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La celebración de Conferencias Internacionales sobre medio ambiente ha estado siempre ligada curiosamente a períodos de crisis.

(Desde Madrid) LA CREACIÓN DEL DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE, el próximo 5 de junio, es obra de Naciones Unidas y tiene la intención de servir de instrumento de sensibilización promoviendo la acción ciudadana y política en este tema.

“Estados Unidos, uno de los mayores contaminantes, firmó el acuerdo pero no lo ratificó, (por lo que su adhesión sólo fue simbólica) hasta 2001 en el que el gobierno de Bush se retiró del Protocolo”

Hace pocos días se reunieron en Puno, Perú, representantes indígenas de toda América en la IV Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas. En una de las mesas de trabajo de dicha Cumbre se llegaron a unas conclusiones sin precedentes. Los indígenas de América acordaron crear un Tribunal de Justicia Climática como medio de controlar los desastres medioambientales que se producen impunemente por gobiernos y empresas transnacionales y como un elemento más en la protección de los espacios naturales que aún quedan pero que se encuentran siempre en riesgo.

BUSCANDO RESPONSABLES

La idea detrás de la creación del Tribunal es la de responsabilizar a las multinacionales y países desarrollados por el cambio climático (75 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero ha sido generado en los últimos 50 años por los países industrializados, entre ellos y muy especialmente Estados Unidos) ya que los pueblos indígenas siempre han vivido en contacto directo con la naturaleza siendo su impacto negativo en el medio ambiente mínimo. La preocupación es grande, tanto es así que los indígenas van a enviar la propuesta a Naciones Unidas en breve.

¿Pero de dónde proviene el interés o la preocupación por el Medio Ambiente? La celebración de Conferencias Internacionales ha estado siempre ligada curiosamente a períodos de crisis. Parece como si el hombre viera en ellas una vía de escape o un foro de debate con el objetivo de crear un mundo mejor.

En los años setentas, la crisis del petróleo desencadenó por primera vez la preocupación de los gobiernos y la concienciación de la existencia de una gran pobreza provocada por catástrofes naturales y subdesarrollo. Además los países industrializados se dieron cuenta de la fuerte dependencia que tenían del crudo de Oriente Medio cuando los precios subieron y las cantidades de producción disminuyeron. ¿Le suena esto familiar?

En 1972 tuvo lugar la primera conferencia sobre Medio Ambiente, convocada por Naciones Unidas. La declaración final, resaltó la responsabilidad de todos los ciudadanos del mundo en proteger el Medio Ambiente. Para los primeros ecologistas la participación de un gran número de países (113) supuso un triunfo, pero el debate en torno a los temas medioambientales sigue siendo un grave problema hoy.

EL SEMIFALLIDO PROTOCOLO DE KYOTO

Han tenido que pasar más de 25 años para conseguir un acuerdo global. El Protocolo de Kioto es un intento –en mi opinión– semifallido de buscar soluciones a los problemas del medio ambiente, ya que los países no se ponen de acuerdo y entre tanto la contaminación sigue en aumento.

“Kioto, un acuerdo de sólo 10.000 palabras, ha sido definitivamente y hasta la fecha, la conferencia más multitudinaria y conocida”

Estados Unidos, uno de los mayores contaminantes, firmó el acuerdo pero no lo ratificó, (por lo que su adhesión sólo fue simbólica) hasta 2001 en el que el gobierno de Bush se retiró del Protocolo. Según su declaración, la no ratificación no era porque no compartiese su idea de fondo de reducir las emisiones, sino porque consideraba que la aplicación del Protocolo era ineficiente e injusta al pedir a los países industrializados hacer un mayor esfuerzo y excluir de las restricciones a algunos de los mayores emisores de gases, países en vías de desarrollo como China e India, lo cual fue considerado por la administración Bush como una acción que perjudicaría gravemente a la economía mundial y muy especialmente a la suya propia.

Por el contrario la Unión Europea se ha implicado activamente en alcanzar los objetivos marcados en Kioto y se ha comprometido a reducir sus emisiones totales medias durante el periodo 2008-2012 en un 8 por ciento respecto de las de 1990. Alemania, con una reducción de 21 por ciento, tendrá que hacer un esfuerzo muy importante por transformar sus industrias y contaminar menos, compromiso que ha asumido y está llevando a cabo a pesar de la actual crisis económica, mientras que al otro lado del espectro se encuentran por ejemplo Finlandia y Suecia. Tras la Conferencia de Bonn la Administración Bush se quedó sola, ya que finalmente los países reacios a firmar, el denominado grupo “paraguas” (Canadá, Rusia, Ucrania, Nueva Zelanda, Noruega, Islandia, Australia y Japón) firmaron, aunque con importantes concesiones.

