winogradcomisiontwo.jpgLa publicación del Informe Final de la Comisión Winograd, sobre la Segunda Guerra de Líbano de 2006, no ha causado la desestabilización política en Jerusalén que podía esperarse hace algunos meses. Varias son las razones, pero destacan dos: el informe presentó la imagen de un Israel idealizado a nivel político y militar que ya no existe. Y si el ministro de Defensa, Ehud Barak (Partido Laborista), se retira de la coalición del gobierno de Ehud Olmert forzando a unas elecciones anticipadas, ganaría Benjamín Netanyahu (Likud).

(Desde Jerusalén) LOS ÚLTIMOS DÍAS FUERON TORMENTOSOS en Jerusalén. No sólo por la nevada que paralizó la ciudad durante algunos días, sino sobre todo por la publicación del Informe Final de la Comisión Winograd, sobre la Segunda Guerra de Líbano.

Pero la tormenta política ha sido menor que en otras ocasiones, y el impacto del informe final no generó la desestabilización que la creada por el la publicación del informe parcial en julio de 2007.

LA IMAGEN DE UN ISRAEL IDEAL

“Es ilusorio pensar que las normas de comportamiento militar no han cambiado y no han sido afectadas por las guerras y las tareas propias de ocupación y desocupación”Quizás el más acertado de los comentarios sobre este proceso fue realizado por un analista de la Televisión, quien sostuvo que la edad de los miembros de la Comisión Winograd jugó en su contra. Tratándose de personas mayores, sostenía el analista, presentaron una imagen de un Israel ideal, y los valores propios de éste, como referentes de comportamiento, tanto político como militar, que ya no existe.

Es ilusorio pensar que los políticos actuales se comportarían de acuerdo a los criterios que regían Israel hace cuarenta o cincuenta años y asumirían responsabilidades por sus actos, que acarrearían altos precios políticos, y que implicarían renuncias y retiro de la vida pública o cumplimiento de la palabra dada en alguna ocasión pasada.

También es ilusorio pensar que las normas de comportamiento militar no han cambiado y no han sido afectadas por las guerras y las tareas propias de ocupación y desocupación –léase Gaza y Cisjordania– que en gran medida alejaron a partes del ejército del quehacer propiamente militar y le otorgaron áreas de roce con sectores civiles, palestinos e israelíes, que son propios de fuerzas policiales, pero no militares.

CAMPAÑA DE PREPARACIÓN

Pese a todo, en el ejército, las renuncias del comandante en jefe, Dan Halutz y otros altos oficiales, mostraron las diferencias entre la norma política y la militar.

“Aunque el Informe Winograd fue negativo y condenatorio hacia el estamento político que gobernó Israel en julio-agosto 2006, la presentación del texto final fue en cierto sentido ambigua”

Nos referimos a que el primer ministro Ehud Olmert, lejos de aceptar la responsabilidad por el estallido y desenlace de la guerra, realizó una intensa campaña de preparación para enfrentar el informe final sosteniendo que se cometieron errores y que su responsabilidad no consistía en asumirlos y retirarse la política, sino en repararlos.

Aunque el Informe Winograd fue negativo y condenatorio hacia el estamento político que gobernó Israel en julio-agosto 2006, la presentación del texto final fue en cierto sentido ambigua, al apoyar, los miembros de la comisión, la necesidad de la operación terrestre israelí en las últimas sesenta horas de la guerra, que militarmente fue inconclusa y que dejó muchas víctimas en ambos lados.

LA AMBIGÜEDAD DEL INFORME

Expertos militares locales sostienen que la forma en que se realizó la operación y su escasa duración sirvió más a fines políticos que a objetivos militares, pero Olmert y sus seguidores lograron, en base a las afirmaciones de Winograd, diluir esta crítica y crear una sensación de ambigüedad que restó importancia a las protestas de oficiales reservistas y familiares de soldados caídos en la guerra, que exigían la renuncia inmediata de Ehud Olmert.

