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La reaparición de Bin Laden, a seis años del 11-S

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El contenido y el momento en el que se han difundido los mensajes de Al Qaeda han sido cuidadosamente planeado para producir efecto. Seis años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bin Laden lanza un nuevo vídeo propagandístico. ¿Con qué fin? ¿Por qué ahora? He aquí dos hipótesis.



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EL BRAZO MEDIÁTICO DE AL QAEDA, As-Sahab, ha difundido a través de Internet un nuevo video propagandístico cuyo único protagonista es Osama Bin Laden. Se trata de un documento excepcional, debido a que con esta grabación, el líder de Al Qaeda rompe su silencio visual desde su última aparición pública en forma de video en octubre de 2004, pocos días antes de las últimas elecciones presidenciales norteamericanas.

Desde su nacimiento, la organización terrorista ha otorgado una importancia vital a su faceta propagandística. El contenido y el momento en el cual han sido difundidos cada uno de sus principales mensajes han sido cuidadosamente planeados para conseguir un determinado efecto entre sus destinatarios.

Aunque se detecta un incremento ininterrumpido de esta actividad comunicativa desde los atentados del 11 de septiembre, Bin Laden ha sido un auténtico maestro a la hora de generar expectación, dosificado escrupulosamente sus apariciones mediáticas, para conseguir así la mayor repercusión posible. Tras casi tres años, en los que el líder terrorista sólo ha hecho público su mensaje a través de cartas y grabaciones sonoras, ha decido ofrecer al mundo nuevas imágenes. Esta vídeo-aparición era una valiosísima baza propagandística que Bin Laden ha decidido utilizar en este preciso momento.

La pregunta es: ¿Por qué ahora? Para responder a esta interrogante analizaremos tres aspectos relevantes de este nuevo comunicado: su contenido, el momento en el cual se distribuye esta grabación, y el modo en que se ha hecho público.

EL CONTENIDO
Este nuevo video, como otros mensajes anteriores, apunta directamente hacia la ciudadanía estadounidense, para lo cual no sólo incluye subtítulos al inglés, sino que se prescinde de toda una serie de elementos comunes en la propaganda dirigida hacia la población musulmana, como por ejemplo: cierta terminología teológica, referencias culturales e históricas, y otra serie de recursos retóricos que escapan al entendimiento de una audiencia no islámica. El líder terrorista es consciente de las especulaciones que generará su mensaje en torno a su fecha de grabación, y a modo de prueba de vida hace alusiones a determinados sucesos de reciente actualidad como la llegada al poder de los mandatarios europeos Nicolás Sarkozy y Gordon Brown.

Algunos que los temas que se esbozan a lo largo de este discurso de casi treinta minutos son reformulaciones de ideas reiteradas por Bin Laden en los últimos años: cómo las acciones de unos pocos hombres (atentados del 11S) han sido capaz de imponer un cambio de rumbo a la nación más poderosa del mundo, cómo la ciudadanía norteamericana ha respaldado con sus votos la criminal política de su gobierno hacia los musulmanes, la incapacidad de las democracias para proteger a sus ciudadanos, y el empecinamiento de sus mandatarios en no reconocer su fracaso en Irak. Para esta última idea Bin Laden vuelve a trazar un paralelismo entre la actitud y la retórica de la clase gobernante americana en Irak y las causas que propiciaron la desintegración de la Unión Soviética tras una prolongada y sangrienta guerra en Afganistán.

Posiblemente, la principal novedad de esta nueva intervención pública, sea la enorme atención que Bin Laden dedica a denunciar el capitalismo y las grandes corporaciones empresariales: los verdaderos terroristas tiránicos.

Aunque el desprecio hacia el materialismo occidental no es nuevo en el mensaje alqaediano, no deja de sorprender cómo esta denuncia se convierte en el eje central de su discurso. Bin Laden atribuye a los intereses de las grandes empresas y cómo éstas se lucran con la guerra, la causa última de la política exterior estadounidense. El saudí explica cómo fue el dinero lo que motivó el fracaso de Kennedy a la hora de frenar la guerra en Vietnam; que son los intereses comunes entre los miembros de la Administración Bush y las grandes corporaciones lo que explica la actual guerra en Irak, y que es precisamente la red de intereses creados lo que, según Bin Laden, explica el fracaso del Partido Demócrata (a pesar de su reciente victoria legislativa) a la hora de poner freno a la guerra.

La intención persuasiva de este nuevo mensaje se aprecia claramente en el énfasis que el líder terrorista deposita en determinados argumentos que entroncan directamente con un discurso antisistema y antiglobalizador que goza de cierto arraigo en Occidente. Para ello Bin Laden llega incluso a hablar de los peligros del calentamiento global, de la presión de los grandes intereses económicos para que Estados Unidos no ratifique el protocolo de Kioto, e incluso llega a recomendar las obras del intelectual izquierdista Noam Chomsky el cual habló con unas lúcidas palabras de aviso antes de la guerra, pero al líder de Texas no le gustan aquellos que dan consejos.

