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La socialdemocracia sueca, en crisis

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Por Per Persson (para Safe Democracy)

Tras casi un siglo en el poder, los socialdemócratas están perdiendo apoyo en Suecia. Con la economía creciendo de forma sostenida, cualquier razonamiento lógico llevaría a predecir la reelección de los socialdemócratas y del primer ministro Goran Persson. Pero las encuestas preliminares muestran lo contrario: Per Persson cree que muchos suecos están insatisfechos con la actual política exterior, así como con las promesas incumplidas de creación de empleo, y, sobre todo, con la arrogancia de los socialdemócratas y el poder desproporcionado que ha adquirido el primer ministro Goran Persson. El cambio no será fácil, pero quizás ha llegado el momento de darle a la oposición una oportunidad de gobernar.


[2] Per Persson ha sido consultor del Consejo de Comercio sueco en Estambul y en Madrid. Es licenciado en Ciencia Política y en Administración de Empresas de la Universidad de Lund en Suecia.

EN NINGUNA OTRA DEMOCRACIA MODERNA un partido político ha estado durante tanto tiempo en el poder.

El partido socialdemócrata de Suecia ha tenido un cuasi- monopolio por casi cien años, una permanencia en el poder que sólo puede rivalizar con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México.

Pero las recientes encuestas muestran que puede haber una revolución en el equilibrio de poderes de la política sueca.

UN CAMBIO EN EL PODER
Las elecciones generales tendrán lugar el próximo 17 de septiembre y las estimaciones preliminares muestran que una alianza entre liberales, conservadores, democratacristianos y el partido de centro aventaja a los socialdemócratas y sus aliados en un 5 por ciento.

Una coalición similar le quitó el poder a los socialdemócratas por un breve período durante los años setentas, y nuevamente en los noventas. Pero quizás esta vez, el cambio en el poder no sería tan breve.

Ningún otro primer ministro del siglo XX ha tenido tanto poder como Goran Persson, quien ha centralizado el poder hasta tal punto que muchos de sus amigos ministros parecen marionetas.

Todos los ministros fueron nombrados únicamente por Persson, y su presencia causó tanto impacto en la política sueca que pocas decisiones son tomadas sin su participación.

[3] REFERENDUM PÚBLICO
Pero desde las pasadas elecciones en 2002, los socialdemócratas han ido cuesta abajo. En 2003 un referéndum fue convocado para decidir sobre la utilización del Euro, y a pesar de una poderosa campaña a favor, la mayoría de los suecos votaron en contra de seguir utilizando la moneda intercontinental. Los analistas políticos interpretaron el resultado del referéndum como una protesta en contra de la elite socialdemócrata.

Suecia ha tenido una tradición de gran participación en la política internacional, particularmente en materia de derechos humanos y derechos de la mujer, debido al asesinato de Olor Palme en 1986, el político sueco más destacado de la posguerra.

A los fines de continuar con su legado, Persson nombró a Jan Eliasson como ministro de Asuntos Exteriores. Eliasson es un diplomático de carrera, ex-presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, y con diferencia uno de los políticos más respetados de Suecia. Pero los suecos no parecen estar satisfechos.

CRECIMIENTO DEL PARO
La respuesta pasiva de Suecia frente al tsunami de 2004 en el Sudeste Asiático, que afectó a cientos de miles de personas, incluyendo a miles de suecos, fue duramente criticada por la mayoría de la población sueca.

Goran Persson y su gobierno pasaron por duros momentos tratando de hacer movimientos innovadores. A pesar de que los socialdemócratas siempre prometen crear más empleo, Suecia continúa inmersa en un permanente crecimiento del paro.

El PIB sigue creciendo, pero no porque se esté empleando a más gente, sino por el aumento de la productividad de todos los sectores. Se prometen nuevos empleos, pero nadie los crea.

[4] UN CAMBIO NECESARIO
Con los últimos números que indican un crecimiento de un 5,5 por ciento en el PIB, Suecia tiene el mayor crecimiento económico en Europa Occidental y todos los razonamientos lógicos indican que Persson no debería tener problemas para ser reelegido.

Los suecos, sin embargo, se han cansado de aquello que mucho ven como muestras de arrogancia de Persson y de los socialdemócratas, y consideran que han estado en el poder demasiado tiempo.

Después de tantos años, el Partido Socialdemócrata se ha afirmado en la sociedad sueca. Desenraizar este poder no será fácil, pero un cambio en el gobierno puede ser exactamente lo que los suecos necesitan. Y podría ser justo el momento de dar un paso adelante y dar a la oposición una oportunidad para gobernar.

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