A pesar de los avances tecnológicos en la limpieza de residuos tóxicos en las últimas décadas y la actuación de las autoridades americanas para controlar la fuga de crudo, no se ha podido parar la expansión de la mancha hacia las costas de los Estados bañados por las aguas del Golfo. Nos encontramos ante una nueva catástrofe ecológica.
Es importante recapacitar sobre la dependencia que tiene Estados Unidos y el resto de países industrializados del petróleo. Diariamente consumimos miles y miles de litros que cada vez es más difícil de encontrar y más costoso y complejo de extraer. Ante esta necesidad y el objetivo del presidente norteamericano Barack Obama de limitar la compra de barriles de países de la OPEP y potenciar la producción propia o cercana, autorizó a BP la extracción de crudo en el Golfo de México. Lo curioso de todo el asunto, es que la plataforma petrolífera llamada Deepwater Horizon (Horizonte de Aguas Profundas) era nueva y con maquinaria altamente compleja. A pesar de ello por una razón que aún se desconoce la barrera de seguridad que debería haber evita la fuga, no se activó.

A pesar de las diferencias en política ambiental, Canadá y Estados Unidos lucharán contra el cambio climático conjuntamente.
Barack Obama ha hecho más por el medio ambiente en una semana que George W. Bush en ocho años. El camino, sin embargo, está lleno de obstáculos y las dificultades económicas y retos en el exterior pueden condicionar fuertemente cualquier avance verde en el futuro.
Los atentados contra las Torres Gemelas cambiaron el mundo, y la guerra contra el terrorismo se convirtió en la prioridad número uno para Estados Unidos, que se vio forzado a centrarse en las amenazas provenientes de todas partes. Los demás temas, incluyendo el ecologismo y el cambio climático, palidecieron ante la nueva crisis global, y con ellos las políticas de protección al medio ambiente, señala la autora.










