La hora de Mubarak

Por elvira, 26 de enero de 2011

Ramón Pérez-Maura
26/01/2011

Según el autor, Hosni Mubarak está acabando con su propio mandato. Durante los 30 años que ha durado su mandato, Egipto ha visto cómo se limitaban sus libertades, entre ellas la libertad de reunión. Excepto en las manifestaciones contra la guerra de Iraq, convocadas por el mismo Mubarak, cualquier agrupación en la calle es rápidamente disuelta. Es por esto por lo que sorprende tanto la manifestación frente a la plaza de la República. Los manifestantes se han enfrentado por fin a la policía, reclamando unas elecciones fiables y justas, y no como las últimas en las que Mubarak salió vencedor tras un proceso más que sospechoso. En El Cairo existe una mayor presencia de medios de comunicación que en Túnez, lo que aumentará su impacto.

Ramón Pérez-Maura es adjunto al director del diario español ABC.

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¿Qué será de la revolución?

Por elvira, 24 de enero de 2011

Jean-Marie Colombani
24/01/2011

La reciente revolución tunecina deja lugar a muchas preguntas sobre el futuro del país y los cambios que se darán en la sociedad. La primera cuestión surge al analizar las primeras reacciones en la región, en la que abundan los dictadores al estilo de Ben Alí. Tanto las muestras de apoyo de Gadafi al expresidente tunecino como la oposición de los Hermanos Musulmanes en Egipto (que utilizan la democracia como vía hacia el poder) o las advertencias de las autoridades argelinas a la juventud no hacen más que convertir a Túnez en un islote en una región autoritaria y plantea serias dudas sobre la posibilidad del establecimiento de una democracia. Pero aunque por el momento las reformas están siguiendo el camino adecuado, no se sabe cómo responderá la sociedad a ellas. El temor de muchas mujeres es que, como consecuencia de las concesiones a los islamistas, su papel en la sociedad se retrase y se implante una república islamista moderada como la que predica la cadena Al Jazeera. El camino que sigan las reformas y el régimen tunecino traerá consecuencias no solo dentro de su sociedad, sino también en toda la región.

Jean-Marie Colombani es periodista francés y antiguo director del diario francés Le Monde.

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La revuelta del pan (tunecina)

Por elvira, 19 de enero de 2011

Conflicto TúnezM. Á. Bastenier
19/01/2011

El autor opina que el conflicto tunecino empezó mucho antes de las sublevaciones, alrededor de 1991, cuando en Túnez empezó una guerra civil y anti-integrista al mismo tiempo y Ben Ali se esforzaba más en agradar a Occidente que en cuidar del pueblo tunecino. Otro de los principales problemas es la alianza entre dictadores, ya que Túnez está prácticamente rodeada de dictaduras, siendo Marruecos el único país que está – más o menos – al abrigo de la conmoción. El autor argumenta que aunque no sea posible que las democracias de éstos países sean iguales a las nuestras, sí deberían tener una serie de puntos en común y que actualmente están ausentes en todas esas naciones.

Miguel Ángel Bastenier es columnista y editorialista del diario español El País.

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Latinoamérica como modelo para el mundo musulmán

Por Martín Varsavsky, 18 de enero de 2011

Primero sugiero leer este artículo en El Pais en el que EL HOUSSINE MAJDOUB comentarista marroquí culpa a “el papel repugnante de occidente” de los males magrebíes. Antes de seguir aclaro que occidente somos nosotros. Sí, en España también seríamos repugnantes. Pero pensemos en Latinoamérica, región que se suponía controlada por USA y la UE pero donde los Hugo Chavez, Evo Morales y el mismo Fidel Castro “no se callan” y siguen ahí haciendo políticas frecuentemente anti occidentales. Si Latinoamérica estando al lado de USA pudo conseguir “liberarse” de los “repugnantes”, los países árabes también pueden levantarse contra la influencia de USA y EU sin dificultades. Pero el problema clave es que el enemigo no somos nosotros (escribo desde España, soy argentino/español). Al enemigo lo tienen adentro en su propios líderes musulmanes, gente verdaderamente “repugnante” con quien Occidente trata porque no les queda otra. Esto se ve muy bien en lo que dicen los cables de Wikileaks sobre Ben Ali: “Tunisia is a police state, with little freedom of expression or association, and serious human rights problems”. Esto dicho por los propios empleados del gobierno de Estados Unidos en modo confidencial. Ellos mismos estaban indignados.

