Responsabilizar al presidente Hugo Chávez de todos los males que aquejan a Venezuela, adjudicándole en exclusiva cuanto futuro tenebroso se vislumbra, es mucho más que una simple pataleta.
LAS REFORMAS DE RANGO CONSTITUCIONAL que están siendo instrumentadas en Venezuela, han vuelto a reavivar la crítica de la oposición y de buena parte del aparato mediático mundial que observan en estas medidas el último intento del presidente Hugo Chávez de perpetuarse en el poder cerrando cada vez más los grifos de la democracia. Incluso se ha lanzado la advertencia de que el régimen de Caracas se encamina abiertamente hacia un sistema de corte totalitario.
«Si las reformas constitucionales no están siendo sometidas a la lupa de la oposición es porque el grueso de los adversarios del régimen ha decidido autoexcluirse del proceso» Puede que los hechos perfilen un escenario preocupante a medio y largo plazo; pero en ningún caso avalan ese pronóstico catastrofista que se viene cerniendo sobre Venezuela desde el mismo día que Chávez puso un pie en el palacio de Miraflores.
GROSERA LECTURA DE LA REALIDAD
«Estados Unidos y sus más cercanos aliados han apostado también desde el inicio de esta aventura por la criminalización del mandatario venezolano, exagerando sus errores, distorsionando su discurso, diagnosticándole patologías totalitarias y pintándole en definitiva como al dictador sin escrúpulos que contribuye a la desestabilización de la región».
Junto a una oposición que ha rechazado una y otra vez el veredicto democrático de las urnas, que ha alentado golpes de Estado, que ha convertido a buena parte de los medios de comunicación en piezas de artillería y donde la mayoría de los líderes han asumido el papel de víctimas tras haber contribuido, antes de la llegada de Chávez, al descrédito de la política partidaria con sus abusos y corruptelas, Estados Unidos y sus más cercanos aliados han apostado también desde el inicio de esta aventura por la criminalización del mandatario venezolano, exagerando sus errores, distorsionando su discurso, diagnosticándole patologías totalitarias y pintándole en definitiva como al dictador sin escrúpulos que contribuye a la desestabilización de la región.
LA REFORMA Y LOS VALORES DEMOCRÁTICOS
Si las reformas constitucionales en curso no están siendo sometidas a la lupa de la oposición es porque el grueso de los adversarios del régimen ha decidido autoexcluirse del proceso, inhibirse de cualquier discusión, tras constatar que Chávez, con todas sus carencias y todos sus excesos, que los tiene, se anticipa como un rival imbatible en las urnas.
«La reforma constitucional garantiza el pluralismo político y el respeto a la propiedad privada. Son muchos los venezolanos implicados en la discusión de estas reformas» Ninguna de las reformas a la Carta Magna, que deberán ser aprobadas en referendo, atenta contra los valores democráticos. Ni el reordenamiento territorial, ni la reducción de la jornada laboral, ni el reconocimiento de la seguridad social para los trabajadores informales, ni la creación de asambleas populares compatibles con los poderes institucionales, ni siquiera la pérdida de autonomía del Banco Central que, en cualquier caso, supondrá un varapalo para el libérrimo mercado que proponen algunos, pero no un obstáculo para el ejercicio cotidiano de la democracia.
MUCHO MÁS QUE UNA SIMPLE PATALETA
Hubiera sido mucho mejor para todos que el debate sobre estas reformas hubiera nacido libre de prejuicios, y no contaminado por los grandes intereses políticos, financieros y mediáticos.
- Analizando el proceso revolucionario venezolano
por Ricardo Angoso