srilanka1.jpg¿Qué explica el fracaso del más reciente proceso de paz en Sri Lanka? La autora cree que la no inclusión de actores clave en el conflicto, la discordancia entre las partes, y el papel de la comunidad internacional son los principales factores. No habrá otra oportunidad para la paz en tanto no se implique a todas las voces locales en un proceso de mediación el cual nunca podrá ser exitoso sin el beneplácito y el apoyo incondicional de la India, dice.


(Desde Colombo) LA MUY FRÁGIL SITUACIÓN de seguridad en Sri Lanka continúa degenerando desde el resurgimiento de hostilidades armadas entre las partes en conflicto en julio de 2006. Desde entonces se han registrado miles de muertes además de desplazados internos como consecuencia de los enfrentamientos armados entre el Gobierno de Sri Lanka y la guerrilla de Los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE) en el norte y este del país.

“Tras la liberación del este por las Fuerzas Armadas, el frente de guerra se ha desplazado a la zona norte del país, donde a diario se registran muertes en ambos bandos cuya cifra es difícil de verificar” A finales de 2007 el Gobierno de Sri Lanka dio por finalizada la denominada liberación del este del país de manos de la facción de los Tigres Tamiles liderada por su líder histórico, Prabhakaran.

Ésta ha culminado en las elecciones provinciales celebradas el pasado mes de mayo con la victoria de la coalición formada por el gobierno y la facción rebelde del LTTE que ha optado por la vía política, pese a no haber abandonado las armas totalmente.

Tras la liberación del este de mano de las Fuerzas Armadas gubernamentales, el frente de guerra se ha desplazado a la zona norte del país donde a diario se registran muertes en ambos bandos cuya cifra es difícil de verificar. Ésta se suma a la de civiles inocentes víctimas de un número creciente de ataques indiscriminados en núcleos urbanos del sur del país, supuestamente de la mano del LTTE. Han pasado años desde que los Tigres Tamiles han recurrido de nuevo a ataques indiscriminados contra civiles, pese a haber continuado los ataques puntuales dirigidos a personalidades relevantes de la esfera política, militar y de la sociedad civil.

FIN DEL ACUERDO DE ALTO EL FUEGO

“El intento de resucitar el proceso de paz en Ginebra en 2006 fue en vano: sucumbió a la desconfianza y a los reproches mutuos” Dichas acciones simbolizan un claro cambio de estrategia por parte del LTTE que algunos interpretan como muestra de la exasperación del grupo insurgente en un momento de debilidad desconocida anteriormente.

El regreso a las armas, a todas luces, no ha ayudado a sostener el acuerdo de alto el fuego permanente firmado en febrero de 2002 entre el Gobierno de Sri Lanka y el LTTE. Finalmente, fue el Gobierno de Sri Lanka quien unilateralmente abrogó el acuerdo el pasado 2 de enero lo que implica un cambio definitivo del status quo.

“Noruega parece haber perdido gran parte de su credibilidad inicial como mediador externo en las negociaciones” Esta retirada gubernamental de la tregua ha supuesto el reconocimiento oficial del fin de un acuerdo de alto el fuego muchos argumentan estaba escrito sobre papel mojado. Previamente, los Tigres Tamiles habían abandonado unilateralmente las negociaciones de paz en abril de 2003.

El intento de resucitar el proceso de paz en Ginebra durante el año 2006 fue en vano: el proceso finalmente sucumbió a la creciente desconfianza y a los reproches mutuos entre el Gobierno de Sri Lanka y el LTTE. El paso del tiempo ha demostrado la falta de compromiso de las partes frente a las obligaciones contenidas en el acuerdo de cese el fuego y su potencial implementación.

LECCIONES APRENDIDAS (O POR APRENDER)

A lo largo del proceso, Noruega parece haber perdido gran parte de su credibilidad inicial como mediador externo en las negociaciones, en particular desde el punto de vista de las partes. Ciertos actores dentro de la comunidad internacional –los occidentales, sobre todo– expresan ahora su creciente escepticismo frente a las verdaderas motivaciones de las partes y el diseño de un proceso de paz que inicialmente gozó de gran apoyo a nivel internacional. “Hay consenso entre analistas frente a un proceso percibido como liderado por extranjeros, carente de sentimiento de apropiación y apoyo local”

Los seis años de duración oficial del más reciente proceso de paz en Sri Lanka permiten, con todo, comenzar a identificar lecciones aprendidas. Entre ellas, destacan las críticas acerca del diseño del proceso: la falta de inclusión de otros actores clave en el conflicto, además de la discordancia entre las partes en relación a los asuntos a tratar y el papel a desempeñar por el facilitador cum mediador oficial (Noruega).

Éstos son los factores identificados más frecuentemente junto con la falta de consenso interno por ambas partes frente a la evolución de las negociaciones de paz y el papel desempeñado por la comunidad internacional.

En perspectiva, existe un consenso entre analistas nacionales como internacionales frente a un proceso percibido como liderado por poderes extranjeros, que ha carecido de un sentimiento de apropiación local y del apoyo fundamental del pueblo.

INDIA Y SU CAPACIDAD DE CONSENSUAR LAS PARTES

“India es la impulsora clave de una iniciativa local que pretende generar un consenso entre los partidos políticos acerca de una solución al conflicto” Lo anterior explica que surjan crecientes voces a favor de un futuro proceso de paz inclusive de todos los actores locales primordiales, liderado por éstos y que proporcione beneficios tangibles a las masas. Sólo así se podrá labrar un potencial nuevo comienzo tras el fin oficial del proceso de paz más largo e internacionalizado haya conocido el país hasta ahora.

Sin embargo, en el marco de la continuidad de los enfrentamientos armados, el actual régimen gubernamental apuesta ahora por lograr una solución política local sin necesidad de recurrir a negociaciones formales que requieran intervención externa, con excepción de la India.

No en vano, es la principal potencia regional impulsora clave de una iniciativa local que pretende generar un consenso entre los principales partidos políticos representativos del país acerca de una solución política al conflicto. El compromiso a alcanzar implicaría conceder un grado determinado de autonomía política a otras partes del país (incluyendo las de mayoría tamil) siguiendo el modelo de federalismo indio.

En paralelo, perdura la idea de una vuelta formal a la mesa de negociaciones. La gran incógnita continúa siendo el momento, el diseño y la viabilidad de un nuevo proceso de paz en Sri Lanka.