obamabibiObama necesita a Netanyahu para avanzar hacia un acuerdo de paz en Oriente Medio que mejore la imagen de Estados Unidos en los países árabes moderados. Netanyahu necesita del apoyo de Washington para hacer frente a la amenaza nuclear iraní.

(Desde Jerusalén) SI BIEN SUPONEMOS QUE BENJAMÍN NETANYAHU y Barack Obama hablaron durante las horas que estuvieron reunidos en Washington, lo cierto es que los temas, acuerdos y desacuerdos que surgieron en la conversación han sido celosamente cuidados y no revelados.

Sabemos que tras el largo encuentro, que excedió el tiempo acordado, ambos líderes se dirigieron a la prensa con mensajes distintos. Mientras que Obama habló a los países árabes moderados y a la comunidad internacional, Benjamín Netanyahu decidió enviar un mensaje tranquilizador a su coalición de extrema derecha.

CONSERVADORES Y LIBERALES

Las diferencias entre ambos líderes se basan en los sectores ideológicos que ellos representan. Barack Obama, el demócrata ideólogo del “Yes, we can”, no pareciera estar interesado en pasar sus cuatro años en la Casa Blanca sin realizar cambios y avances en diferentes ámbitos nacionales y globales. Uno de ellos es Oriente Medio y sus conflictos. Por parte del primer ministro israelí, que es conocido por su conservadurismo, su interés principal en estos momentos pareciera ser conservar la situación actual tal como está, sin acuerdos comprometedores que puedan generarle problemas en su coalición y menos aún pasar a la historia como el primer ministro israelí que posibilitó la creación del tan necesitado Estado palestino.

“Obama ve la solución al conflicto palestino – israelí como una excelente arma a fin de acercar al mundo árabe a Occidente y generar también una mayor presión sobre el régimen iraní”

La política es un sistema de intereses y necesidades. Obama necesita a Netanyahu a fin de poder avanzar hacia un acuerdo de paz en Oriente Medio que restituya la tan deteriorada imagen de Estados Unidos entre los países árabes moderados de la región. Netanyahu por su parte necesita del apoyo de Washington a fin de hacer frente a la amenaza nuclear iraní. Es dentro de este sistema donde dos líderes tan distintos deben encontrarse y cuidarse uno a otro.

LA POSICIÓN DE OBAMA

Obama ve la solución al conflicto palestino – israelí como una excelente arma a fin de acercar al mundo árabe a Occidente y generar también una mayor presión sobre el régimen iraní que apoya a los grupos Hamás y Hezbolá.

Las peticiones del presidente estadounidense son muy claras: congelar completamente las construcciones de asentamientos israelíes en Cisjordania y aceptar un proceso de paz similar o basado en la “Hoja de Ruta”.

“La actual posición de evitar aceptar un Estado palestino no es real en el ámbito internacional actual y si bien la primera reunión con Obama fue amistosa y, aparentemente distendida, no demorarán en llegar las presiones desde Washington”

La innovación de la Administración de Obama reside en la implementación de un Plan de Paz Regional basado en la iniciativa saudí, una “Hoja de Ruta Árabe”. Esta solución de “23 Estados” fue nombrada recientemente por el Secretario de Relaciones Exteriores británico, David Miliband. La misma estará condicionada fundamentalmente de la contribución que puedan realizar los países árabes y las realidades políticas de los mismos.

En los primeros años de Oslo, Israel fue tentado con la oferta de realizar conferencias económicas regionales en Casablanca y proyectos de desalinización de aguas en Amán. Hoy, en la era de los ataques terroristas suicidas, los misiles Kassam, Hamás en Gaza, la amenaza de Hezbolá desde Líbano y ante un futuro Irán nuclear, una iniciativa regional implicaría el apoyo a Israel de los Estados árabes para hacer frente a cada uno de estos problemas: debilitar a Hamás y Hezbolá, apoyar y fortalecer a la Autonomía Palestina y brindarle al pueblo palestino la seguridad necesaria a fin de avanzar hacia un verdadero acuerdo de paz.

LA POSICIÓN DE BIBI

La prioridad para Netanyahu, en cambio, es acelerar el proceso a fin de detener el proyecto nuclear iraní. Si bien ambos líderes están de acuerdo en que Irán es una amenaza latente, las diferencias se centran en los tiempos a esperar y la agresividad con la cual tratar el problema.

