Ricardo Israel Z. explica por qué el gran beneficiado por el triunfo de Hamas es –paradójicamente– Israel, y los más perjudicados –por la antesala de una guerra civil palestina– podrían ser Egipto y Jordania, y la misma causa palestina. Ricardo Israel Z. cree que se está configurando un escenario internacional donde el extremismo de Hamas le va a permitir a Israel tomar decisiones que antes eran inviables: llevar adelante el plan de retirada unilateral de buena parte de Cisjordania, fijando de hecho los límites de la nación palestina.
Mario Sznajder aprovecha el viaje del primer ministro Ehud Olmert a Washington para analizar la política israelí, y afirma que es poco probable que la Administración estadounidense apoyo su plan de retirada unilateral de Cisjordania. Sznajder cree que se harán declaraciones conjuntas sobre la necesidad de frenar la carrera nuclear Irán, sin precisar cómo, y no más que eso. En cualquier caso, Olmert regresará a Jerusalén mucho más realista sobre sus posibilidades de gobierno.
George E. Irani dice que las señales emitidas desde Washington llevan a los observadores a sostener que George W. Bush vuelve a asumir su papel de ideólogo neocon, dispuesto a dar una lección a los desobedientes e infieles musulmanes. Pero la Administración estadounidense debería enfriar su postura ideológica –añade– y dejar que el pragmatismo diplomático de Europa, China y Rusia prevalezcan. Irán es hoy un país poderoso: el régimen ha expandido y consolidado sus alianzas regionales, y disfruta de una enorme influencia entre la comunidad chií en Irak, con presencia e influencia en Líbano y Siria, y en los territorios palestinos, habiendo firmado además ventajosos acuerdos económicos con Rusia, China e India.
Augusto Zamora R. analiza los posibles escenarios frente a una intervención militar estadounidense en Irán, y afirma que una agresión de este tipo arrojaría al mundo a una situación de enormes incertidumbres y ningún beneficio a la vista. Zamora R. cree que la posibilidad de un ataque nuclear a las instalaciones iraníes repetiría el horror atómico, produciría una hecatombe humana y provocaría un colapso energético y económico mundial. En definitiva, se trata de una guerra imposible de llevar adelante por sus enormes costes; a menos que se decida cometer un suicidio, alerta.
Zidane Zeraoui cree la imposición de la democracia no siempre conlleva a satisfacer los deseos de quienes se muestran comprometidos con este sistema de gobierno, e Irak es el ejemplo perfecto de ello. Es más, podría llevar a resultados totalmente contrarios, añade. Estados Unidos ha intentado imponer la democracia en nombre de la voluntad popular, pero provocó resultados opuestos a los buscados: la caída de Saddam Hussein no ha instaurado un gobierno pro-norteamericano, sino uno pro-iraní.
Augusto Zamora R. señala dos lecciones que pueden (y deben obtenerse) de la desastrosa situación en Irak a tres años de la invasión estadounidense: en primer lugar, que la ruptura del orden mundial fomenta la inseguridad y alimenta a las fuerzas que promueven el terrorismo. En segundo lugar, que la democracia no puede imponerse por la fuerza de las armas en Oriente Medio; el militarismo rampante provoca un rechazo general y fomenta, más que la libertad, corrientes fanáticas y repulsa a los valores occidentales que se quieren promover. Zamora R. cree que ahora no queda más que reconocer el error de la invasión y buscar una solución retirando las tropas extranjeras y recuperarando a Naciones Unidas y la Liga Árabe como sujetos esenciales de cualquier salida pacífica y negociada.
Mario Sznajder se adentra en la democracia israelí y analiza su sistema político: el resultado de las elecciones generales ha demostrado una crisis del sistema de partidos políticos, explica. Asimismo, desglosa la abstención por sectores o segmentos de población, señalando que ha sido particularmente alta entre los jóvenes y entre la población árabe-israelí y favoreciendo así a los partidos de voto ideológico y voto sectorial. Sznajder cree que los grandes bloques han sido los perdedores y que la próxima coalición de gobierno estará formada por Kadima, Shas, el Laborismo y el Partido de los Pensionados, quienes deberán conciliar sus visiones y repartirse los ministerios para formar gobierno en las próximas semanas.
Mario Sznajder explica por qué a pocos días de las elecciones generales en Israel, el país no siente tensión. Y detalla cómo, la democracia israelí, aunque institucionalmente estable, ha hecho implosión hacia el centro. Sznajder cree en este sentido que la separación unilateral –egrimida por Kadima sino se logra un acuerdo negociado con los palestinos– es una desiderata de gran parte de los israelíes, y que al ser formulada en forma pragmática y sin análisis ideológico ni revisión estratégica, es irrealizable, aunque funcione como fórmula preelectoral.
Mario Sznajder analiza la situación interina que se ha abierto entre el reciente triunfo de Hamas y las próximas elecciones israelíes, y afirma que no se sabrá demasiado sobre la evolución del proceso de paz hasta después de las elecciones israelíes del 28 de marzo. Sznajder ofrece asimismo una serie de medidas para rebajar las tensiones entre las partes, hasta que se aclare el rumbo político de Israel.
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