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La guerra fría con Irán

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¿A qué responde la continuidad de la estrategia estadounidense en Irak? ¿Mitigar los efectos de una guerra civil… o rodear a Irán? Comprenda a continuación qué dijeron George W. Bush y el general Peatraeus en su comparecencia ante el Congreso. Y lo más importante: qué no dijeron con respecto a Irán. El regreso de la contención.


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SEPTIEMBRE HA SIDO un mes importante para definir la estrategia norteamericana en Irak y por lo tanto, en Irán. Ante el Congreso acudieron el general David Petraeus [3] y el embajador Ryan Crocker [4], y en el horario de mayor audiencia televisiva hizo su discurso el presidente George W. Bush. Lo anterior no es casual, ya que a fines del mismo mes, se debe discutir el presupuesto fiscal para el año 2008, el que necesariamente debe considerar los montos para la guerra.¿Qué se dijo? En lo medular, lo que se esperaba:

UNO El repliegue de 30.000 efectivos en un año, lo que en si no significa ningún cambio, ya que tan solo retrotraería la presencia militar al nivel previo al incremento. Es decir, todo quedaría igual.

DOS El rechazo a toda retirada prematura, lo que tendría consecuencias catastróficas, lo cual es probablemente cierto desde el punto de vista militar.

TRES Como encargado militar de Irak, Petraeus repitió esencialmente lo que siempre ha dicho la Casa Blanca, por lo que su presentación fue muy parecida a lo señalado por el embajador Criocker y el propio Bush, lo que expresa una línea conjunta en el tema, que por lo demás coincidió con la recomendación entregada al Congreso por un panel independiente encabezado por un militar en retiro, al menos en un punto clave: que no debiera haber un retiro inmediato.

CUATRO El gobierno de Al Maliki necesita apoyo continuado, ya que no ha logrado cumplir con 11 de los 18 objetivos políticos y militares fijados por el Congreso para apoyar la ocupación: esencialmente no puede controlar la violencia sectaria como tampoco incorporar a distintos sectores. En la práctica toda concesión a los suníes o a los partidarios de Saddam, significa el retiro del apoyo de las milicias chiíes.

CINCO La seguridad ha mejorado gracias al aumento de tropas, y ha disminuido el número de atentados. A mi juicio, nada indica que las pocas historias de éxito de algunas provincias puedan sostenerse en el tiempo.

En resumen, la idea central fue traspasar la idea de que había avances, y el mantenimiento del rumbo fijado por Bush era el único camino para traer tropas de regreso.

¿Ilusión? No. La búsqueda de un objetivo modesto pero realizable, para una administración tan debilitada: mantener el respaldo republicano al menos hasta marzo de 2008, cuando Petraeus presente un nuevo informe.

Si eso tan esperado fue lo que se dijo, falta algo mucho más importante:

LO QUE NO SE DIJO
UNO La situación de seguridad sigue siendo desastrosa, de tal forma que el ejército más poderoso de la tierra, todavía no puede asegurar ni siquiera el camino que une Bagdad con el aeropuerto.

DOS La situación humanitaria no ha mejorado, y los iraquíes siguen hundiéndose en la pobreza y en la falta de servicios básicos.

TRES Bush sigue sin una estrategia sólida para poner fin al conflicto, el que hoy más que antes se orienta hacia una virtual guerra civil entre suníes y chiíes con peligro de desparramarse hacia los países del Golfo.

CUATRO No habrá cambio en la estrategia de Washington como tampoco se estableció un cronograma para el retiro de tropas, las que por lo tanto permanecerán hasta que se lleven a cabo las elecciones, y con toda probabilidad serán una herencia para el nuevo gobierno. Es más, lo más probable es que permanezcan por décadas.

CINCO El gobierno iraquí no tiene posibilidad alguna no sólo de sobrevivir, sino tampoco de gobernar sin el apoyo de Estados Unidos, y por lo tanto, tiene que aceptar aún las críticas más ofensivas de los candidatos presidenciales, sobre todo, demócratas.

A mi juicio, lo más importante de lo que se dijo, y sobre todo, de lo que no dijo no tiene que ver con Irak, sino con Irán.

CONTENCION Y CONFRONTACION
En primer lugar, Estados Unidos parece haber optado por la contención y no por la confrontación. Ello le daría un sentido a la presencia de tropas en Irak: no tanto, por razones de seguridad, entendiendo que el tema es hoy más la posibilidad de una guerra civil que la ocupación, sino para rodear a Irán, tanto desde el país árabe como desde Afganistán, como también para darle tranquilidad a sus aliados de las monarquías petroleras del Golfo Pérsico, que le temen aún más hoy al chiísmo iraní que cuando apoyaron a Saddam en la guerra de los años 80. En otras palabras, Estados Unidos no espera que Irán esté próximo a detonar un artefacto nuclear, como tampoco tiene información de inteligencia que le permita un ataque quirúrgico.

Así, una generación después, la estrategia que se decidió en 1947 para la Unión Soviética y que originó la Guerra Fría, hoy reaparece en relación a Irán.

En segundo lugar, lo anterior debe vincularse a lo que Estados Unidos considera hoy el principal problema estratégico a nivel internacional en una guerra contra el terrorismo que colecciona más fracasos que éxitos y que ha hecho el mundo mas inseguro: es el arco de inestabilidad que va desde Gaza hasta Pakistán, pasando por Líbano y la guerra (peor en términos estrictamente militares) que se libra en Afganistán, una parte del mundo que hoy es reconocida en su complejidad por la potencia, y que incluye la diferencia entre grupos insurgentes y terroristas y situaciones tales como la confrontación entre el Al Qaeda suní y el Irán chií.

Un aprendizaje que ha sido costoso y doloroso para entender un mundo islámico que no puede ni debe ser visto en blanco y negro.

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