¿Supone el gigante asiático una oportunidad o una amenaza para la región latinoamericana? Depende: es una oportunidad para países que dispongan de alimentos y materias primas, al tiempo que amenaza a los países y sectores especializados donde Beijing tiene hoy ventajas comparativas, como la textil. China es una potencia que se consolida y América Latina debe sacar el mayor provecho a las ventajas que suponen sus commodities.

 

(Desde Tokio) EL AUMENTO DEL INGRESO Y CONSUMO INTERNO CHINO mejora las perspectivas de negocios desde todas las regiones del globo. ¿Qué papel ocupa América Latina en este escenario?

Su principal función es la provisión de commodities y materias primas. ¿Alguna diferencia con la posición internacional que ocupaba América Latina en la época de la colonia? Ninguna, al menos en las características más generales de este intercambio. Un diferenciador es el proceso de sofisticación en la elaboración de estos commodities y las inversiones en infraestructura generadas para mejorar y agilizar el transporte de productos.

LAS INVERSIONES

“Hasta el momento, la avalancha de inversiones extranjeras en China ha significado una reducción del 4 por ciento en los flujos hacia América Latina”

Un momento clave fue la visita del presidente chino, Hu Jintao, a América Latina a finales de 2004, cuando firmó 39 acuerdos con cinco naciones. Como contraparte al acceso a materias primas y nuevos mercados, China prometió invertir cien billones de dólares en la región durante los próximos diez años.

Actualmente, las inversiones chinas en Brasil se concentran en el sector maderero, ensamblaje de bicicletas, hierros, textiles, energía y telecomunicaciones; a su vez en México invierte en textiles, plásticos, muebles, alimentos y transportes. Chile se destaca por la selvicultura y madera, mientras que en Argentina se destinan al ensamblaje de vehículos, televisores, DVDs y electrodomésticos; asimismo, textiles, piscicultura y telecomunicaciones. Minería de hierro y petróleo dominan las inversiones en Perú y Venezuela.

“Salvo productos específicos, en general China no presenta una mayor amenaza a la producción local latinoamericana ya que las exportaciones chinas se asemejan cada vez a las europeas, alejándose de la oferta latina”

Los países que comparten la fuente de inversión extranjera con China o reciben Inversión Extranjera Directa en sectores similares tienen que competir con el gigante asiático. Hasta el momento, la avalancha de inversiones extranjeras en China ha significado una reducción del 4 por ciento en los flujos hacia América Latina; cifra no alarmante pero que podría crecer en lo próximos años.

También hay que tener en cuenta las oportunidades de empresas latinas para instalarse en China, como lo demuestran algunos casos exitosos.

EL CRECIMIENTO DEL COMERCIO BILATERAL

La cifra del comerico entre China y la región latinoamericana trepó desde menos de 5.000 millones de dólares a principios de los noventa a casi 30.000 hacia el año 2005. En los últimos 20 años, América Latina ha pasado de ser neto exportador a importador; una de las razones es la vigencia de tratados de libre comercio.

Salvo productos específicos, en general China no presenta una mayor amenaza a la producción local latinoamericana ya que las exportaciones chinas se asemejan cada vez a las europeas, alejándose de la oferta latina.

El mercado caribeño está disputándose entre la República Dominicana y China quién tiene ventajas comparativas significativas en productos textiles y aparatos electrónicos que son cruciales para México y Centroamérica. Al mismo tiempo, la economía mexicana enfrenta un altísimo déficit en su intercambio comercial y negativos efectos en su industria manufacturera, además de la gran competencia que China significa en el mercado estadounidense.

“Un elemento importante a la hora de negociar es el reconocimiento diplomático a Taiwán, en vez de a la República Popular. Es el caso de Paraguay, lo que genera trabas a la hora de negociar tratados China-MERCOSUR”

Ante la expectativa de aumentar aun más las ventas a partir de la revaluación del yuan chino, tampoco hay que sobrevalorar la cuestión, ya que hay otros elementos más influyentes en la demanda china. La revaluación, por el momento, más bien encareció las importaciones desde China.

A su vez, recientemente se abrieron nuevas oficinas consulares y comerciales de países latinoamericanos en distintas ciudades costeras chinas. Ello se suma al récord de visitas oficiales de los últimos años lo que demuestra la profundización de las relaciones.

NUEVAS PERSPECTIVAS EN LA ESTRUCTURA DE PODER INTERNACIONAL

Tanto Latinoamérica como África son regiones especialmente atractivas por sus riquezas naturales. Mucho se ha hablado del avance de la diplomacia china en África como contrapartida a la casi indiferencia de otras potencias hacia ésta región. A su vez el alejamiento de América Latina respecto a Estados Unidos, tomando como ejemplo la negativa al ALCA, también facilita el avance chino. China quiere ser miembro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tal como Corea del Sur y Japón, pero, por lo pronto, Estados Unidos disiente.

Un elemento muy protocolar pero importante a la hora de negociar es el reconocimiento diplomático que algunos países le dan a Taiwán en vez de a la República Popular. Tal es el caso de Paraguay, lo que genera trabas a la hora de negociar tratados China-MERCOSUR.

Entonces, ¿China es una oportunidad o una amenaza? Probablemente ambas, dependiendo de la industria y de país del que se trate: oportunidad para países que ofrezcan alimentos o materias primas y amenaza para los que se especialicen en sectores donde China tiene grandes ventajas comparativas como la textil.

Por ahora Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela mantienen la delantera en su acercamiento a la República Popular y en cada uno de ellos hay reclamos para frenar o impulsar los negocios con el gigante asiático.

Lo cierto es que China es una potencia que avanza y América Latina debe aprender a sacar el mejor provecho posible. Una de las formas es seguir impulsando encuentros, cumbres y rondas de negocios para conocer mejor a la contraparte cuya cultura dista bastante de las costumbres latinoamericanas, requiriendo entonces una mayor atención.