El reñido resultado del referéndum sobre la reforma constitucional pretendida por el presidente Hugo Chávez, evidencia que Venezuela sigue polarizada en dos bandos que no aceptan medias tintas ni matices, con las consecuencias sociales y políticas que ello conlleva. El triunfo del No es el rechazo de la sociedad venezolana a otro Putin y brinda por lo demás una oportunidad para la acéfala oposición política, ahora sin excusas para no organizarse.
El hecho de que el resultado electoral haya sido tan reñido, No (50,70 por ciento) contra el Sí (49,29 por ciento) de 8.883.746 votos válidos, evidencia, una vez más, que Venezuela sigue polarizada. Todo ello con las consecuencias sociales y políticas que conlleva un país dividido en dos y en el cual los bandos no aceptan medias tintas ni matices sobre las situaciones que allá acontecen.
UNA COSTOSA MOVILIZACIÓN… SIN RESULTADOS
«Lo sucedido no significa el cese del mandato de Chávez, pero sí un sorpresivo revés en su larga cadena de triunfos electorales desde 1998»
Es en esta limitación donde, tanto el gobierno como los sectores de la oposición venezolana, deben poner atención. Por el momento, el discurso moderado del mandatario suramericano reconociendo los resultados electorales, hace ver, por lo menos en la forma, su apego a la voluntad ciudadana. Sin embargo, no sería novedad alguna que el presidente Chávez, líder único de la revolución, apretara las tuercas en su bando ante las lecturas y las consecuencias políticas que implica el resultado de la consulta popular con tinte plebiscitario.
«Un grupo de jóvenes estudiantes (…) han asumido un indiscutible rol protagónico en la conducción de la sociedad civil»
Por su parte la acéfala, heterogénea y no siempre organizada oposición, debe tener muy claro que el gobierno venezolano tiene un proyecto político que cumplir y que este traspié electoral sólo significa que buscará la manera de llevarlo a cabo en los plazos establecidos. No en vano, el primer mandatario recordó la frase por ahora, dicha a la opinión pública cuando fue detenido durante la intentona golpista que lideró en 1992 y la cual caló en el colectivo venezolano. Lo sucedido no significa el cese del mandato de Chávez, pero sí un sorpresivo revés en su larga cadena de triunfos electorales desde 1998.
APATÍA CIUDADANA Y EL DESPERTAR DE LOS JÓVENES
Otro aspecto de significativa importancia, es el valor del voto. Aunque la abstención fue elevada de acuerdo con los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE), que la cifró en el 44,11 por ciento, la débil intención de voto que hasta hace menos de un mes daban las encuestas y sondeos de opinión preocuparon a la dirigencia política. Los últimos procesos electorales, sobre todo la elección para la conformación de la Asamblea Nacional, dieron cuenta de la apatía electoral que todavía embarga a muchos ciudadanos.
No obstante, en un indiscutible gesto de ciudadanía, el electorado venezolano (aproximadamente 16 millones de 26 millones de ciudadanos) se impuso a la desconfianza del digitalizado sistema electoral y acudió a las urnas. Sin embargo, resulta ingenuo pensar que se disiparon las sombras sobre el CNE y se tuvo que haber cortado mucha tela en el camino para que el organismo electoral oficializara la victoria del No.
SIN EXCUSAS PARA NO ORGANIZARSE
Y es que aquí es donde se hace pertinente establecer algunas diferencias, ya que se tiende a meter en un saco a todo opositor a Chávez sin tomar en cuenta algunos matices. Es ahora cuando a la oposición se le acaban las excusas para no organizarse.
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