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Entrevista a Carlos Kattan, presidente de la Comisión de Exteriories de Honduras

carlos kattan“La sociedad hondureña dará la espalda a la Resistencia y a los escasos partidarios de Zelaya, de seguir por la vía violenta”
“La Resistencia hondureña está financiada con dinero de Chávez”
“Hay nexos y vínculos claros entre el narcotráfico y el entorno político de Zelaya”
“Chávez y su nefasta influencia en Zelaya desencadenaron la crisis en Honduras”

Ricardo Angoso: ¿Y ahora qué? Ya ganó Pepe Lobo, hay nuevo presidente, ¿hacia dónde va Honduras?

Carlos Kattan: Lobo tendrá que reunirse con Mel Zelaya, no para restituirle como se ha dicho, sino para cerrar las deudas pendientes y encauzar el país hacia un nuevo destino sin contenciosos ni conflictos. Hay que buscar una salida a la actual situación, que quizá pase por la salida de Zelaya del país, pues no tiene sentido que el ex presidente depuesto siga dentro de la Embajada de Brasil y creando problemas, siendo fuente de tensiones y contenciosos. Ambos, Lobo y Zelaya, han sido amigos y se conocen bien, son de la misma región y tienen la obligación de hablar. Además, creo, que Mel tiene que salir del país para el bien de todos, ya que si no es así seguirán adelante las acciones de la Resistencia y los enfrentamientos estarán al orden del día; el país tiene que volver a la normalidad y esa es la apuesta de todos los hondureños.

R.A.: ¿No hay riesgo de que vuelva Mel al poder o, al menos, lo intente?

C.K.: No, creo que Zelaya tendrá un escenario judicial muy complejo y será muy difícil que pueda volver a la vida política, sinceramente no veo que sea posible ese regreso. Luego los sectores que le apoyan tendrán la tentación de seguir en la vida política, pero están muy debilitados y tienen cada día que pasa menos apoyos. No se olvide que ya hay un presidente electo, apoyado por su pueblo, legitimado por las urnas…Los tiempos de Zelaya y de los que le apoyaban ya pasaron.

R.A.: ¿Pero no cree que Chávez tratará de seguir desestabilizando el país a través de Zelaya?

C.K.: Sí, incluso le apoyará política y económicamente, aunque no olvidemos que el anterior equipo de gobierno estaba implicado en asuntos muy turbios, como el narcotráfico, algo de lo que nadie habla porque se juega la vida y ya ha habido muertes y amenazas. Venezuela utilizaba a Honduras como territorio de enlace en sus rutas para el narcotráfico y Mel Zelaya no era ajeno a este juego de grandes intereses que movía mucho dinero. Había un gran tráfico de avionetas, de dinero, de sucios intereses que convergen en el gobierno que lideraba el depuesto Zelaya…Incluso hay conexiones demostradas por gente que pagó con su vida por ello con algunos carteles importantes de la droga de México. Pero voy más allá: Zelaya pagó una buena parte de su campaña electoral con dinero del narcotráfico y así poder ganar ampliamente cuando su candidatura se estaba hundiendo en los sondeos y apenas tenía posibilidades de ganar. Eso es parte de la historia más turbia de Zelaya, que todo el mundo conoce, por supuesto. Los contactos entre el narcotráfico y Zelaya se dieron antes y después de las elecciones. Nadie quiso hablar de todos estos asuntos porque todos los que lo denunciaban están ahora muertos; reinaba la Ley del silencio y ante las amenazas no había otra vía para sobrevivir.

R.A.:¿Hay, entonces, suficientes pruebas para enjuiciar a Zelaya por todos estos delitos?