La solución en todo el mundo en vías de desarrollo pasa por tener líderes nacionales honestos y que defiendan los intereses de su país. En lograr que verdaderos patriotas sean electos presidentes. Líderes que no se dedican a acusar a otros como los árabes o Castro y Chavez, sino que se enfocan en los problemas de su gente, como hizo tan bien Lula en Brasil. Además, para los musulmanes, atacar a Occidente no tiene sentido, ya que su riqueza viene de la energía que nos venden a nosotros, sí, a nosotros los “repugnantes”. Para sacar a un país árabe adelante hay que saber tratar con Europa y USA. Los líderes musulmanes no saben, y se refugian en el nacionalismo y el fanatismo. Es así que hoy en día cualquier líder latinoamericano es más democrático y justo que los musulmanes, inclusive Venezuela. Hugo Chavez será dictatorial pero las mujeres conducen coches en Venezuela. En países como los Emiratos Arabes la violencia doméstica es legal, es decir pegarle a la esposa es legal. Venezuela es Suiza comparada con Arabia Saudita. En Venezuela los homosexuales y las mujeres tienen sus derechos.

El verdadero desafío del mundo musulmán es que los propios ciudadanos dejen de tener gobiernos que los maltraten y roben. No deben su falta de líderes honestos a la actitud de occidente, no somos nosotros que elegimos sus dictadores. Es más, si hay algo que Occidente hizo, pero mal, es tratar de derribar a los peores como Saddam Hussein y los talibanes. Pero esto se hizo de una forma torpe con mucho gasto militar y humano, desde afuera y con poco éxito y sin duda mucha injusticia. Esa no es la manera.

Ahora los tunecinos finalmente se rebelaron por cuenta propia y están enseñando por dónde van los tiros. Pero aún los demás dictadores que comenta El Houssine Majdoub en el resto de su artículo, con lo que si estoy de acuerdo, están en el poder. Esos líderes son unos verdaderos genios para explotar a su pueblo y luego venderles que ellos los defienden de nosotros los occidentales, de Israel y de no sé qué otros fantasmas que poco afectan la vida magrebí. En Latinoamérica tuvimos de esos dictadores, nuestros Qadafis, gente como Galtieri en Argentina, que matando a su pueblo atacaron las Malvinas para crear una buena distracción nacionalista. También Pinochet y otros militares. Pero por suerte nos los sacamos de encima sin violencia y lo mismo pueden hacer los magrebíes. No fue occidente quien recibió a Ben Ali, sino otra dictadura musulmana, la de Arabia Saudita. La alianza entre dictadores musulmanes es potente y son los musulmanes que la tienen que romper.

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Lo que la diplomacia de EE.UU. puede aprender de Túnez

Por Martín Varsavsky, 17 de enero de 2011

Protestas contra TúnezComo digo en mi artículo publicado el pasado fin de semana en el Huffington Post, a pesar de la represión y las decenas de fallecidos en los enfrentamientos durante el último mes en Túnez, me alegra el inesperado final de la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, llevado a cabo por los propios ciudadanos.

