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Al Qaeda en el Magreb

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Javier Jordán analiza las implicaciones de los atentados terroristas en Argelia y Marruecos y demuestra por qué el Grupo Salafista por la Predicación y el Combate (GSPC) se está revitalizando gracias a su transformación en Al Qaeda en el Magreb. De este modo, el grupo argelino se convierte en otra de las redes formalmente afiliadas a Al Qaeda, a semejanza de las de Arabia Saudí, Irak, la Península del Sinaí y Afganistán.


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¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO EN EL MAGREB? Es lo mínimo que cabe preguntarse tras los desgraciados episodios: la espectacular operación policial, desarrollada en Casablanca durante la tarde y noche del 10 de abril (que costó la vida de un policía y cuatro yihadistas suicidas), y la matanza terrorista al día siguiente en Argelia, con 30 muertos y 200 heridos.

La respuesta es la siguiente: el Grupo Salafista por la Predicación y el Combate (GSPC) se está revitalizando gracias a su transformación en Al Qaeda en el Magreb.

En este breve análisis se comenta el significado de dicha transformación, en primer lugar, y, seguidamente, se enumeran las consecuencias que ello conlleva.

CAMBIO DE NOMBRE Y DE ESTRATEGIA
Al igual que otras organizaciones yihadistas de segunda generación, el GSPC ha sufrido un severo desgaste en los últimos años, con decenas de líderes y militantes muertos o encarcelados.

Sorprendentemente, el grupo ha sido capaz de encajar los golpes y mantener su capacidad operativa (que, no obstante, se ha reducido en comparación con la actividad de los yihadistas argelinos a mediados de los años noventa). Sin embargo, la tendencia a largo plazo le estaba siendo desfavorable. Cada vez resulta más impensable su victoria armada sobre régimen argelino –al que consideran apóstata– y, en consecuencia, más lejana la posibilidad de que los yihadistas puedan implantar un Estado salafista radical en el país.

Ante esa situación los líderes del GSPC han tomado las siguientes medidas:

INTEGRAR SU ORGANIZACIÓN EN AL QAEDA
Después de varios años de consultas por ambas partes, el GSPC se ha unido formalmente a la organización Al Qaeda. El 11 de septiembre de 2006, Ayman al-Zawahiri anunció en un comunicado la incorporación formal del GSPC a Al Qaeda y cuatro meses más tarde, el líder del GSPC, Abu Musab Adbel Wadoud, proclamaba el cambio de nombre de la organización a Al Qaeda en la tierra del Magreb islámico. De este modo, el grupo argelino se convierte en otra de las redes formalmente afiliadas a Al Qaeda, a semejanza de las de Arabia Saudí, Irak, la Península del Sinaí y Afganistán.

INCORPORAR EN LA ESTRUCTURA DEL GSPC LOS RESTOS DE OTRAS ORGANIZACIONES MAGREBÍES
tales como el Grupo Islámico Combatiente Marroquí y el Grupo Islámico Combatiente Libio, así como las nuevas redes de base (ver el análisis: El modus operandi del nuevo yihadismo [3]) que están surgiendo en los países del Magreb y en Europa.

En los últimos años los dos Grupos (el marroquí y el libio) han sido diezmados por la muerte, detención y defección de muchos de sus cuadros y militantes. Al Qaeda en el Magreb está tratando de aprovechar los restos del naufragio, invitando a los miembros de esas organizaciones a unirse a la suya.

INTERNACIONALIZAR SU AGENDA POLÍTICA
El objetivo de la nueva Al Qaeda en el Magreb ya no consiste sólo en establecer un régimen salafista radical en Argelia, sino en hacerlo en todos los países vecinos del Norte de África. Por otra parte, en los meses previos a su cambio de nombre, el GSPC había venido intensificado sus amenazas contra objetivos occidentales: Estados Unidos, Francia y la OTAN.

La dialéctica ha ido acompañada de varios atentados (contra un autobús con trabajadores de una multinacional norteamericana en Argelia en diciembre de 2006 y contra otro que transportaba trabajadores de una compañía energética rusa en marzo de 2007) y de planes abortados de ataque contra embajadas extranjeras en Túnez en diciembre de 2006 y contra objetivos turísticos, y buques en tránsito en Casablanca en marzo y abril de 2007.

