bk-ideasparasalirdelacrisisFortalecer y profundizar la política pública no es una alternativa en América Latina; es imprescindible para que las altas cifras de inequidad y pobreza no sean totalmente explosivas. Sepa aquí cómo.

(Desde Nueva York) SE ESTIMA QUE AMÉRICA LATINA decrecerá un 0,3 por ciento en 2009. Descenderán las exportaciones, las inversiones, el turismo, y las remesas migratorias. En cualquier economía el impacto social sería muy grave, pero en la región más desigual del planeta puede ser aún peor, por la combinación nefasta de recesión y alta inequidad.

“Más que nunca hace falta proteger y aumentar la inversión en salud y educación”

La OIT estima que en 2009 pueden destruirse 4 millones de empleos, y los trabajadores pobres que reciben sueldos menores a la línea de pobreza, pueden subir en 5 millones. El descenso de las remesas migratorias afectará seriamente a las 20 millones de familias pobres a las que protegen.

Ya la región estaba atrasada en las metas del milenio en mortalidad materna, y deserción escolar. También tiene déficits en desnutrición. A pesar de producir alimentos para el doble de su población, un 16 por ciento de los niños padecen de desnutrición crónica. La cobertura de los sistemas de protección social es baja. Los seguros contra la desocupación muy limitados.

Fortalecer y profundizar la política pública no es en América Latina, una alternativa. Es imprescindible para que sus altas cifras de exclusión social y pobreza no se conviertan en totalmente explosivas.

Algunas ideas para la nueva generación de políticas públicas que se necesita:

UNO: PROTEGER A LOS MÁS DÉBILES

La prioridad debe ser proteger a los más débiles. Hay un 35 por ciento de la población en pobreza, y la tercera parte de ellos en pobreza extrema. Las cifras son mucho mayores en los pueblos indígenas, la población afroamericana, los discapacitados, y las edades mayores. A diferencia de las clases medias, y altas no tienen ahorros para protegerse de la crisis. Si la política pública no los protege más fuertemente que ahora, quedarán indefensos.

DOS: PROMOCIÓN DEL EMPLEO JOVEN

Un tema crítico es la exclusión juvenil. Uno de cada cuatro jóvenes está fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. La tasa de desocupación juvenil, es el doble de la general y supera en diversos países el 20 por ciento. En las crisis los primeros en ser despedidos son los jóvenes. Hay que diseñar vigorosas políticas de promoción del empleo joven.

TRES: MÁS SALUD Y EDUCACIÓN

Más que nunca hace falta proteger y aumentar la inversión en salud y educación que están a distancia de las deseables en la mayor parte de los países. La crisis puede ser letal en aumentar las ya muy elevadas mortalidad infantil, mortalidad materna, y desnutrición. Los daños que ello puede causar son irreversibles.

CUATRO: APOYO A LAS PYMES

La política pública tiene que jugarse a fondo por la reactivación del mercado interno, el apoyo a las PYMES, la extensión del crédito, y la inversión en infraestructura, transporte, y áreas de impacto directo en empleo.

CINCO: REVISAR EL PACTO FISCAL

Habrá que revisar un tema tabú: el pacto fiscal. El actual es regresivo, e ineficiente. Hay margen para hacerlo más progresivo, y bajar el 50 por ciento de la evasión presente. Ello posibilitará contar con más recursos para las iniciativas anteriores. También hay potenciales de recursos en tasar los gastos suntuarios típicos de los países con alta desigualdad, erradicar la corrupción, y reducir el gasto militar que ascendió en un 91 por ciento entre el 2003 y el 2008.

SEIS: MÁS RSE

La política pública tendrá que generar amplias concertaciones nacionales en torno a los temas anteriores, con la sociedad civil en todas sus expresiones, y con las empresas en base a la idea de responsabilidad social empresarial.

SIETE: IMPULSAR EL VOLUNTARIADO

Se debe impulsar el voluntariado que puede ser un gran colaborador en los desafíos sociales.

¿Este orden de ideas es viable? Latinoamérica tiene varias fortalezas al respecto. Ya vivió el fundamentalismo de mercado de los ochentas y noventas, causó daños inmensos, y la inmensa mayoría lo rechaza por experiencia vivida.

Por otro lado, está en activa democratización, y más del 80 por ciento en los últimos tres años de elecciones votó por modelos que significarán economías de rostro humano.

La ciudadanía no sólo apoyará, sino exige políticas como éstas, que pongan a la gente primero.