Nuestra fundación Safe Democracy fue co-organizadora de la Cumbre Internacional sobre Terrorismo, Democracia y Seguridad en marzo de 2005 y organizadora del Atocha Workshop 11-M, en las que se trataban temas relacionados con los países árabes/musulmanes. Además del propio Túnez, también he visitado Siria, Líbano, Marruecos, Egipto y algunos territorios palestinos y he estado en contacto con muchos gobiernos de países musulmanes. La mayoría de estos países tienen jefes de Estado vitalicios, y es bueno ver cómo por primera vez un dictador corrupto que llevaba en el poder desde 1987, se ha visto obligado a abandonar su puesto no por una intervención del ejército estadounidense/europeo sino por una rebelión popular. Y, como este artículo explica, fueron de gran ayuda los documentos de los diplomáticos de EEUU y de Wikileaks, quienes revelaron detalles de lo que muchos ciudadanos tunecinos ya denunciaban: la corrupción y los abusos del Gobierno de Ben Ali. Se nos presenta entonces una clara paradoja. EEUU y EU gastan miles de millones de dólares y sacrifican cientos de miles de vidas humanas en enormes intervenciones militares en Iraq y Afganistán, las cuales tienen muy poco éxito en establecer cambios positivos para la población. Y sin embargo, diplomáticos estadounidenses que narran la historia detallada de la corrupción en el régimen tunecino, un grupo de periodistas de Wikileaks y la colaboración del soldado Bradley Manning, combinados con la furia de un pueblo estafado y activo en redes sociales y teléfonos móviles, resultan ser una mayor aportación a estos cambios que una década de intervención militar en el mundo musulmán. Por supuesto que la situación en Iraq, Afganistán y Túnez no es la misma y que el gran mérito lo tienen los propios ciudadanos tunecinos. Pero aún así, como explica este artículo del New York Times, muchos países árabes/musulmanes miran ahora a Túnez y se preguntan por cuánto tiempo podrán ellos aguantar con su propio “Ben Ali”. Sobretodo el cercano Egipto.

Es interesante cómo la combinación de los ciudadanos tunecinos enfurecidos, Wikileaks, diplomáticos americanos, un soldado disidente y los medios sociales causaron el estallido de la rebelión. Seguramente, si hubiera sido Hillary Clinton quien hubiera demostrado a los tunecinos la corrupción de Ben Ali, la revuelta no hubiera tenido tanto éxito. Lo que el mundo occidental no ve es que el cambio es posible, pero que lo máximo que pueden hacer es encender la chispa, no “construir naciones”. Creo que la diplomacia de EE.UU. y Europa debe aprender mucho sobre Túnez y reconsiderar su idea sobre Wikileaks, las redes telefónicas y sociales y el poder de la pura verdad cuando los dictadores pierden el control del mensaje popular.

Recomiendo leer el cable original de Wikileaks sobre Túnez para entender la ira de la población del país.

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Días de ira en el norte de África

Por elvira, 13 de enero de 2011

Jordi Vaquer
13/01/2011

Aunque son situaciones distintas, las protestas en Túnez, Argelia y Egipto de las últimas semanas guardan todas unas características comunes: falta de oportunidades para los jóvenes, la discriminación y unos regímenes ineficientes. Es más, también los acontecimientos son similares. Primero se producen muestras de violencia en las calles por parte de los manifestantes. La policía, entonces, responde causando víctimas mortales y el Estado toma medidas represivas como censura o registros de viviendas. Esto pone en una difícil situación a los países europeos, especialmente Francia, España e Italia, defensores de las relaciones entre Europa y los países norteafricanos. Como estos últimos les facilitan las tareas de inmigración y seguridad que afectan a los países europeos, no hay una condena clara ante la represión. Pero aparte de las protestas, también está el problema de la sucesión. La mayoría de los líderes en estos países están notoriamente desgastados, tanto física como políticamente, pero aún así los regímenes tratan de reducir las expectativas de cambio. Sin embargo, estas acciones enervan más aún a los jóvenes, quienes reclaman un papel más importante. El autor opina que aquí es donde los países europeos pueden actuar, apoyando a aquellos que se oponen a los regímenes por la vía política e institucional y presionando a los actuales gobiernos a reconocer los derechos humanos y libertades. Hoy en día, Europa calla e intenta preservar la estabilidad actual, pero las nuevas protestas pueden hacer que se vean cómplices de las represiones, traicionando sus valores tradicionales.

Jordi Vaquer es director del Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona (CIDOB).

