Wenceslao Cruz Blanco cree que el hecho de que Fidel Castro se haya autodefinido enemigo de Estados Unidos le ha permitido permanecer en el poder en las últimas cinco décadas, primero ante una Unión Soviética benefactora que le garantizaba una ideología y poder económico y militar; y segundo, como medio para destacar internacionalmente como una especie de David frente a Goliat, según el autor. Cruz Blanco dice que el peligro de que proliferen regímenes como los de Cuba y Venezuela no es considerado con seriedad por los países que defienden la democracia como forma de estabilidad, convivencia y prosperidad.
Martín Varsavsky cree que la guerra actual en Líbano es el resultado de la estrategia de distracción diseñada por el líder iraní Mahmoud Ahmadinejad, quien ha utilizado su influencia sobre Hezbolá para crear un conflicto de dimensiones considerables y desviar así la atención de sus objetivos nucleares. E Israel, por su parte, ha caído en la emboscada. Ante esta situación, Varsavsky plantea tres posibles escenarios: Israel logra que fuerzas internacionales se desplieguen en la frontera; Líbano se convierte en un Irak II, con guerra civil de desgaste y coches y hombres bomba; o, Israel y Estados Unidos deciden llevar adelante una guerra sobre Irán. En todos los casos, los civiles (de ambas partes) pagan el precio.
Augusto Zamora R. cree que el gobierno de Israel no ha logrado ninguno de los objetivos que decía buscar en la guerra en Líbano: se proponía destruir a Hezbolá y ésta no sólo ha puesto resistencia, sino que su prestigio en el mundo árabe y musulmán –se trate de chiíes o suníes– ha crecido de manera exponencial. Zamora R. explica a continuación por qué al lanzar las operaciones militares (el error estratégico de Israel) son Siria, Hezbolá y fundamentalmente Irán, quienes están saliendo fortalecidos de esta guerra. Y detalla asimismo de qué manera la decisión del gobierno israelí de establecer una zona de protección en territorio libanés, es un auténtico regalo para Hezbolá y todas las otras organizaciones y grupos islamistas que son sus enemigos.
Fabián Bosoer cree que el debate en torno a la disponibilidad pública o privada, nacional o regional de los recursos naturales en América Latina se ha instalado como el tema principal de conflicto y negociación, de acuerdo y desacuerdo, y de alianzas y disputas en la región. Y explica que con cada uno de los contenciosos bilaterales que florecen hoy en América Latina se está abonando el terreno para futuras batallas. ¿Habrá confluencia o desunión? ¿Integración o balcanización?
Bernardo Kliksberg explica por qué la desigualdad lo impregna todo en América Latina: los ingresos, la vivienda, la salud, la alimentación, la educación, el acceso al crédito y las posibilidades de futuro. Kliksberg cree que es errado y superficial pensar que existe pobreza en América Latina y desigualdad en forma paralela: hay pobreza porque existe desigualdad. De hecho puede darse el caso de crecimiento económico sin disminución de la pobreza, si sigue existiendo una inequidad tan abismal. Entienda a continuación por qué la equidad y el esfuerzo colectivo (de gobiernos, empresas y sociedad civil) son la clave para generar desarrollo humano, competitividad y progreso.
Mario Sznajder reflexiona sobre el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá en territorio libanés y dice que la organización chií es mucho más que una milicia, una guerrilla, o un grupo terrorista corriente. Sznajder cree el conflicto actual es difícilmente resoluble en la medida en que haya un partido-milicia –como Hezbolá– con la capacidad operativa de arrastrar a un Estado débil del que forma parte –como Líbano– a través de su modus operandi guerrillero-terrorista. Crisis como la que ha generado Hezbolá con Israel son inevitables (y serán recurrentes en los próximos años) en la medida en que no exista la voluntad y la capacidad de modificar el status quo regional y no se logre apuntalar al Estado libanés e imponer –con él– el uso monopólico de la violencia legitima.
Javier Ortiz pregunta cómo es posible que los analistas y los servicios de inteligencia suelan cometer errores tan graves, como no prever –por ejemplo– la caída de la Unión Soviética. En la misma línea de pensamiento, Ortiz cree que el más aparatoso de entre los errores recientes ha sido el pensar que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos podrían tomar militarmente Irak, imponer la formación de un gobierno a su gusto y hacerse por completo con el control de la situación, pacificando el país. En este sentido, al autor vaticina que otro error de cálculo, tal vez aún peor, está delineándose: considerar que la actual ofensiva militar israelí en territorio libanés permitirá establecer una paz basada en principios duraderos en Oriente Medio.
Zidane Zerauoi dice que México se encuentra en una atmósfera de ingobernabilidad no conocida anteriormente, y que a pesar del autoritarismo del PRI (durante décadas en el poder), es justo reconocer que el partido le dio al país estabilidad política y crecimiento económico durante un largo período de tiempo. Zerauoi cree que independientemente de quién logre certificar su victoria –si Calderón o López Obrador– el país será ingobernable. Y añade que, dada la situación actual, ninguno de los dos candidatos podrá dirigir al país de una manera efectiva: solamente con el nombramiento de un presidente provisional y la celebración de nuevas elecciones (no previstas en la Constitución) podría México darle una salida positiva a la democracia.
Piero Ignazi explica el giro que ha dado la política exterior de Italia desde la elección de Romano Prodi como primer ministro, y señala que el país ha tenido poco apoyo de sus pares europeos mientras Berlusconi estuvo en el poder, y por ello se volcó hacia Estados Unidos como único aliado internacional. Pero con el cambio de liderazgo (desde el centro-derecha al centro-izquierda) Italia se ha retirado de Irak, ha criticado a Guantánamo, y aún más, ha comenzado a cuestionar su permanencia en Afganistán. Sepa a continuación por qué las relaciones entre Italia y Estados Unidos nunca volverán a ser igual, y cómo, de ahora en más, Romano Prodi está decidido a tomar sus propias decisiones al margen de Bush.








