Ana Paula Ordorica
13/01/2011
El reciente tiroteo contra la congresista estadounidense Gabrielle Giffords, dice la autora, superó los límites de la intolerancia política en la que EEUU se ve inmersa desde que los miembros del Tea Party, encabezados por Sarah Palin, declararan como enemigos a todos aquellos que no apoyaran la ley anti-inmigración SB 1070. La propia Palin publicó un mapa con miras de rifle en aquellos estados con congresistas que se opusieran a esta ley, entre ellos, Giffords. Pero esta intolerancia no se ve solo en política. Según Ordorica, en Arizona existe un prejuicio de rechazo contra todo lo relacionado con México o el resto de Latinoamérica, llegando incluso a prohibirse por ley en ese estado la materia de estudios México-americanos. No pasa lo mismo con otras materias relacionadas con África, Ásia o los grupos indígenas norteamericanos. La situación se presenta difícil, más aún cuando en México se siguen cometiendo crímenes contra los turistas diariamente, lo que sirve como pretexto a los americanos para frenar la entrada al país de mexicanos.
Ana Paula Ordorica es analista política y columnista del periódico mexicano Excelsior.
Hoy hay en Estados Unidos 47 millones de latinos con un poder adquisitivo que supera los 900 mil millones de dólares al año, pero ocho millones de ellos son ilegales. 
España tiene dos prejuicios antisemitas que se mezclan, dice el autor: uno es el histórico, de la inquisición, el del miedo a ser percibido como judío. Y a este antisemitismo latente, se le suma el nuevo antisemitismo, el de una parte de la izquierda española, explica.
España acoge a más de 750.000 rumanos, de los cuales sólo 230.000 cotizan a la Seguridad Social, pero poco se sabe de ellos. Pese a la demanda de mano de obra en Rumanía y a la moratoria sobre la contratación de ciudadanos rumanos en España, no se prevé que los residentes rumanos retornen a su país.
Para que los inmigrantes den el salto político es imprescindible que aparezcan líderes que movilicen, cohesionen y demanden derechos de las minorías que existen hoy en España.
Tras décadas de desatención que han acabado por generar auténticos guetos de marginalidad, el gobierno británico ha decidido continuar con su multiculturalismo pero reforzando la ciudadanía británica entre los inmigrantes musulmanes. Para ello ha decidido establecer una mayor comunicación con las comunidades islámicas, promoviendo el islam moderado. La amenaza son nuevos y peores 7-J.








