Javier del Rey Morató reflexiona sobre la decisión de la Unión Europea de exigir visado a los bolivianos que deseen entrar en su territorio y dice que emigrar es un derecho –el mismo que ejercieron los españoles en los siglos XVI y XX, cuando huían de la hambruna y de la dictadura– y que regular esa inmigración es hoy un derecho complementario. Del Rey Morató cree que la visa que ha impuesto la Unión Europea impedirá que Bolivia siga exportando gente, lo cual supondrá una reducción de remesas, imprescindibles para mover la modesta economía boliviana. Basta con recodar que en 2006, las remesas que enviaron los emigrantes a América Latina alcanzaron la cifra de 60.000 millones de dólares.









