Hay consenso en América Latina en que la educación es decisiva. Los discursos exaltadores de la educación son la norma.
Hay avances importantes, aumentó fuertemente la alfabetización, y la matriculación en primaria, pero las cifras recientes señalan:
1) Hay altas desigualdades
Hay 110 millones con primaria incompleta, y sólo el 49,7% finaliza la secundaria. En el 20% más pobre de la población, el que necesita más del apoyo de la educación para progresar, sólo el 20% la completa, en el 20% más rico, el 80%.
Sólo el 0.6%, del 20% más pobre se gradúa en la Universidad.
¿Por qué?. Los jóvenes pobres, presentan alta deserción y repetición, porque tienen todo en contra. Su salud es débil, hay un 16% de niños desnutridos, muchos trabajan, bajo la pobreza sus familias se desarticulan y no pueden darles apoyo, sus padres tienen poca instrucción. Sólo el 43.9% de los niños de la región terminan la escuela primaria, a tiempo, en la edad, y la extensión de años prevista.
El pasado 1 de julio se cumplieron cien años del nacimiento de Juan Carlos Onetti. Tiempo le costó al articulista entender la riqueza de los textos onettianos, y la dificultad que encontró para disfrutar de su lectura no fue obstáculo para alcanzar la comprensión de su complejidad, y para pasar buenos momentos con la prosa del rioplatense.
¿Cómo ha sido posible que un presidente liberal como Manuel Zelaya haya sido capaz de romper con su propio partido, liderar un giro izquierdista en el país, probablemente, más conservador de América, y aliarse con los sempiternos enemigos de Honduras? Aún más: ¿cómo se explica que alguien que ganó unas elecciones presidenciales con un discurso moderado y más bien conservador se haya acabado convirtiendo en uno de los principales aliados del ultraizquierdista Hugo Chávez en el continente, rompiendo su tradicional alianza estratégica con los Estados Unidos y embarcando a su país en el ALBA, el pacto comercial que engloba a todos los países aliados del régimen populista venezolano de la región?
Si para algo ha servido la crisis de Honduras es para demostrar cuan obsoleta quedó rápidamente la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos, OEA.
El liberalismo político surgió tras las guerras de religión que asolaron Europa en los siglos XVI y XVII. Una pregunta que plantearon los primeros liberales (Locke) fue la de como organizar la convivencia sin que se matara por motivos religiosos. La respuesta básica fue establecer derechos y privatizar la religión, es decir, separarla de la esfera público (separación Estado-Iglesias). “No me he de pelear con mi vecino –venía a decir Jefferson- por el hecho de que creamos que existe un dios, veinte o ninguno”.
Probablemente el próximo otoño se multiplicarán las informaciones y los análisis sobre la caída del muro de Berlín. En todos ellos debería figurar como dato fundamental el protagonismo de Polonia en este hecho histórico, ya que fueron las negociaciones de la Mesa Redonda celebradas en Varsovia en Febrero de 1989 las que impulsaron un proceso democratizador en los países de Europa Oriental, que dio lugar después a la reunificación alemana y culminó en el hundimiento de la Unión Soviética en Agosto de 1991.
Veinticuatro policías y diez civiles, por lo menos, murieron el pasado junio en la selva peruana. La promulgación de una serie de leyes dictadas con el fin de armonizar la legislación forestal y sobre propiedad de la tierra en la Amazonía con las condiciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos fue la mecha que incendió el área de Bagua. Situada a 700 kilómetros de Lima, esta zona saltó a las portadas de los medios de comunicación. El presidente Alan García tardó doce días en reaccionar. Pero finalmente lo hizo con la derogación de los decretos de la discordia, reconociendo que hubo “una sucesión de errores y exageraciones”, y anunciando diálogo. Un diálogo cuya ausencia originó el descontento que desembocó en el fatal baño de sangre.
Una clara falta de comprensión existe entre algunos líderes izquierdistas latinoamericanos, sobre el giro que Barack Obama le ha dado a la política exterior de Washington. Recientemente se han incrementado las acusaciones de algunos presidentes izquierdistas latinoamericanos de que la derecha estadounidense actuó a espaldas de Obama y respaldó el golpe de Estado que el 28 de junio derrocó al hondureño Manuel Zelaya y lo expulsó del país.








