Aunque la diplomacia siria se mantenga cautelosa, la solución a los diversos conflictos que asolan a Oriente Medio pasa necesariamente por Damasco, pues es un actor implicado en todos ellos: desde la estabilización de Líbano, pasando por el conflicto entre Israel y Palestina, hasta la condena a la carrera nuclear de Irán, sin olvidar la ardua tarea de democratizar Irak. La cuestión radica en saber si el régimen sirio apostará por el diálogo o por las formas violentas a las que ya ha recurrido en más de una ocasión.