C.K.:Sí, claro que sí, habría suficientes pruebas para demostrar estos vínculos, incluso los que ligan a Zelaya con el narcotráfico mexicano. Aquí estamos hablando de acusaciones muy serias, de gente que ha muerto por denunciar estos vínculos y el estado de cosas al que habíamos llegado aquí. Los muertos eran mensajes a Zelaya para que las cosas no se torcieran. Tenemos los expedientes, las pruebas, los informes…Las acusaciones están demostradas y son claras, no dejan lugar a dudas. Incluso hubo presiones sobre las instituciones para encubrir las pruebas y los indicios que señalaban la clara relación entre Zelaya y el narcotráfico. Honduras era una base estratégica en el tráfico de drogas regional; llegaba hasta aquí en avionetas, incluso a fincas de Zelaya y gente de su clan, y desde el territorio hondureño viajaba por tierra hasta México y los Estados Unidos atravesando Guatemala. Todas estas informaciones eran sabidas por los Estados Unidos y se informaba a la policía y el ejército hondureños, pero aquí nadie hacía nada. Y la mayor parte de las avionetas, como era de suponer, aterrizaban en Olancho, precisamente el departamento de Zelaya y su familia. ¡Qué casualidad!

R.A.:¿Y la resistencia quién la mantiene?

C.K.: Chávez paga todo y nadie, ni siquiera los miembros de la Resistencia en el exterior, lo niega. El zelayismo es mantenido con vida por Chávez, si no ya no existiría. Luego la canciller de Zelaya, Patricia Rodas, lidera y alimenta el movimiento en todas partes con el dinero de Chávez, de lo contrario, de no existir ese apoyo financiero, la Resistencia tanto interior como exterior ya se hubiera acabado hace tiempo. Luego también tienen fondos de lo que desviaron cuando estaban en el ejercicio del poder en Honduras y lo gastan en el exterior, muchas veces para su uso personal, tal como he podido comprobar recientemente en un viaje a Turquía.

R.A.:Es decir, ¿los antiguos líderes zelayistas no tienen ninguna posibilidad de retornar al Gobierno?

C.K.: Nadie los va a apoyar, hay un odio visceral hacia ellos por lo que han hecho y como se han comportado. Por ejemplo, Rodas no goza de apoyos dentro del país y es repudiada en amplios sectores por haber destruido junto con Zelaya el Partido Liberal, al que traicionaron en su ideario y en su programa tras ganar las elecciones y llegar al Gobierno del país.

R.A.: ¿Y tan mal lo hizo Mel Zelaya?

C.K.: Nunca debía haber llegado a ser presidente y ni el mismo se lo creía cuando aconteció tal hecho. Yo tenía una gran relación con él, le conocía en profundidad de mi época en el Congreso, donde todavía estoy como representante de la soberanía popular. Hicimos una excelente relación, era una persona en términos cercanos muy afectivo y nada conflictivo. Los problemas llegaron después, cuando llegó al poder y le entraron las pretensiones reeleccionistas. Por ejemplo, si alguien puede dar fe de que Zelaya iba a dar un golpe de Estado el 29 de junio soy yo, pues me ofreció cargos antes de esa fecha y porque pretendía desvirtuar y vaciar las instituciones de contenidos. E ir más allá: disolver el parlamento y legitimar por la cuarta urna su reelección. Yo nunca acepte sus pretensiones, no podía entrar en ese juego absolutamente conspiratorio contra el Estado de Derecho. Zelaya pretendía sentar régimen y quedarse por un periodo de tiempo largo, dejando fuera de juego de la vida política del país a las instituciones y a los partidos políticos tradiciones y a sus representantes. Era un auténtico jaque mate a la democracia hondureña. Yo le aconseje en su momento en el sentido contrario, pero Zelaya ya tenía las ideas claras e iba a seguir con el “diseño” que tenía preconfigurado para Honduras. Además, contaba con el apoyo exterior de Chávez y los demás países del ALBA.

R.A.: ¿A qué responde ese cambio de Zelaya?

C.K.: Evidentemente a la influencia de Chávez, de eso no me queda ninguna duda. Zelaya era un encantador de serpientes, tenía un encanto especial con intenciones maléficas para un país que hasta ese momento era una democracia consolidada y con muchos años a sus espaldas. Sin Chávez no se pueden explicar los últimos acontecimientos vividos en el país, fue el principal inspirador de la política de Zelaya. Ha habido claras intromisiones externas en todo el proceso político vivido bajo Zelaya, sin esas interferencias externas no se puede explicar la deriva del anterior gobierno. Chávez ha sido el ideólogo de Zelaya, por desgracia para todos los hondureños. Y luego, el mismo Zelaya, ha sido víctima de ese pérfido juego tejido por Chávez.