Sin embargo, más allá del intento de Bin Laden por cuestionar los verdaderos motivos que mueven la política norteamericana, provocando así la desafección de la ciudadanía estadounidense hacia sus gobernantes; este mensaje se suma a un considerable número de comunicados anteriores cuyo propósito es hacer un llamamiento a la conversión al Islam: os invito a abrazar el Islam, el mayor error que se puede cometer en esta vida y que no tiene corrección, es morir sin haberse sometido a Alá. Se trata de una práctica instituida por el propio Mahoma, el cual instaba a los enemigos a la conversión antes del ataque. Esta práctica, que dota de legitimidad a la violencia infligida contra los que niegan al verdadero Dios, fue una de las críticas que Bin Laden y su organización recibieron tras los atentados del 11S. Según algunos clérigos radicales, la organización no había ofrecido de manera suficiente y efectiva esta posibilidad antes de infligir un ataque de tal magnitud contra los Estados Unidos. Debido a no repetir ese mismo error, una considerable proporción de las comunicaciones dirigidas a una audiencia occidental han tenido como propósito ofrecer esta conversión; para ello Al Qaeda se ha valido incluso de su militante californiano, Azzam el Americano, para que los americanos pudiesen oír en su propio idioma esta invitación al Islam. Este es precisamente uno de los elementos más preocupantes de esta nueva cinta. Si este tipo de invitaciones no suponen ninguna novedad dentro de la acción propagandística de Al Qaeda, ¿por qué Bin Laden rompe su prolongado silencio para reiterar este llamamiento? ¿Se trata de la culminación de un ciclo de avisos antes de un nuevo gran ataque?

EL CONTEXTO
En el imaginario yihadista, el 11 de septiembre se ha convertido en una fecha mágica. Su especial significación: la victoria de un puñado de hombres contra un enemigo colosal, ha disparado la imaginación de muchas de las redes yihadistas, las cuales han tratado de conmemorar esta efemérides con nuevas acciones terroristas. Perpetrar un nuevo ataque en estos días, no sólo lanza un mensaje de fortaleza: los muyahidines son capaces de golpear cuando lo desean; sino que también desencadena un poderoso patrón de estímulo-respuesta. La ciudadanía se ve arrastrada a pensar que la llegada de determinadas fechas acarrea nuevos y cruentos ataques terroristas.

Afortunadamente, estos grupos no han sido capaces de repetir un ataque de cierta magnitud cada once de septiembre, lo que les ha llevado a tratar de explotar esa expectación en forma de nuevos mensajes propagandísticos. Ante la llegada de esta fecha emblemática, los líderes de Al Qaeda han protagonizado numerosas primicias propagandísticas que han tenido como propósito dejar claro que la organización sigue activa y dispuesta a seguir combatiendo la yihad.

A falta de nuevos ataques, la aparición de este nuevo vídeo aparentemente se enmarca dentro de esta lógica de sustitutivos mediáticos. Sin embargo, el contexto en el cual llega este septiembre de 2007 se diferencia de años anteriores. Por un lado, varios informes de inteligencia señalan que la organización se encuentra en su momento de mayor fortaleza organizacional desde finales de 2001. Por otro lado, en los últimos meses parece existir una notable actividad de células yihadistas, lo que ha originado una especial preocupación entre las agencias de seguridad. Sólo el miedo a que determinadas personas pudiesen estar libres durante estas fechas, explica como una semana antes se haya producido dos desarticulaciones de células terroristas en Dinamarca [3] y Alemania [4], a pesar de que ambos complots estaban aún en una fase preparatoria.

LA DISTRIBUCIÓN
Sin embargo, si hay un elemento novedoso en esta nueva cinta, es el modo en el cual se ha hecho pública. El día 6 de septiembre aparecía en varias páginas yihadistas un banner (barra publicitaria) que anunciaba la próxima aparición de un nuevo vídeo de Osama Bin Laden como parte de un regalo especial que vendrá el día de la sagrada invasión de Manhatan.

Esta técnica de distribución viene siendo una práctica habitual de la propaganda alqaediana de los últimos años. Con estos anuncios gráficos no sólo se crea la expectación hacia un nuevo mensaje, alargando el impacto mediático del mismo, sino que también se autentifican los canales de Internet a través de los cuales será distribuido varios días después. Sin embargo, desde el mismo día de la aparición del banner, la prensa recogía la noticia de que las autoridades americanas estaban analizando una copia del video que ya obraba en su poder. Al día siguiente ya existían filtraciones parciales de su contenido a la prensa, y el día 8 de septiembre ya estaba disponible íntegramente en periódicos y webs especializadas [5].

Hay varias hipótesis que explican por qué este importantísimo video ha visto la luz varios días antes del aniversario de los ataques. Por un lado, es posible que ésta no fuese la intención originaria de la organización terrorista, debido a la existencia de algún tipo de negligencia en la red de operativos encargados de su distribución, los cuales desde un punto alejado del lugar de donde fueron grabadas las imágenes semanas antes, habrían incumplido los plazos previstos. Por otro lado, existe la posibilidad de algún tipo de infiltración de la inteligencia estadounidense en esta red, lo que habría permitido obtener el vídeo antes del plazo previsto para su distribución, boicoteando de ese modo esta operación propagandística. La otra hipótesis, sería la más preocupante: el vídeo habría sido distribuido según lo previsto por Al Qaeda, lo que podría indicar que el mensaje de Bin Laden no constituye el acto central de su celebración del 11S, sino el adelanto de una gran sorpresa.