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Palestina, en la mayor encrucijada de su historia

Entre la ocupación y la desesperación: 1967-2007 [1]

Por Najib Abu-Warda (para Safe Democracy)

Najib Abu-Warda cree que en el conflicto interno de Palestina no sólo confluyen las dos facciones bajo disputa; también se enfrentan todas las tendencias, intereses, factores y actores de la comunidad internacional. Para Abu-Warda, cuando se dé respuesta a la cuestión palestina llegará la paz a Oriente Medio, pero sólo abordándose las raíces del conflicto se tratará de una paz justa, dice.

ADEMÁS: 40 años sin paz duradera [2], por Dan Bavly


Najib Abu-Warda es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Está a cargo del curso de la Escuela Complutense de verano dedicado al Diálogo de civilizaciones: el Islam y Occidente [3].

[4] PALESTINA se encuentra muy probablemente hoy en la mayor encrucijada de su historia contemporánea.

Mientras algunos palestinos conmemoran el 40 aniversario de la ocupación militar israelí en sus territorios durante la Guerra de los Seis Días en 1967 [5], en Gaza y Cisjordania, la mayoría de la población palestina sigue en pie de guerra, preocupada por las luchas internas entre las facciones de Al Fatah y de Hamas, que a pesar del acuerdo de la Meca para formar un Gobierno de unidad nacional, milicianos de uno y otro se están enfrentando por un poder mas ficticio que real.

Es una situación de caos y de desesperación, una situación que refleja el choque de dos tendencias ideológicas, dos enfoques del nacionalismo, del panarabismo y del panislamismo. En el conflicto de Oriente Medio se encuentran y se enfrentan todas las tendencias, los intereses, los factores y los actores de la comunidad internacional. Es, en su génesis, desarrollo y expectativas de solución, un conflicto internacional.

DERROTAR A LA RESISTENCIA
Tras la guerra del 67, mientras los árabes pretendían una guerra de desgaste que afectaba principalmente a la economía de Israel, el proyecto político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP [6]), que pretendía la recuperación del territorio palestino, encajaba mal en el proceso de derechización política árabe, y no hizo sino incomodar a los regímenes árabes.

La guerra de junio, provocó el resurgimiento de un nuevo factor político-militar: la resistencia palestina. Los palestinos empezaron a confiar más en sí mismos y menos en los regímenes árabes. La OLP adquirió así el protagonismo en la lucha por la liberación de Palestina frente a los regímenes árabes.

Sin embargo, la acción política propiamente palestina ha estado fuertemente interferida y concebida desde el exterior. Hoy también. Tanto los regímenes árabes como Israel, además de otros actores internacionales, coinciden en la necesidad de derrotar a la resistencia palestina, favoreciendo la creación de las condicionantes externas e internas necesarias para la confrontación nacional palestina.

SITUACIÓN DRAMÁTICA
En este contexto, la oportuna publicación de un informe de la ONU que denuncia el boicot internacional contra los territorios ocupados y advierte de posibles enfrentamientos debido a la dramática situación del pueblo palestino y al colapso de las instituciones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP [7]), pone de manifiesto la política de no solución del conflicto. No es fácil hacer un balance de una situación tan singular. Probablemente, la actual confrontación palestina-palestina responde a dicha política.

Desde la creación de Hamas en 1987, la rivalidad ha presidido sus relaciones con Al Fatah, si bien el primero siempre ha declarado que su objetivo central y primordial era la liberación de Palestina, y no la consecución del poder. Sus líderes siempre habían declarado que nunca atentarían contra miembros de la OLP para evitar caer en una guerra fratricida. Entre los temas que han marcado las tensiones entre ambas tendencias palestinas destacan el proceso de paz, y la gestión (ANP). Las relaciones entre ambas organizaciones oscilaban entre la cooperación y la confrontación dependiendo de las apreciaciones estratégicas respecto a las iniciativas de paz.

LAS AMBICIONES DE HAMAS
Hamas ha mantenido una postura ambigua respecto al proceso de paz con Israel. Formalmente, y de acuerdo con su Carta fundacional, su objetivo es la creación de un Estado en todo Palestina. Sin embargo, en diversas ocasiones algunos dirigentes se han mostrado dispuestos a alcanzar acuerdos temporales con Israel, siempre y cuando no impliquen la renuncia a la consecución de su objetivo último.

Su participación en las ultimas elecciones legislativas significaba que la organización islamista reconocería la legitimidad de la ANP, a la que se opuso inicialmente por considerarla resultante de los acuerdos de Oslo de 1993, que implicaba el reconocimiento derecho de Israel a existir.

Hamas quiere aprovechar la ocasión y los medios electorales para legitimar la fuerza real que tiene en los territorios ocupados, y así, afianzar su posición a niveles regional e internacional.

Durante los últimos años la población palestina ha visto cómo el calendario del proceso de paz se ha atrasado y las medidas previstas no se han cumplido, mientras que sus condiciones de vida se deterioran día a día.

El proceso de paz no responde claramente a sus legítimos derechos y no resuelve aceptablemente la cuestión palestina.

AMBIGÜEDAD DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Pero no es menos ambigua la postura de la comunidad internacional, como denuncia el ex enviado de la ONU a Oriente Medio, Álvaro de Soto [8], quien responsabiliza a Occidente del colapso palestino que ha derivado estos días en enfrentamientos abiertos.

En su informe, De Soto recuerda [9] que el Cuarteto (Estados Unidos, UE, Rusia y Naciones Unidas) impuso el bloqueo al Gobierno libremente elegido de un pueblo bajo ocupación, y que ha tenido consecuencias desastrosas para los palestinos.

Tampoco resulta menos ambigua la política de Estados Unidos hacia el conflicto de Oriente Medio, que, a pesar de sus repetidas iniciativas de paz, sólo consigue aumentar las tensiones y paulatinamente la iraquización de toda la región.

La postergación de encontrar una solución justa ha marcado y dificultado todo el proceso. Para lograrla se hace imprescindible superar el tutelaje norteamericano al proceso de paz, y ampliar y diversificar la implicación internacional.

LA PAZ EN ORIENTE MEDIO
Décadas de conflicto y de ocupación han generado un sustrato de desconfianza mutua que dificulta el diálogo y la cooperación. Su superación no es tarea fácil. Sólo un apoyo internacional amplio y equilibrado permitirá abordar una solución justa y duradera.

La iniciativa de paz árabe para Oriente Próximo, propuesta por Arabia Saudita en la cumbre de la Liga Árabe [10] celebrada en Beirut en 2002 y relanzada en la recientemente celebrada en Riad, ofrece la paz a Israel a cambio de un regreso a las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días, de 1967, la creación de un Estado palestino y una solución justa al problema de los refugiados. Sólo habrá paz en Oriente Medio cuando se dé respuesta al fondo de la cuestión palestina.

Una paz justa sólo es posible abordando las raíces del conflicto, atendiendo a los legítimos derechos de las partes.

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