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Si quiere regresar a la Casa Blanca, el partido republicano debe volver a conectar con una sociedad hoy fuertemente golpeada por la crisis. Y para ello, el debate ya ha comenzado.

(Desde Salt Lake City, Utah) LAS ÚLTIMAS ELECCIONES PRESIDENCIALES de Estados Unidos proyectaron de forma rutilante al presidente Barak Obama tanto al firmamento nacional como internacional. En el campo demócrata, su ascendiente es tal que cierra toda disputa posible de liderazgo. En las filas republicanas, por otra parte, se vive la situación opuesta. Castigados en las urnas por la desgastada imagen de la administración Bush, los republicanos se ven obligados a generar un nuevo liderazgo. Uno que ponga fin al extendido desaliento interno. Y que proyecte un mensaje inspirador, a la altura de los difíciles tiempos que corren. Sin embargo, el reto no es menor. ¿Cómo se compite con un presidente en ejercicio que genera unos niveles de adhesión formidables? ¿Cómo eclipsar a quien parece inspirar magistralmente a la nación?

Para regresar a la Casa Blanca, “el partido del elefante” (tal el símbolo republicano) debe volver a conectar con una sociedad hoy fuertemente golpeada por la crisis. Y para ello, el debate ya ha comenzado. Afuera, los indicadores sociales y económicos son desalentadores. Y la luz al final del túnel aun no alcanza a ser divisada. En ese marco, el reacomodamiento republicano es imperativo. Aunque como todo proceso de debate interno, no puede ser pacifico ni silencioso. Los viejos antagonismos existentes entre las distintas corrientes pasan a ventilarse públicamente, en los medios de prensa.

“Desde distintos sectores del partido, en cambio, se preocupaban en señalar que la sociedad norteamericana ha optado por anclarse mucho más cerca del centro”

Días atrás, las expresiones del controvertido comentarista radial Rush Limbaugh provocó una reacción en cadena. Desde su programa, Limbaugh insto al partido republicano a dar un decidido giro a la derecha. El exaltado “llamado de guerra” fue muy bien recibido por parte de una audiencia que es tan amplia como conservadora. Desde distintos sectores del partido, en cambio, se preocupaban en señalar que la sociedad norteamericana ha optado por anclarse mucho más cerca del centro.

2012 A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Las próximas elecciones presidenciales tendrán lugar en 2012. No obstante, el armado de candidaturas viables requiere de un formidable esfuerzo organizacional previo. Este implica identificar y comprometer a tiempo a los grandes donantes, los “mecenas políticos”. Sin sus aportes, las pre-candidaturas carecen de viabilidad. También es necesario ensamblar equipos técnicos adecuados: encuestadores, analistas, asesores de imagen y el apoyo de importantes referentes partidarios. De igual forma, es imperativo establecer redes políticas que permitan hacer pie, por lo pronto, en los estados considerados “clave”. Por todas estas razones, 2012 esta a la vuelta de la esquina. Y es por ello que los motores comienzan a encenderse.

“En el contexto de crisis actual, coinciden los analistas, Romney estaría obligado a moverse al centro”

De los precandidatos republicanos que compitieron en 2008, el ex gobernador Mitt Romney parece dispuesto a volver al ruedo. A los 62 años, Romney no le teme a una reedición de las primarias. De visita en Salt Lake City, el exitoso empresario mormón decía que “de ningún modo descartaba volver a la lucha”. Aunque, resaltó, no está aún “listo para tomar esa decisión”. Pero, ¿cuál sería su viabilidad como candidato?

En 2008, Romney adoptó un perfil decididamente conservador. Se distancio así de las posiciones centristas y componedoras que marcaron su exitoso paso como gobernador del estado de Massachusetts. En el contexto de crisis actual, coinciden los analistas, Romney estaría obligado a moverse al centro.

Además de ser extremadamente articulado, telegénico y tener experiencia de gobierno, el ex gobernador es un formidable recaudador de fondos de campana. En caso de lanzarse al ruedo, estaría en condiciones de montar una estructura política altamente competitiva.

RUDY TIENE PROYECCIÓN

Otra figura que genera expectativa es el ex alcalde de New York, Rudolph Giuliani. Sin embargo, el carismático Giuliani mantiene un silencio notable. Desde su elogiada participación en la convención republicana de St. Paul, “Rudy” (como se lo conoce popularmente) evita tanto las presentaciones públicas como los pronunciamientos políticos. Sin embargo, sería prematuro descartarlo. A pesar de su resonante fracaso en las últimas primarias, el ex alcalde es muy popular tanto entre los votantes republicanos como en círculos demócratas e independientes.

Rudy demostró además tener una fuerte proyección mediática, “entrando” en los hogares americanos como un hombre corriente, accesible, alguien con quien resulta muy fácil conectar. Si se quiere, Rudy es el vecino agradable a quien da gusto saludar en el camino de regreso a casa, al final del día de trabajo. Y como si fuera poco, tiene su base en New York. Desde esa casi mítica megaciudad puede saltar al plano nacional sin mayores dificultades.

