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India y Pakistán: 60 años de convivencia forzosa

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Han pasado seis décadas desde que India y Pakistán se independizaran de la colonia británica, y, pese a la existencia de contenciosos insuperables, como el de Jammu y Cachemira, las relaciones entre ambos parecen haber mejorado. Aunque la trayectoria de estos dos Estados ha sido muy diferente.

ADEMÁS: El complejo proceso de paz entre India y Pakistán [2], por Sohail Mahmood


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A MEDIADOS DE AGOSTO, Pakistán y la India celebraron el sesenta aniversario de su independencia de la Corona Británica. Desde entonces, los dos principales países del subcontinente indio han seguido trayectorias muy distintas llegando incluso al enfrentamiento en varias ocasiones.Desde que en 1858 el Reino Unido aboliera la Compañía de las Indias Orientales para hacerse cargo directamente del subcontinente, los movimientos nacionalistas no pararon de presionar a Londres. Ghandi, Neru, Jinnah o Iqbal lucharon sin descanso para lograr la independencia del Imperio Británico, aunque el que fuera padre de la nación pakistaní pronto se desmarcó de la disciplina Partido del Congreso para liderar la Liga Musulmana.

En la madrugada del 14 de agosto de 1947 nacía Pakistán y al día siguiente la India hacía lo propio. El subcontinente quedaba dividido entre un estado poderoso de mayoría hindú y otro de mayoría musulmana, Pakistán, que entonces agrupaba también a Bangladesh. Desde el momento de la independencia de India y Pakistán las relaciones entre los dos Estados han sido complicadas. Cuatro guerras (1948, 1965, 1971 y 1999) han enfrentado a Nueva Dehli y a Islamabad, tres de ellas por la región de Jammu y Cachemira y otra por Bangladesh. En todas y cada una de estas guerras Pakistán ha sido fuertemente derrotado lo que ha incrementado su sensación de vulnerabilidad frente a la India.

LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN
Sesenta años después de la proclamación de la India y Pakistán la trayectoria de estos dos Estados ha sido muy diferente. Por su parte, Pakistán se ha desviado del modelo laico, kemalista y occidentalizado pensado por Alí Jinnah. Por contra, Pakistán hoy es un país que vive bajo la espada de Damocles de una revolución islamista y en el que Presidente Pervez Musharraf está fuertemente cuestionado por todos los sectores del país, incluyendo el propio ejército. Además, sus aliados tradicionales, China y Estados Unidos, se alejan cada vez más de Islamabad. Mientras que Beijing ve como sus ciudadanos son secuestrados y asesinados sin que las fuerzas pakistaníes puedan evitarlo, Washington considera a Pakistán uno de los principales centros de entrenamiento terrorista de Al-Qaeda del mundo. Incluso, desde Estados Unidos se han oído voces, como la del candidato Obama, pidiendo una intervención armada en el país musulmán, lo que ha provocado la protesta de los principales mandatarios pakistaníes.

En el orden político las inminentes elecciones tanto presidenciales como parlamentarias han provocado que el Presidente Musharraf se vea acorralado ante el ciclón Benazir Bhutto, que amenaza con lograr que el Pakistán vuelva a estar bajo las riendas del Partido Popular de Pakistán.

Por su parte, la India ha mejorado su posición en el mundo. Aunque durante la Guerra Fría la India fue un aliado de la Unión Soviética, desde el año 1991 Nueva Dehli emprendió un proceso de reformas económicas que le han llevado ha estar entre las principales potencias emergentes. En los últimos años la India ha crecido a un ritmo del 9 por ciento lo que ha provocado que las más importantes multinacionales tenga presencia en el país hindú. Sin embargo, la India sigue teniendo graves problemas que minan su despegue definitivo como potencia como son las inmensas diferencias sociales, los altos índices de pobreza extrema o el sistema de castas que todavía persiste en la India.

En lo que a las relaciones entre los dos países se refiere hay que decir que aunque mantienen algunos contenciosos como el de Jammu y Cachemira, en los últimos años las relaciones han mejorado. En la celebración del 60º aniversario tanto Nueva Dehli como Islamabad han prometido la liberación de prisioneros, lo que puede ser un primer gesto para la reconciliación de dos países que durante mucho tiempo estuvieron unidos.

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