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Israel toca de nuevo los tambores de guerra

Por elvira, 12 de enero de 2011

Ilan Pappé
12/01/2011

Una nueva guerra, más sangrienta y más cruel que la anterior, parece ser la única respuesta que los políticos, militares y ciudadanos israelíes contemplan ante la difícil situación de Gaza. Sin embargo, ni políticos ni militares parecen saber qué hacer con esta situación, por lo que, como constantemente repite la prensa del país, actúan a base de demostrar “poder y fuerza”. En Cisjordania, parece que tienen la situación más controlada a base de limpiezas étnicas y una intensa colonización bajo el pretexto de un proceso de paz, cuya única intención es la de conseguir una Autonomía Palestina que viva bajo la permanente ocupación. Todo parece indicar que un nuevo conflicto violento estallará en la región, aunque son posibles otros escenarios, sin saberse exactamente de dónde vendrá el cambio. El autor exige a aquellos que criticaron la masacre del 2009 después de que hubiera acontecido que se posicionen ahora para evitar un nuevo conflicto. Estas actuaciones son las que de verdad preocupan al gobierno israelí, quien se defendía tachándolas de antisemitas. Sin embargo la cosa cambió cuando se dieron cuenta de que sus únicos apoyos exteriores eran los partidos occidentales más derechistas, los que tradicionalmente se basaban en el antisemitismo. Hoy en día, parece que la campaña más efectiva es la que propone un boicot contra el Estado de Israel hasta que reconozca los derechos humanos y civiles de los palestinos.

Ilan Pappé, historiador israelí, ha sido profesor en las universidades de Haifa y en Exeter.

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Fin de partida en Palestina

Por elvira, 22 de diciembre de 2010

Conflicto árabe-israelíM. Á. Bastenier
22/12/2010

Otro año más sigue el conflicto árabe-israelí, ajeno a cualquier declaración, negociación, o conversación directa o indirecta, a pesar de que el 2010 prometía ser un año diferente. Se sabe de una posible solución: que Israel se retire de los territorios ocupados en 1967 (Cisjordania, el Golán y Jerusalén Este) y se de una compensación básicamente económica para los descendientes de los expulsados de Israel o el resto de Palestina. Los israelíes se han acostumbrado a vivir sin una paz formal con la condición del cese de los atentados terroristas, y además creen que el tiempo juega a su favor y que los palestinos terminarán por aceptar lo que se les ofrezca. Sin embargo, se necesita la colaboración de Palestina y de los países árabes limítrofes para poder seguir con esta pasividad en las negociaciones que tanto les conviene.

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No han vuelto a dormir en paz

Por elvira, 21 de diciembre de 2010

Luis Gutiérrez Esparza
21/12/10

El autor asegura que, no solo en Estados Unidos, sino también en Europa Occidental o Rusia, se predica el evangelio de la violencia terrorista en mezquitas y centros culturales islámicos. La pregunta entonces es, ¿hay una verdadera explicación para este comportamiento? El terrorismo suicida no es algo caracterítico de los fanáticos islamistas. También se ha dado en rusos e irlandeses en el siglo XIX o en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial entre los soldados japoneses. La razón por la que en los países musulmanes se ha extendido esta idea, dice Gutiérrez, es porque no existe la autocrítica. Se tiende a culpar de la falta de progreso de estos países, antes al frente de la civilización humana, a las potencias extranjeras. Ante esto, la tarea estadounidense debe ser prevenir el próximo ataque, no la guerra y la represalia. El autor añade que los Estados que proporcionan protección y asistencia a los terroristas deben ser vigilados y amenazados con represalias. Es difícil que exista suficiente cooperación internacional para hacer ver a los terroristas que de verdad sus actos tendrán consecuencias, pero, de cualquier modo, son los Estados Unidos quienes deben comenzar esta misión, pues desde 2001, los ciudadanos de este país viven dominados por el miedo.

Luis Gutiérrez Esparza es periodista y escritor. Escribe una columna en el periódico mexicano Excelsior.

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