Por Maximiliano Borches (para Safe Democracy)

Maximiliano Borches cree que el meteórico ascenso del ex militar nacionalista Ollanta Humala –quien, ganará la primera ronda de las Presidenciales en Perú–, se encuadra en el terremoto político ocurrido en Bolivia, con el aplastante triunfo del indigenista Evo Morales y con la seductora y contradictoria retórica bolivariana, que desde Venezuela, atraviesa América Latina como un rayo.


Maximiliano Borches es periodista especializado en política internacional. Vive en Buenos Aires.

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EN LO QUE VA DEL AÑO, Y HASTA SU FINALIZACIÓN, doce elecciones presidenciales y trece legislativas marcarán el ritmo político latinoamericano. Por sobre avatares comiciales, las tendencias aseguran unas sistemáticas pérdidas de terreno por parte de los sectores conservadores, que durante décadas –y sólo interrumpidas por gobiernos militares y algunos esporádicos gobiernos progresistas– dirigieron los destinos de esta región.

El 9 de abril se llevan a cabo elecciones presidenciales en Perú, y según el veredicto de las últimas encuestas, todo parece indicar que los vientos de cambio continúan: el vencedor será el controvertido ex militar nacionalista Ollanta Humala, candidato por la “Unión Por el Perú” (UPP).

RETÓRICA BOLIVARIANA
El meteórico ascenso del ex militar nacionalista Ollanta Humala –quién trepó del 5 por ciento de intención de voto en octubre pasado al 35 por ciento a finales del presente mes de marzo– se encuadra en el terremoto político ocurrido en Bolivia, con el aplastante triunfo del indigenista Evo Morales y con la seductora y contradictoria retórica bolivariana, que desde Venezuela, atraviesa Sudamérica como un rayo.

Si bien la candidata conservadora del Partido “Unión Nacional”, Lourdes Flores Nano, se ubica en segundo lugar y a tan sólo 7 puntos de diferencia, en los países de la región se da por descontado que este ex militar, desconocido hasta hace poco tiempo y sin partido propio, ni respaldo sindical ni equipos técnicos de cuadros políticos, se verá beneficiado por la sublevación de las conductas electorales manifestadas en Bolivia; tiene grandes posibilidades de acceder a la presidencia, aún con el hipotético apoyo de los votos apristas –encabezados por el ex presidente Alan García que se ubica tercero con el 18 por ciento de la voluntad electoral– en una segura segunda vuelta.

QUÉ PROPUESTAS
Entre otros puntos de importancia, la “Unión Por el Perú”, fundada en 1994 por el ex Secretario General de la ONU Javier Perez de Cuellar, propone:

â€Â¢ Elaborar y poner en vigencia una nueva Constitución.
â€Â¢ Establecer un Instituto de Proyectos y Planificación que trabaje en el área de las líneas de desarrollo, inversión, productos, compromisos estratégicos, etc.
â€Â¢ Revisar los contratos, las concesiones y los convenios internacionales.

En cuanto a las propuestas de comercio exterior, el UPP asume como primera oportunidad, “El mercado latinoamericano de los países que han definido su soberanía frente al modelo neoliberal; y el mercado Chino, en lo que nosotros podemos venderles ahora y ellos necesitan y el mercado de la Unión Europea, que avanza hacia una integración Euro-asiática (China, India, Rusia y Europa) en la perspectiva de una integración multilateral y mundial”.

OLLANTA HUMALA, ¿AL PODER?
El nuevo siglo supone para los países de Sudamérica una marcha hacía la postergada defensa de sus derechos sociales y económicos, y a la vez una llamada de atención a las distintas multinacionales que se enriquecieron durante la pasada década.

El casi seguro triunfo de Ollanta Humala en la primera vuelta electoral se verá, en primera instancia, amenazado en la segunda vuelta, si éste no logra abroquelar un sólido frente político y si tropieza ante la envestida propagandística que le espera por parte del establishment peruano (que apunta y disparará con munición gruesa).

Pero, si en cambio, Humala se alza con el poder y consigue a mediano plazo cerrar estratégicos contratos de explotación de los recursos naturales nacionales con Venezuela y Bolivia, quienes se verán más afectadas serán las empresas españolas, que hasta el momento son las primeras inversionistas extranjeras en Perú, con el 24.75 por ciento del stock de capital (unos 3.192,3 millones de dólares).