
Tras días de ofensiva militar contra los rebeldes kurdos del norte de Irak, Turquía ha accedido a retirar sus tropas, en lo que parece una estrategia del gobierno de Ankara para ganarse la confianza de Washington, asegurándose así la posibilidad de desplegar nuevas ofensivas de características similares (limitadas en su alcance y duración) en un futuro próximo. Pero la cuestión kurda no se resolverá hasta que Turquía cambie su mentalidad y anteponga la política a la fuerza en las decisiones relativas a la seguridad nacional, dice el autor.
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por Adrián Mac Liman


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