Elvira Lindo
09/02/2011
La contaminación en las ciudades es un problema grave, que cada año hospitaliza a miles de personas. Hay muchas maneras de evitarla, empezando por usar el transporte público y dejar el coche en casa. Pero no hacemos lo que no nos resulta cómodo, y abandonar el espacioso interior del coche en favor al vagón de metro atestado de gente en hora punta nos cuesta demasiado. El Ayuntamiento pidió colaboración a los ciudadanos y les instó a usar el transporte público, pero el descenso del tráfico ha sido de un 0%. Nadie se ha dignado a hacerles caso, porque creemos que no pasa por nosotros revolver el problema, que eso queda en manos de otros. Nada más lejos de la verdad, pero ¿quién dará el primer paso hacia la solución?
Elvira Lindo es escritora y columnista en El País
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Claudio J. Lutzky
Mariano Aguilar
Hernán Sorhuet Gelós
Antonio Ruiz de Elvira
Claro, también existen poderosas fuerzas económicas y políticas volcadas a frenar las emisiones e impedir un aumento del calentamiento global. Las fuerzas de asalto de uno y otro bando, en Washington, son las legiones de lobbistas. Se trata de individuos contratados por organizaciones para representar sus puntos de vista. La forma civilizada y democrática, exigida por ley, de buscar influir a legisladores y formadores de opinión pública pasa por declararse públicamente como lobbista. El que se sepa para quien trabajan los lobbistas es un buen paso, pero no agota el problema pues se trata de una confrontación asimétrica en extremo.
La Isla de Pascua ejerce un magnetismo mundial que escapa a la mayoría de los chilenos. Los moái se cuentan entre los diez iconos reconocidos a nivel internacional. Los moái, que significa escultura en lengua Rapa Nui, son la figura más conocida proveniente de Chile. Aunque pocas personas saben que la isla es parte del país, desde que fue anexada en el siglo XIX.
El Estado debe fijar las líneas matrices de una estrategia energética que induzca al sector privado a invertir en tecnologías que garanticen la independencia, la seguridad y que no contribuyan al calentamiento global, dice el autor. Conozca aquí cómo.