Todo este proceso se vio reforzado por la decisión de la Comisión Winograd de no presentar acusaciones de carácter personal –como lo hizo en el informe parcial medio año atrás– reforzando la ambigüedad, tan conveniente al actual gobierno y su líder.

EL DILEMA DE EHUD BARAK

“El dilema de Barak es complejo. Elecciones adelantadas producirían una victoria del Likud y de Benjamín Netanyahu, principal enemigo político de Olmert”Pero quien juega el rol fundamental en la tormenta es el actual ministro de Defensa y líder del Partido Laborista, Ehud Barak. Éste había prometido, al sumarse al gobierno hace varios meses, exigir la renuncia de Olmert cuando se publicara el informe final de la Comisión Winograd.

En el caso de que Olmert no llegara a renunciar, Barak se retiraría junto al Partido Laborista de la coalición de gobierno, forzando a nuevas elecciones.

Sin embargo, la actitud actual de Barak se plegó a la ambigüedad prevalente y, al parecer, sus promesas políticas se han derretido junto con la nieve de Jerusalén.

SI HAY ELECCIONES, GANA NETANYAHU

El dilema de Barak es complejo. Elecciones adelantadas producirían una victoria del Likud y de Benjamín Netanyahu, principal enemigo político de Olmert, pero también de Barak. En el propio Partido Laborista, gran parte de los ministros y parlamentarios presionan para seguir en la coalición de gobierno de Olmert ya que saben que en una elección próxima, muchos no serán reelegidos, entre otras cosas, por haber apoyado la Guerra de Líbano y haber tomado parte en las fallidas decisiones que no llevaron a buen Puerto.

Más aun, Barak está sumido en los planes de reestructuración militar y enfrenta la grave crisis de Gaza y el tema de la frontera de Egipto. Una renuncia, aunque significaría cumplir con la promesa política que le dio el apoyo laborista para entrar al gobierno, podría ser vista como un incumplimiento de los deberes estatales que asumió junto al Ministerio de Defensa y un fracaso funcional, lo cual le restaría aun más, posibilidades electorales futuras, tanto personalmente, como al Partido Laborista.

TOMA DE DECISIONES Y MALA PREPARACIÓN MILITAR

En este complejo cuadro hay que añadir que la Comisión Winograd tuvo cuidado de no repetir el error de la Comisión Agranat –que examinó los fracasos de la Guerra de Octubre 1973 (Guerra de Yom Kippur)– la cual descargó las responsabilidades del fracaso militar sobre el ejército, prácticamente exonerando al estamento político liderado entonces por Golda Meir y Moshe Dayan.

La Comisión Winograd estableció que las fallas se debieron tanto al deficiente proceso de toma de decisiones políticas como a la mala preparación militar y la falta de liderazgo en ambas áreas.

Para el ejército, el Informe Winograd es a la vez una acta acusatoria y una base para una seria revision interna y cambios hacia el futuro.

LA POLÍTICA CAMBIÓ DE ESTILOS

“La política de Israel de hoy es inmediata, falta de consideraciones tanto ideológicas como estratégicas y que está muy lejos de los estilos y criterios propuestos y usados hace muchas décadas”La escasa intensidad de las tormentas en Jerusalén fue reforzada las negociaciones israelíes-palestinas, ya que Olmert ha anunciado que siguen en pie, pero dejando el asunto de la posible división de Jerusalén para un futuro incierto, ya que el Partido Shas (religioso ortodoxo sefaradita) había amenazado con retirarse de la coalición del gobierno el día mismo en que se comience a negociar Jerusalén.

Si se considera la magnitud del trauma que la Segunda Guerra de Líbano causó en Israel en 2006, la poca intensidad de las tormentas recién pasadas y la vuelta a la normalidad, también política, refuerzan el predicado que sostiene que la política de Israel de hoy es inmediata, falta de consideraciones tanto ideológicas como estratégicas y que está muy lejos de los estilos y criterios propuestos y usados hace muchas décadas por quienes establecieron el Estado de Israel.