Desde Angola y la República Democrática del Congo a Camboya, pasando por Afganistán o Colombia, un buen número de países han sufrido y sufren graves conflictos por el control de los recursos naturales (petróleo, diamantes, maderas nobles, cacao, cocaína y el opio). Aunque algunos conflictos han finalizado, otros siguen en marcha.
- Cambio climático: nueva fuente de conflictos armados
por Mabel González Bustelo - La disputa por el petróleo africano
por Eloísa Vaello Marco
Al Qaeda está perdiendo el apoyo de destacados clérigos islamistas y antiguos yihadistas por las acciones llevadas a cabo durante estos últimos años, que han dejado un espantoso saldo de muerte (especialmente en el mundo islámico), destrucción y miseria que ha terminado afectando a la propia coherencia de su discurso. ¿Significa esto que Al Qaeda va a desaparecer como fruto de las críticas recibidas por parte de sus antiguos partidarios? En el corto y medio plazo, desde luego, no.
El conflicto entre Georgia y Rusia nos hace experimentar una vez más que en pleno siglo XXI –el mismo de Internet, la carrera espacial, del iPhone y otros ingenios asombrosos– la civilización, igual que en otros momentos históricos, se muestra con crudeza y con los mismos apetitos que han desencadenado otras tantas guerras: la ambición de poder y de hegemonía económica y militar.
El poder adquisitivo de la comunidad hispana en Estados Unidos supera los 830 mil millones de dólares al año, pero sólo 21 de los 535 congresistas de las dos cámaras son latinos. La crisis económica, la educación y la frustrada reforma migratoria están entre los reclamos hispanos para el próximo presidente. Su voto cuenta, y éste es un hecho que no escapa a los principales candidatos: los latinos podrían definir las elecciones.
El paulatino abandono del ideario marxista aventura la intensificación del debate ideológico interno en el PCCh. Su irrenunciable monopolio político hundiría las raíces en el mandarinato confuciano que administró el país durante milenios y no en su condición de formación de vanguardia del proletariado, tal como han demostrado los recientes Juegos Olímpicos.
Moscú está haciendo valer sus intereses nacionales con la misma firmeza y convicción que lo hacen los países europeos y la Casa Blanca, dice el autor. En esta defensa de sus intereses está utilizando, de forma deliberada y sutil, todos los instrumentos de poder de que dispone, desde la propaganda hasta el recurso a la fuerza, pasando por la presión diplomática o económica. Nada distinto de lo que practican Washington, Londres o París, añade.
El mensaje enviado desde Moscú es claro: nada ni nadie detendrá al gigante ruso ante la adversa perspectiva de perder su esfera de intereses políticos, económicos y estratégicos en el Cáucaso.
Argentina nunca ajustó cuentas con sus ficciones orientadoras, es decir, con sus mitos nacionales sobre su carácter, su ser y su destino. El país es (y ha sido) una casa dividida contra sí misma, en donde no hay adversarios, sino enemigos, dice el autor. Entienda por qué Argentina ha sido inventada por dos bandos que no terminan de entenderse.
Entienda las dificultades que enfrentan Siria e Israel en las negociaciones por los Altos del Golán y sepa por qué la seguridad debe estar garantizada para llegar al éxito. Quién gana y quién pierde en este proceso de paz. El rol de Estados Unidos. Qué papel juega Teherán.