OTRAS PRIORIDADES

Kioto, un acuerdo de sólo 10.000 palabras, ha sido definitivamente y hasta la fecha, la conferencia más multitudinaria y conocida, donde se ha creado un importante foro de conclusiones y aportaciones de programas gestionados por grupos intergubernamentales de expertos sobre Cambio Climático coordinados por el programa de Naciones Unidas PNUMA que tiene como punto de partida la Conferencia de Estocolmo de 1972.

“Gracias a Río se institucionalizan las conferencias internacionales que se convirtieron en una plataforma esencial de las relaciones multilaterales que son cada vez más extensas”

Desgraciadamente las prioridades del mundo desarrollado entonces eran otras y tuvieron que pasar muchos años hasta que se organizó otro evento mundial. Finalmente en 1992 se celebró en Río de Janeiro la Cumbre de la Tierra. Podemos decir ahora, que la Cumbre de Río fue el inicio claro de la concienciación mundial sobre la degradación del medio ambiente y los problemas del subdesarrollo. Cabe recordar que Río fue la gran primera reunión post Guerra Fría celebrada en un entorno nuevo y en un sistema que había dejado de ser bipolar. El miedo a una guerra nuclear se fue disipando y fue sustituido por nueva conciencia global. La protección del medio ambiente se convirtió en un problema de todos. A la Cumbre de la Tierra asistieron 172 países, 107 jefes de Estado, miles de delegados y representantes de la sociedad civil.

Gracias a Río se institucionalizan las conferencias internacionales que se convirtieron en una plataforma esencial de las relaciones multilaterales que son cada vez más extensas entre Estados y todo tipo de organizaciones.

“Aunque las emisiones de carbono parasen hoy completamente, el calentamiento global continuaría durante los próximos 30 años”

Tanto es así, que a partir de ese momento las conferencias se celebran con periodicidad anual. Por ejemplo, en 1993 tiene lugar la segunda Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos, en 1994 la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo o la Cumbre de la Mujer en Pekín en 1995. El nuevo milenio vino acompañado de la famosa Cumbre del Milenio, celebrada en Nueva York en 2000. Allí se definieron unos objetivos (ODM) que han transformado la conciencia y las políticas de desarrollo de los países ricos y ha cambiado su actitud hacia el Tercer Mundo. En 2002, en Johannesburgo (Río +10), la comunidad internacional hizo balance de la puesta en práctica de los resultados de Río, estructurados en tres grandes bloques: la ecología, la economía y el desarrollo social. Cinco años después de la Cumbre del Milenio, la Cumbre Mundial de la ONU M+5 (2005) presentó un balance intermedio sobre lo ya alcanzado, que aunque positivo seguía siendo insuficiente y muy desigual.

MUCHO CAMINO POR RECORRER

Después de Kioto han tenido lugar una serie de reuniones de alto nivel dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas (UNFCCC) con un primer período de responsabilización hasta el año 2012. En febrero de 2007 la sesión plenaria de la ONU se dedicó enteramente al cambio climático y en agosto en Viena el UNFCCC auspició una reunión para encontrar una respuesta efectiva internacional al cambio climático. En esta reunión, Estados Unidos presentó un informe sobre la importancia de la eficiencia energética para reducir las emisiones significativamente de CO₂. Unos meses más tarde en Bali se intentó elaborar una hoja de ruta y una agenda de actuaciones con pasos concretos para poder llegar a un acuerdo en el 2009. En diciembre 2008, en Poznan, Polonia, ha tenido lugar la última reunión sobre Cambio Climático en la que participaron 180 países conjuntamente con observadores de organizaciones no gubernamentales e intergubernamentales, con el propósito de buscar un nuevo protocolo.

“La creación de un Tribunal de Justicia Climática es un paso en la dirección correcta”

Este año en la conferencia de Copenhague se espera adoptar finalmente un tratado sucesorio del Protocolo de Kioto, pero los participantes se enfrentan a la redacción de objetivos clave y acciones concretas, encontrar las formas de financiación para adaptar las infraestructuras “low-carbon” y la construcción de un mercado efectivo de energías renovables, teniendo en cuenta las dificultades que estos cambios suponen en un mundo en crisis económica, pues aunque las emisiones de carbono parasen hoy completamente, el calentamiento global continuaría durante los próximos 30 años. Queda por tanto, mucho camino que recorrer y muchas diferencias que limar pero acciones como la creación de un Tribunal de Justicia Climática es un paso en la dirección correcta. Esperemos que no quede en agua de borrajas.