GOBERNADORES EN PUGNA

En donde se observa una competencia muy interesante es en el ámbito de los estados. Lentamente, una triada de gobernadores republicanos comienza a perfilarse como pre-candidatos, cada uno de ellos con características personales y políticas bien diferenciadas. Desde Alaska, la gobernadora Sarah Palin emite señales claras de tener aspiraciones nacionales. Al final de la última campaña (donde como candidata a Vicepresidente acompañó a John McCain), Palin retomó sin demoras las riendas de su estado. Desde Anchorage, donde tiene su despacho, suele desplazarse con frecuencia a Washington, manteniendo el dialogo con interlocutores nacionales. De igual manera, mantiene viva la red nacional que construyó durante la maratónica lucha electoral. Ambos factores pueden resultar cruciales a la hora de oficializar su candidatura.

“Cualquier exteriorización de aspiraciones políticas distantes genera rechazo en el electorado”

Sin embargo, los votantes de Alaska han comenzado a manifestar un creciente malestar. En ultima instancia, expresan, “votamos a Palin para que gobierne el estado”. La magnitud de la crisis actual exige que los gobernantes estén firmemente “anclados” en sus responsabilidades presentes. En este contexto, donde el desempleo puede en cualquier momento llegar al 10 por ciento, cualquier exteriorización de “aspiraciones políticas distantes” genera rechazo en el electorado.

“En el estado sureño de Louisiana, asoma una de las figuras republicanas más prometedoras: el gobernador Bobby Jindal es una toda una revelación”

De cualquier manera, Palin debe ser considerada una pre-candidata probada. Telegénica y joven, sobrevivió el brutal salto dado desde un estado periférico al centro de la dura escena nacional. Soportó además estoicamente el escrutinio implacable del que fue objeto su propia familia, en particular sus hijos. Y si bien es cierto que carece de credenciales en áreas importantes de gobierno (como seguridad y política exterior), puede formarse y volver a proyectarse nacionalmente.

EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Desde el otro extremo del país, en el estado sureño de Louisiana, asoma una de las figuras republicanas más prometedoras. Y que mayor interés suscitan en los bastidores partidarios. A los 37 años, el gobernador Bobby Jindal es una toda una revelación.

De hecho, después de la elección presidencial de noviembre último, trascendió que John Mc Cain lo había tenido en su “lista chica” de posibles compañeros de formula.

“El gobernador Jindal tiene un perfil tan amplio que llega con mucha facilidad a distintos sectores de votantes”

Jindal llega a la gobernacion de Louisiana con una foja de antecedentes de gestión impecables, con un manejo acabado de los asuntos públicos. A los 25 anos se desempeño como secretario de salud del estado y a los 28 presidió exitosamente el sistema universitario de Louisiana. Luego vendrían dos periodos consecutivos como diputado nacional y un mandato posterior como subsecretario de salud nacional. Atlético, articulado y telegénico, es el primer gobernador de origen indio en la historia del país. Proviene así de una comunidad que ha avanzado mucho en términos económicos y profesionales. Pero que ha decidido, hasta aquí, no incursionar en la vida política activa.

Convertido al catolicismo en su juventud, el gobernador Jindal tiene un perfil tan amplio que llega con mucha facilidad a distintos sectores de votantes: jóvenes, religiosos, conservadores, minorías. De hecho, la comparación con el estilo de liderazgo del presidente Obama se hace casi obligatoria.

UTAH, POLÍTICA Y FÉ

La triada se cierra con el gobernador del estado de Utah, Jon Huntsman. De acuerdo a Governing Magazine, Utah es el tercer estado mejor administrado del país. Y en ese contexto, la gestión personal del gobernador Hunstman no ha desentonado. En su segundo mandato goza de niveles de popularidad del orden del 68 por ciento. Mormon, con antecedentes conservadores impecables, Huntsman ha adoptado últimamente posiciones políticas que lo acercan “al centro”. Y eso hace que referentes conservadores ataquen “las innegables aspiraciones presidenciales del gobernador”. Recientemente, Huntsman se expreso en términos muy respetuosos e inclusivos en el marco del debate legislativo sobre las parejas del mismo sexo. Al punto tal que la comunidad gay de Salt Lake City organizo vigilias de reconocimiento frente a la mansión oficial. Sin embargo, una potencial candidatura de Huntsman lo obligaría a enfrentar al recelo que en la arena pública se genera con los candidatos que profesan su fe.

En 2008, el mismo Romney debió abordar públicamente su pertenencia a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, como oficialmente se la conoce. Y dejar en claro la inexistencia de impedimentos o incompatibilidad alguna entre ser mormon y ejercer el mas alto cargo político de la nación.