
John McCain y Barak Obama venden frescor político y unas buenas dosis de regeneracionismo, es decir, ilusión para todos, en tanto que Hillary Clinton habla de experiencia, esto es, de seguridad. Electoralmente puede ser más rentable lo primero, pero desde luego no es infalible, sostiene el autor, sobre todo de cara a los muchos retos (políticos, económicos, internacionales y ambientales) que afronta Estados Unidos en una nueva era.
- ¿Por qué no la fórmula Obama-Hillary (o viceversa)?
por Miguel Ángel Benedicto - Idealismo y pragmatismo en las primarias estadounidenses
por José María Peredo Pombo

