PROPORCIONAR ENTRENAMIENTO
Al Qaeda en el Magreb está ofreciendo entrenamiento en manejo de armas y explosivos a los voluntarios que entran en contacto con sus redes de captación en el Norte de África y Europa. Por ejemplo, en febrero de 2007 la policía española detuvo en Reus (Tarragona) al marroquí, Mbark El Jaafari, acusado de haber participado en el reclutamiento de más de treinta yihadistas dispuestos a marchar a Irak y que, previamente, habrían sido entrenados por el GSPC en el Norte de África. La organización dispone de campos de entrenamientos en el Sahel (una franja de territorio amplísima al sur del Sáhara) donde los yihadistas veteranos instruyen a los nuevos reclutas.

ENFATIZAR LA PROPAGANDA
Al Qaeda en el Magreb ha creado un departamento de comunicación que coordina actividades mediáticas: grabación de los ataques, puesta en marcha de una lista de distribución por e-mail y de un sitio web continuamente actualizado con comunicados oficiales, informes de operaciones, videos y archivos de audio. A través de esa labor propagandística, la organización intenta transmitir imagen de fortaleza e internacionalidad. Para ello su propaganda ofrece una visión global de la yihad (sin centrarse exclusivamente en Argelia), comentando noticias de otros frentes como Chechenia o Irak, y entrevistando o dando noticias de militantes no argelinos de la organización. De este modo Al Qaeda en el Magreb intenta ampliar el abanico de potenciales simpatizantes entre musulmanes de cualquier nacionalidad, utilizando además el prestigio de la marca Al Qaeda.

IMPLICACIONES PARA EL MAGREB Y EUROPA
El aparente éxito que está teniendo el cambio de rumbo del GSPC/Al Qaeda en el Magreb constituye una mala noticia desde el punto de vista de la paz y la seguridad en la región mediterránea.

De manera esquemática analizamos las principales consecuencias:

INTENSIFICACIÓN DE LA ACTIVIDAD YIHADISTA EN EL MAGREB
La existencia de una organización capaz de gestionar e impulsar las labores de propaganda, reclutamiento, obtención de inteligencia, logística y ejecución de ataques terroristas supondrá inevitablemente un incremento de dichas acciones, algo que ya está comenzando a materializarse. Gracias a la comunicación a través de Internet y telefónica (en ocasiones, vía satélite) los líderes de Al Qaeda en el Magreb son capaces de coordinar desde Argelia a los operativos de la organización y a los grupúsculos que estos crean a su alrededor.

MEJORA DE LA PROFESIONALIDAD DE LOS TERRORISTAS
El GSPC es un grupo experimentado. La transmisión de know-how a los nuevos militantes de Al Qaeda en el Magreb en materia de técnicas de seguridad e inteligencia, planificación de atentados y uso de armas y explosivos elevará el perfil de la amenaza yihadista en la región. Hasta ahora una de las principales vulnerabilidades de las redes desarticuladas en Marruecos y Europa residía precisamente en su falta de preparación técnica. La reestructuración del yihadismo magrebí entorno a la nueva organización suplirá paulatinamente dicha carencia.

Una prueba palpable de ello está siendo el empleo de cinturones suicidas para evitar la captura. Se trata de un sistema con apenas dos kilos de explosivo, que el yihadista utiliza en caso de que vaya a ser arrestado (a modo de cápsula de cianuro, pero en este caso para morir matando). La carga explosiva sólo permite pierdan la vida el terrorista y a las personas que estén muy próximas él. No es el tipo de sistema empleado por ejemplo en Casablanca en mayo de 2003 o en Londres en julio de 2005, con cargas explosivas más potentes. Lo significativo de los cinturones suicidas de emergencia es que utilizan mecanismos sofisticados de seguridad para evitar explosiones accidentales. El hecho de que se hayan empleado en Casablanca el 11 de marzo y el 10 de abril pasados significa que en Marruecos ya hay al menos un técnico de explosivos instruido por Al Qaeda en el Magreb.

