David Ignatius
10/1/2010
La guerra del terror americana tiene en Pakistán un aliado crucial pero también muy preocupado. Esta semana un helicóptero americano asesinó a tres soldados pakistaníes, lo que no ha ayudado demasiado a calmar la ya tensa situación, y La frustración impide que los dos ambos consigan su objetivo: restablecer la paz y el orden en la región. Mientras los americanos amplían sus visitas a Pakistán en busca de insurgentes, los pakistaníes quieren más comunicación, más transparencia y más respeto entre compañeros. el ISI, el servicio de inteligencia pakistaní más importante del país, no termina de estar de acuerdo con la estrategia americana, pero los dos bandos coniciden en que hay que colaborar si se quiere lograr algo.
Ignatius escribe dos columnas semanales sobre política mundial, economía y relaciones internacionales en The Post.
Enlace a la fuente original en inglés
Nicholas D. Kristof
Bret Stephens
Imtiaz Gul
Enrique Krauze
Son varios los temas relacionados al conflicto entre Israel y los árabes-del cual derivan los problemas entre Israel y los palestinos- que requerirían de sicólogo, más que de un buen historiador, para ser analizados debidamente. Hoy quisiera concentrarme en uno de ellos, pero dando sólo un ejemplo concreto, para ir directo al grano en lo que este espacio permite.
Como verán, esta vez comencé por el final. Antes de analizar el por qué de las cosas, ya opté por lo que considero la mejor fórmula para Israel de cara al futuro : retirarse de los territorios en disputa con los palestinos- o la mayoría de ellos- y ver creado allí un estado palestino independiente
Teniendo en cuenta que el procesamiento de La Haya contra El Bashir por genocidio va a ir para adelante, pues los cientos de miles de crímenes bajo su mandato y el apoyo gubernamental a los yanyawid se pueden demostrar, cabría esperar un deterioro de la ya maltrecha situación en Darfur y mayores represalias contra los internacionales. Hay también unas elecciones programadas en Sudán para este año, de cuyas condiciones para su celebración ya se duda.
¿Cómo ha sido posible que un presidente liberal como Manuel Zelaya haya sido capaz de romper con su propio partido, liderar un giro izquierdista en el país, probablemente, más conservador de América, y aliarse con los sempiternos enemigos de Honduras? Aún más: ¿cómo se explica que alguien que ganó unas elecciones presidenciales con un discurso moderado y más bien conservador se haya acabado convirtiendo en uno de los principales aliados del ultraizquierdista Hugo Chávez en el continente, rompiendo su tradicional alianza estratégica con los Estados Unidos y embarcando a su país en el ALBA, el pacto comercial que engloba a todos los países aliados del régimen populista venezolano de la región?








