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África, la eterna olvidada de Bruselas

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La Unión Europea debe cambiar urgentemente su proceder respecto a África, e implementar una política clara y efectiva de acuerdo con sus valores e intereses. Se ha perdido mucho tiempo, energía y dinero. Casi todo está por hacer. Y la competencia ha llegado con fuerza: China e India ya están en África y Estados Unidos tiene su propia agenda de expansión: alrededor del 15 por ciento de sus importaciones de petróleo vienen de países africanos.

(Desde Barcelona) A ESTAS ALTURAS PUEDE YA DECIRSE que la Unión Europea muestra un grado grave de dejadez e ineficiencia en bastantes aspectos de su política exterior.

El caso de África resulta uno de los más flagrantes, no sólo por su proximidad geográfica, sino también por el pasado colonial de los principales países de la UE. África ha sido la eterna olvidada. Y lo ha sido a pesar de las ayudas proporcionadas por la Unión, a veces con mejor intención que eficiencia.

“El principal problema es la pobreza y lo que conlleva: sanidad, educación, estilos de vida, pérdida de oportunidades tecnológicas…” Los datos económicos son claros. Los países del África subsahariana muestran una renta per cápita de 751 dólares, variando entre los más de 8000 dólares en las Seychelles y los 105 dólares de Burundi (según datos de 2007 del Banco Mundial).

El aumento de las exportaciones del continente presenta números de dos dígitos en los últimos años. Algunos países crecen de manera notoria, pero se trata de un crecimiento muy volátil. Las condiciones, por ejemplo, para iniciar un negocio sólo requieren dos semanas en la República Centroafricana, mientras implica 233 días en Guinea Bissau. “El porcentaje de la población situado en el índice de 1 dólar al día fue del 41 por ciento en 2004”

Las carencias más repetidas por parte de inversionistas y empresas son la falta de infraestructuras, la debilidad y falta de confianza en las instituciones y el bajo nivel de la mano de obra.

Y aún existiendo notorias desigualdades entre países, el principal problema es la pobreza y todo lo que ésta conlleva en sanidad, educación, estilos de vida, decepción de futuro, pérdida de oportunidades tecnológicas…

EL ABANDONO, EN CIFRAS

“El índice de alfabetización en Mali o Burkina Faso es sólo de un 24 por ciento” La esperanza de vida se sitúa por debajo de 55 años en prácticamente toda la región (y por debajo de 45 en la mayoría de países, y en algunos incluso está descendiendo); la mayor está en Mauricio (73 años), y la menor en Botswana (35 años). En dos tercios del África subsahariana, uno o dos productos son responsables como mínimo de un 60 por ciento de las exportaciones, mientras el 60,5 por ciento de las inversiones extranjeras (2005) se destinaron a países exportadores de petróleo. El porcentaje de la población situado en el índice de 1 dólar al día fue del 41 por ciento en 2004.

La brecha de las nuevas tecnologías es profunda: en Congo, Níger y Etiopía solo 2 personas entre 1000 utilizan Internet, y el índice de teléfonos móviles en este último país es de 6 cada 1000 personas (724 en Sudáfrica). En Sierra Leona, 165 niños de cada 1000 no llegan al año de edad y 282 no llegan a los cinco años. “La declaración de Lisboa ha fijado cuatro ámbitos: desarrollo, paz-seguridad, comercio-integración regional, y derechos humanos y gobernanza” El índice de alfabetización en Mali o Burkina Faso es sólo de un 24 por ciento, mientras que baja en el caso de las mujeres a un 13 por ciento en el Chad y un 15 por ciento en Níger.

La situación política de la región no es tan pesimista. Once Estados del África subsahariana (23 por ciento) cumple los requisitos de país libre, mientras 23 (48 por ciento) son parcialmente libres, y 14 países (29 por ciento) son no libres (estos porcentajes en el conjunto del mundo son respectivamente, 46 por ciento, 18 por ciento y 36 por ciento) (Freedom in the World [1], 2008).

CASI TODO POR HACER

La Unión Europea debe cambiar su proceder respecto a África. Tener una política clara y efectiva de acuerdo con sus valores e intereses ya sería una novedad. Se ha perdido mucho tiempo, energía y dinero. Casi todo está por hacer. Y la competencia ha llegado con fuerza: China, India ya están en África y Estados Unidos tiene su propia agenda de expansión (alrededor del 15 por ciento de sus importaciones de petróleo vienen de países africanos).

“Las prioridades se justifican en los valores, pero se comprueban en los presupuestos” La declaración de Lisboa (diciembre 2007) surgida en la cumbre África-UE ha dejado claras dos cosas: por un lado, la renovación del interés estratégico que África tiene para la Bruselas (veremos si ello queda una vez más en la mera retórica a la que la Unión Europea es tan aficionada), y, por otro lado, la clara voluntad de los países africanos en que la relación debe basarse en términos mucho más equitativos que las prácticas tradicionales. Ya se sabe que si una novia tiene varios pretendientes, su autovaloración inmediatamente cotiza al alza.

De momento se han fijado cuatro ámbitos: desarrollo, paz-seguridad, comercio-integración regional, y derechos humanos y gobernanza. Como se sabe, las prioridades se justifican en los valores, pero se comprueban en los presupuestos. Todo ello es algo a seguir en los próximos años.

Hasta hoy, la Unión Europea ha dado la sensación de encontrarse frente a África como el viajero que describe J. Conrad en su novela El corazón de las tinieblas (1902): … y actuaban a ciegas, como es propio de aquéllos que afrontan las tinieblas.