CONSECUENCIAS POLÍTICAS PARA LOS REGÍMENES MAGREBÍES
Al Qaeda en el Magreb no cuenta con capacidad armada ni apoyo popular suficiente para derrocar los regímenes magrebíes. En ese sentido no supone un peligro para la estabilidad de la región. Sin embargo, el aumento del terrorismo yihadista sí que puede perjudicar a los procesos de liberalización política que poco a poco van avanzando en dichos países.

Por ejemplo, el aumento de la actividad yihadista en Argelia –y muy especialmente, los atentados sangrientos de Argel el 11 de abril– han puesto en entredicho el plan de concordia nacional, impulsado por el presidente Buteflika, que supuso la amnistía de 2.629 yihadistas entre la primavera y el otoño de 2006. Según las informaciones de medios independientes y los comunicados del GSPC, parte de los amnistiados se han unido de nuevo a la organización terrorista. Al mismo tiempo, el rebrote de la actividad yihadista en Marruecos también puede afectar negativamente a la liberalización política de dicho país, concretamente al hecho de que los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo puedan lograr una victoria electoral limpia en las elecciones legislativas de este año.

AUMENTO DE LA AMENAZA CONTRA EUROPA Y ESPAÑA
Lo expuesto hasta ahora justifica sobradamente la inquietud europea ante el nacimiento de Al Qaeda en el Magreb. El resurgimiento de la actividad yihadista y el carácter de multiplicador de fuerza que tienen la coordinación y el adiestramiento por parte del núcleo argelino constituyen una amenaza directa contra la seguridad de los países europeos, particularmente contra Francia, Reino Unido, Países Bajos, Italia y España. En los últimos años se han desarticulado células magrebíes en esos países que han participado en la preparación de atentados. Afortunadamente la mayoría de ellas (salvo la del 11-M y la que asesinó al cineasta Theo Van Gogh) fueron neutralizadas a tiempo.

La amenaza contra Europa resulta creíble por los antecedentes que acabamos de mencionar y por el enfoque de la propaganda de Al Qaeda en el Magreb. Como ya se ha señalado anteriormente la nueva organización yihadista ha adoptado una retórica mucho más agresiva contra los países occidentales, que está acreditando mediante ataques (exitosos, o planificados y fallidos) contra objetivos extranjeros en Túnez, Argelia y Marruecos.

Por tanto, el peligro de que en el corto plazo los terroristas intenten cometer atentados la ribera norte del Mediterráneo es real. La federación de los yihadistas magrebíes en torno a la nueva organización está aumentando sus capacidades logísticas y armadas en ambas orillas. Al mismo tiempo, la vinculación de Al Qaeda en el Magreb con Al Qaeda originaria es un motivo más para esperar acciones terroristas en el territorio de la Unión Europea. Desde antes del 11 de septiembre de 2001 (prueba de ello fue la desarticulación de los comandos Meliani y Varesse en Alemania e Italia), Al Qaeda ha tratado de cometer atentados muy letales en Europa y, a partir de entonces, no ha cesado en su empeño.

En ese sentido, el llamamiento de Ayman al-Zawahiri a liberar los territorios ocupados de Ceuta y Melilla en un comunicado hecho público en diciembre de 2006 constituye una señal de alerta para nuestro país. Lo mismo cabe decir de la mención a recuperar Al-Andalus, en el comunicado de Al Qaeda en el Magreb con motivo de los atentados del pasado 11 de abril.

Por último, la eventual retirada de las tropas norteamericanas de Irak también puede tener consecuencias indirectas sobre el incremento de la amenaza de Al Qaeda en el Magreb contra Europa. Hasta ahora el GSPC ha contribuido a reclutar y enviar cientos de voluntarios a Irak (algunas fuentes afirman que el 20 por ciento de los voluntarios extranjeros en Irak proceden de las redes de captación magrebíes). Si el conflicto de Irak se convierte en el corto o medio plazo exclusivamente en una guerra civil y no en una lucha contra la ocupación norteamericana, probablemente aquel país perderá su atractivo para los voluntarios y lo ganará en cambio la ejecución de acciones terroristas contra Europa, y –en el peor de los escenarios– contra España, por la liberación de Ceuta, Melilla y el resto de Al-Andalus.