David Ignatius
9/29/2010
La falta de ayuda a las víctimas de las inundaciones de Pir Sabak demuestra que en Pakistán el principal problema es la falta de una fuerza política potente y unificadora. La ayuda y provisiones que envió el ejército americano no han llegado a las zonas afectadas, y son las organizaciones caritativas de la zona las que se están encargando de ayudar. Mientras tanto, el pesimismo se sigue extendiendo sin tregua por Pakistán, aunque ellos aseguran que tienen que agradecer cualquier ayuda que reciban.
Ignatius escribe dos columnas semanales sobre política global, economía y asuntos exteriores en The Post
Bret Stephens
Imtiaz Gul
Reuel Marc Gerecht and Mark Dubowitz
Para analizar dónde estuvo entonces la falla, pedimos la opinión de tres expertos en seguridad y asuntos militares, dos israelíes y un británico: el Coronel Richard Kemp, que se desempeñó como Jefe del Equipo de Terrorismo Internacional del gobierno de Gran Bretaña-invitado esta semana a una conferencia en Jerusalem-, el historiador militar Profesor Martin Van Creveld de la Universidad Hebrea de Jerusalem y Ron Ben Yshai, el más experiente cronista y experto en el tema en los medios israelíes, que ha cubierto diversas situaciones de guerra y conflicto, no solamente entre Israel y sus vecinos sino también fuera de las fronteras locales.
Son varios los temas relacionados al conflicto entre Israel y los árabes-del cual derivan los problemas entre Israel y los palestinos- que requerirían de sicólogo, más que de un buen historiador, para ser analizados debidamente. Hoy quisiera concentrarme en uno de ellos, pero dando sólo un ejemplo concreto, para ir directo al grano en lo que este espacio permite.
Como verán, esta vez comencé por el final. Antes de analizar el por qué de las cosas, ya opté por lo que considero la mejor fórmula para Israel de cara al futuro : retirarse de los territorios en disputa con los palestinos- o la mayoría de ellos- y ver creado allí un estado palestino independiente
La polémica decisión del primer ministro Biniamín Netaniahu según la cual se “congela” la construcción en los territorios ocupados por el Estado de Israel por un período de diez meses revivió las constantes demostraciones anti democráticas de los sectores de la derecha nacionalista y religiosa israelí, un sector que históricamente se aprovecha de las cómodas normas que brinda el sistema democrático para determinar reglas propias de juego que beneficien sus propios intereses sectoriales por sobre los intereses del Estado.
Así pues, los electores afganos no tendrán que acudir a las urnas el 7 de noviembre. Sin embargo, aunque jurídicamente el tema queda cerrado, las dos cuestiones de fondo gravitan sobre la legitimidad del nuevo presidente, acusado de propiciar fraude electoral en la primera vuelta y la formación de un nuevo ejecutivo, cuya composición resulta complicada en virtud de los pactos que Karzai realizó con los principales señores de la guerra que le proporcionaron apoyo para su reelección.








