguramente, y por desgracia, estará asegurado.

En las últimas semanas el ex militar arremetió contra el presidente estadounidense calificándolo de “pobre ignorante”, y también cuestionó desde Oriente Medio a la presidenta chilena Michelle Bachelet, por la cumbre de líderes progresistas que se realizó en Santiago y en la cual participaron el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, y el primer ministro británico, Gordon Brown.

En la reunión de líderes progresistas estuvieron también el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y los presidentes de Uruguay, Brasil y Argentina, entre otros latinoamericanos y europeos. Allí primó una óptica socialdemócrata y centroizquierdista para abordar la crisis, algo que al presidente venezolano le irrita. Los presidentes que llevan adelante una ortodoxa política antiestadounidense, Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa no fueron parte del foro, al igual que el gobierno cubano. Las divisiones de América Latina en casi todos los campos son más profundas que nunca e impiden una postura sólida en la región, lo hecha un manto de dudas sobre el margen que existe para trabajar.

CLINTON EN MÉXICO

El viaje de Biden por la región incluyó también una escala en Costa Rica, donde se reunió con el presidente Oscar Arias y varios líderes de países de América Central, quienes no dudaron en pedirle ayuda a Estados Unidos por la crisis, durante las conversaciones sobre la puesta a punto de la agenda de la Cumbre. Poco antes, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, había desembarcado en México, socio privilegiado de la Casa Blanca por obvias razones geopolíticas.

Washington será recibido en Puerto España con más reclamos de los países de la región que soluciones. Sin duda, la potencia mundial atenderá los pedidos en la medida de sus posibilidades, pero la región también deberá asumir que tiene que dar su contraparte. Las relaciones y los compromisos con Obama serán de ida y vuelta.

La Declaración de Compromiso de Puerto España, se está terminando de negociar en Trinidad y Tobago. El documento titulado “El Futuro de Nuestros Ciudadanos Promoviendo la Prosperidad Humana, la Seguridad Energética y la Sostenibilidad Ambiental”, será consensuado por las cancillerías.

MIRAR HACIA EL FUTURO

Veremos cuales serán los resultados de este nuevo foro. Puede imperar el realismo y el pragmatismo ante la grave crisis financiera, o ser simplemente una tribuna para criticar a Estados Unidos, en un continente en donde por cierto abundan los conflictos y las diferencias más allá de algunas sintonías ideológicas que habían prometido ser el remedio para todos los males. Las intervenciones de los presidentes pondrán de manifiesto a quienes buscan soluciones y miran hacia el futuro, y a los otros.

Las Américas, las tres, necesitan una oportunidad en un mundo mulitipolar en donde la globalización trae beneficios, pero también las consecuencias de las crisis cuando las cosas no se hacen bien.

De la crisis se sale en conjunto, con el aporte de todos. La cita en Trinidad y Tobago es una de las oportunidades que no deben desperdiciarse. El balance entre dificultades y posibilidades deja un espacio de trabajo limitado, pero asequible, en el que se pueden lograr algunos avances urgentes y necesarios.