“Si bien de esta primera reunión ambos líderes parecen salir conformes, cabe considerar que los resultados podrían haber sido mucho mejores si el primer ministro israelí se hubiera comprometido con la paz en lugar de hacerlo con la extrema derecha israelí que lo avala”

El primer ministro israelí, se encuentra frente a la misma amenaza que sus antecesores, la caída de su gobierno. El actual sistema político israelí ha demostrado en las últimas décadas ser altamente inestable, lo que ha llevado a que por más de veinte años ningún premier haya logrado terminar su mandato. La coalición de derechas que el mismo Netanyahu formó, es ahora su principal amenaza, pero no tardará mucho el momento en el que él deberá tomar decisiones cruciales y definir una línea política real.

Oriente Medio no es una zona donde se pueda evitar tomar partido, especialmente cuando no existe el aval de un presidente estadounidense como lo fue George Bush. La actual posición de evitar aceptar un Estado palestino no es real en el ámbito internacional actual y si bien la primera reunión con Obama fue amistosa y, aparentemente distendida, no demorarán en llegar las presiones desde Washington.

¿EL HUEVO O LA GALLINA?

La discusión filosófica entre ambos líderes se resume al dilema de que vendrá primero: ¿el huevo o la gallina? La respuesta de Netanyahu fue abstracta y poco comprometedora, “dos procesos simultáneos y paralelos”.

Si bien de momento las diferencias entre ambos países existen solamente a nivel retórico, para Washington la negativa de Netanyahu de aceptar un Estado palestino es profundamente irritante, ya que ésta implica la negación de acuerdos anteriores.

“El mandatario israelí debería haber dado un paso adelante para tener el respaldo estadounidense a fin de lanzar un verdadero proceso de paz”

El mapa de ruta aceptado el 25 de mayo de 2003 estipula “generar un mapa de ruta que lleve a la solución permanente del conflicto israelí- palestino, basado en dos Estados”.

Por su parte, Benjamín Netanyahu regresó a Israel con una respuesta más clara sobre las medidas que tomará Estados Unidos frente a la amenaza iraní. Este resultado es un pequeño pero satisfactorio paso para el primer ministro israelí, quién pudo evitar comprometer su puesto gracias a la falta de compromiso que demostró con el proceso de paz local, tan condenado por los miembros de su coalición.

“No aceptar abiertamente la solución de “dos Estados para dos pueblos” es, a mediano plazo, una grave amenaza estratégica para la existencia de un Israel judío y democrático”

Si bien de esta primera reunión ambos líderes parecen salir conformes, cabe considerar que los resultados podrían haber sido mucho mejores si el primer ministro israelí se hubiera comprometido con la paz en lugar de hacerlo con la extrema derecha israelí que lo avala.

En una realidad internacional donde los Estados árabes moderados temen a Irán y critican abiertamente a Hamás y Hezbolá, el mandatario israelí debería haber dado un paso adelante para tener el respaldo estadounidense a fin de lanzar un verdadero proceso de paz que lleve a la solución definitiva el conflicto.

LOS ASENTAMIENTOS, AMENAZA ESTRATÉGICA

La cobarde política conservadora de Netanyahu –de no aceptar abiertamente la solución de “dos Estados para dos pueblos”– es, a mediano plazo, una grave amenaza estratégica para la existencia de un Israel judío y democrático. Llegó el momento de que los líderes israelíes comprendan que la permanente construcción de asentamientos en Cisjordania, más que ser un obstáculo en las relaciones entre Estados Unidos e Israel, es un problema existencial para el Estado judío; un problema que perjudica su imagen internacional, sus características democráticas y sus valores éticos.

“Llegará el momento en que ambos líderes deberán aclarar sus posiciones”

Las reuniones en el Salón Oval, generalmente no están destinadas a determinar políticas a seguir, sino a construir relaciones entre naciones, líderes y aliados. Llegará el momento en que ambos líderes deberán aclarar sus posiciones. Netanyahu deberá explicar cuales son sus intenciones verdaderas, en lo que respecta al conflicto palestino-israelí y Obama deberá aclarar cual será la política estadounidense frente a un posible fracaso diplomático con Irán.

Estas relaciones entre nuevos mandatarios deben construirse sobre bases de confianza y cooperación, esperemos que el pasado común de ambos países sea lo suficientemente fuerte para acercar a dos líderes tan diferentes.

Safe Democracy agradece a “Horizonte Web, para una convivencia en Oriente Medio”, la autorización para reproducir este análisis.